Perfecto, armónico, finito, completo



Estoy en una casa ibicenca. Es de noche. Las Torres Gemelas no han caído aún. No es un sueño, es un recuerdo. Estoy razonablemente contento. Suena Sinatra.

Apenas he llegado a la treintena. Conservo cierto idealismo post adolescente. Mis esperanzas casi
se han contaminado de realidades. No todo, casi todo, es posible. Creo que la Felicidad está a la vuelta de esquina. Estoy convencido de que mi vida va a comenzar por fin. Mis primeros 30 años han sido un ensayo general con ropa de escenario y un público pasivo.

Suena Sinatra. Suena "I've got you under my skin".

Estoy solo. Casi no conozco a nadie en esta fiesta. José Padilla está pinchando desde el atardecer. Acaba de presentar "Navigator", un disco de electrónica elegante, suave y fluida. Se podría considerar "chill out". Yo creo que tiene demasiado nervio para ser etiquetado de esa manera. Mañana subiré a un avión sin miedo por última vez en mi vida, aunque todavía tardaré mucho tiempo en darme cuenta. Howell Lewellyn, el que fuera corresponsal de Billboard en España, nos regalará a varios un periódico en el minúsculo aeropuerto de Ibiza. "Me gusta el papel", nos dice a modo de justificación. Desea resistir las invasiones bárbaras que muy pronto asolarán a los medios de comunicación tradicionales. Me parece una extravagancia simpática. Howell murió sin que yo le volviera a ver. Me gusta acordarme de esta anécdota. Fue la única vez que coincidí con él.

Suena Sinatra. Suena "I've got you under my skin". Es una versión en directo. Me emociona como nunca antes. Al final de la sesión le pregunto a Padilla de qué disco la ha sacado. Me contesta con muchas prisas porque tiene que irse en un instante. "Es del regreso de mediados de los 70". No se acuerda del título. Años después me compraré "The main event"en Buenos Aires, el disco del "Comeback" del Viejo Ojos Azules, grabado en el Madison Square Garden de Nueva York en octubre de 1974, cuando España todavía era una dictadura. Ya no suena Sinatra.

No recuerdo que vino después de Sinatra. Sólo que me volví al hotel a pie porque el cámara con el que viajaba había ligado con una chavala y necesitaba el coche. Horas después me juró que no había pasado nada. Como si me hubiera importado.

Desde entonces Ibiza ha sido un territorio mítico para mí. He vuelto muchas veces. La última de ellas quise encontrar la casa ibicenca de la fiesta de presentación del "Navigator" de José Padilla. Fracasé en mi objetivo.

Jamás he escuchado a Sinatra cantar "I've got you under my skin" como aquella noche. Algo me dijo justo en ese momento que iba a ser irrepetible.

Soy un hombre con suerte.


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