domingo, 4 de febrero de 2018

"De alguna manera"


Si haces radio tienes que tener cuidado con eso que llamamos "muletillas". No es mi intención hacer un texto en esta humilde bitácora sobre teoría y práctica radiofónica pero sí necesito hacer una pequeña intro sobre esta materia para que todo se entienda mejor. Las "muletillas" no son malas, están ahí para ayudarte. Sirven para hacer tiempo cuando no tienes claro qué vas a decir a continuación. Y también sirven para que el oyente te comprenda fácilmente, sin necesidad de perder el tiempo con explicaciones que, además, pueden confundir más que aclarar. Las "muletillas" sirven para ganar tiempo. Se deben de utilizar, pero no se debe de abusar de ellas. Y si se abusa de ellas al final, lamentablemente, no pasa nada. Conozco un radiofonista mucho más importante que yo que las utiliza constantemente y, lo que es peor, mal. Si tienes cierto carisma y estás muchos años en el mismo sitio lo mismo hasta te va bien siendo un analfabeto.

Hay una cosa que es peor que usar "muletillas". Ser consciente de que usas mucho una en particular termina siendo un desastre mucho mayor que, simplemente, abusar de ella. Es cuando tratas de evitarla por todos los medios y no puedes, porque lleva mucho tiempo ahí y no sabes hacer nada sin ella. Hablas peor, se te entiende mal y pierdes el tiempo. Todo ello lo resuelves si usas esa "muletilla" de la que eres consciente y que estás empeñado en eliminar de tu discurso.

Muchas veces "el otro", entendido como "el otro genérico", es una "muletilla". En este mundo frío y despiadado, en el que, más que nunca, la imagen lo es todo y una frase es un pensamiento completo, "el otro genérico" es una "muletilla" y no un apoyo. No queremos/quiero depender de nadie y si tengo que hacerlo, tengo que ir variando a las personas que me ayuden a construir mi vida. El Amor Romántico es malo, nos hace dependientes y felices. Preferimos ser independientes y moderadamente felices porque sabemos, gracias a la lógica del capitalismo, que siempre hay algo mejor esperándonos. Odiamos el dolor y para huir de él nos sometemos a un amor con reservas, un amor en minúsculas, que nos hace aceptables socialmente. En otro tiempo a ésto se le llamaba "conformarse". Es una perfección imperfecta porque, paradójicamente, es perfectamente aceptable y racional. Mis niveles de felicidad e independencia están en guarismos altos y el de dolor está anormalmente bajo. No es perfecto pero se le parece mucho. Usar la "muletilla" es cutre, pasado de moda, refleja que nuestro lenguaje es de otro tiempo, arcaico y trasnochado, en el que había "finales felices". 

Decía Billy Joel que la vida es una sucesión de "adioses y holas", por lo tanto es una sucesión de finales y principios. Todo está terminando y todo está empezando. ¿No me creéis? Todos los días nace y muere algo, el mismo día, la luz del sol. Terminamos algo muchas veces un día cualquiera de nuestra existencia. Y todos los días retomamos algo que dejamos parado unas horas, días, semanas, años o décadas atrás. No hay jornada que termine sin que empecemos algo nuevo. Nada es eterno y no deberíamos comportarnos como si lo fuera. Ya nos lo dijo hace muchos de 2000 años el amigo Heráclito, ya sabéis el del río. Si esperamos constantemente a que surja algo mejor, una palabra genial para evitar la "muletilla", un nuevo amor 2.0 para superar el 1.0, el tiempo se nos puede escapar de las manos. Hasta que de verdad se termine todo para nosotros.

Usar "muletillas" no es perfecto, es necesario. Y apoyarnos en los demás no es malo, es bonito. Porque no tenemos más remedio. Porque la humanidad ha precisado de ese principio para bajar del árbol y moldear el planeta a su imagen y semejanza. Nos apoyamos unos a otros para avanzar y en el proceso nos hacemos daño, es inevitable. Nuestros niveles de dolor pueden llegar a cotas insoportables igual que nuestros niveles de dependencia. No tiene por qué ser así pero, desgraciadamente, a veces ocurre. Y también, muchas otras veces, somos nosotros quienes infligimos dolor y quienes conseguimos que otros sean dependientes. Es nuestra responsabilidad evitarlo en la medida de lo posible. Pero nada nada nada de ésto tiene que ver con "conformarse", con aceptar una cota de felicidad razonable. Con renunciar a las cosas buenas que nos proporcionan las "muletillas". Con quedarnos en el árbol a la espera de que un depredador termine con nosotros.

No hace mucho me he dado cuenta que uso mucho una "muletilla" en concreto, "de alguna manera". No soy el único, hay muchos que la empleamos cuando no podemos explicar del todo algo, circunstancia que, afortunadamente, ocurre con demasiada frecuencia. 

"De alguna manera" he decidido que está bien que esa expresión se cuele en mi habla. Que no quiero perfección en mi vida y que me da lo mismo ser un vestigio de un pasado indeseable.


Billy Joel circa 1981
"Say goodbye to Hollywood"





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