viernes, 30 de marzo de 2018

"Malibú"


Me gustaría estar en un sitio que llamo "Malibú" que no es el Malibú físico. O sea, sí que quiero estar en un determinada localización terrestre pero es que va cambiando. Por ejemplo, hoy está a muchos kilómetros de aquí. El lunes estará a unos metros. El problema es que no quiero estar exactamente en ese lugar, tengo que estar a la distancia de un abrazo. Parece lo mismo y no lo es.

Sí, lo sé. La distancia de un abrazo no es mensurable. Y además, el abrazo del que hablo no es un abrazo cualquiera. Por lo menos no es un abrazo de los que yo suelo dar. Se parece más a los abrazos delante de un portal, o en mitad del asfalto o a uno que pedimos después de otro. Este último producido tras haber hecho algo inédito. No sé definirlos, sé reconocerlos cuando los doy y cuando los recibo. Seguramente, tú también.

No conocía ese otro "Malibú" hasta hace nada, por lo menos hasta hace un par de entradas de esta humilde e inútil bitácora. Porque, a pesar de lo que pueda parecer, "Malibú" es, sobre todo, una idea. Es decir, se ve, se toca, se mueve aunque existe sólo en un par de cabezas.  Para estar allí no sólo hay que desplazarse físicamente por el universo conocido. Hay que adentrarse en otros rincones más misteriosos.

"Malibú" no sólo tiene que ver con la distancia del abrazo. En realidad, se supone que es el abrazo mismo y algo más, algo intangible.

Da la impresión de que entiendo bien el concepto. Nada más lejos de la realidad. Estas líneas sirven a varios objetivos, uno de ellos es tratar de comprenderlo. Misión que se ha saldado con un relativo fracaso.

Una cosa sí que sé. Hoy por hoy mi felicidad sólo puedo encontrarla allí, en "Malibú"... donde el cielo es azul.



No hay comentarios: