El concepto ajado del R&R


Estamos en 2016. Esto podría haber valido para el comienzo de los años 70 porque entonces el rock and roll, como forma musical y como elemento de rebeldía, ya estaba muerto y enterrado. El punk trató de revitalizarlo y fracasó. Johnny Rotten se convirtió en John Lydon y se puso a hacer música gloriosamente inclasiflicable con P.I.L.

El 28 de diciembre de 2015 moría Lemmy Kilmister, el líder de Motorhead. #RIPLemmy fue TT mundial. Cualquiera que tuviera inquietud cultural se sintió en la obligación de despedir a un roquero de 70 años con una mentalidad infantil. 


Motorhead era un gran grupo de rock. Acepto que fue uno de los mejores, incluso que, dentro del esclerótico mundo de las cuerdas de acero, fueron innovadores. A mí, sin ser fan, me gustaron su velocidad, su vértigo, su contundencia. Por otro lado, siempre me hicieron sospechar todas esas camisetas con el logo que se ponía gente que no tenía un disco de Motorhead en casa. Que no tenia un disco en casa. Lo mismo me pasa con los Ramones. Ambos grupos son marcas, que han sobrevivido a sus creadores. Marcas que representan una idea que no me gusta.


¿Fue el R&R rebelde alguna vez? 


Imagino que sí. Supongo que sí.


Entiendo que fue una ruptura generacional. 

"Come mothers and fathers/Throughout the land/And don't criticize/What you can't understand/Your sons and your daughters/Are beyond your command/Your old road is/Rapidly aging". 
Bob Dylan - The times they are a-changin' (1964)

Un mundo se acabó y nació otro nuevo. No estoy seguro de que el R&R lo matara, más bien lo remató. Fue uno de los conspiradores, quizá el más joven y guapo. El que se hizo famoso, el último en llegar.


Hay muchas maneras de explicar ese nuevo mundo. Quizá la más exacta es la que proclama que hacia la segunda mitad del siglo XX la juventud pasó a ser incluida en el discurso cultural y político de las sociedades occidentales bajo la influencia estadounidense. Rebeldía inocente, el no querer ser como sus mayores. Y ahí nace el R&R, desde las filas de la contracultura. Poco tiempo permanecerá allí. Hacia mediados de los 60 el R&R entra en la corriente principal del mundo del espectáculo. Sinatra recibe a Elvis en su programa de TV, los Beatles tocan en el Ed Sullivan Show ante una audiencia bestial. Las jerarquías económicas lo aceptan y lo usan para sus fines. Con el R&R como máximo argumento se crea una sociedad de consumo específica para la juventud. Y a través de ella se transmite el valor de la libertad de derechas, es decir, el individualismo, el artista comprometido con su forma de expresión que no se casa con nadie, ni con la compañía ni con el público. Curiosamente, los que le pagan la fiesta.

El R&R termina haciendo de los excesos una forma de protesta. En realidad, a los dueños de la pirámide social les viene muy bien que la juventud se drogue y escuche rock escapista. Así no piensa, ni busca la manera de cambiar algo. Los hippies de los 60 se convirtieron en los yuppies de los 80. Eran, exactamente, los mismos.

Echemos un vistazo a los 5 mandamientos de Lemmy, tan cacareados por la prensa cultural y considerados por la mayoría como algo genial. 

1. Marlboro
2. Jack Daniel's
3. Speed
4. Strippers
5. R&R

Veamos, dos multinacionales, sustancias que te ponen agresivo y costumbres machistas. Claro, claro, hagamos la revolución con estos puntos de apoyo. Sí, es muy gracioso,... para un niño de 15 años. Beavis y Butt Head no son una parodia. Son la realidad.

Y, entonces, ¿por qué el R&R goza de tan buena prensa si es tan perverso?

Porque se lo ha apropiado el sistema. No ahora, no en el siglo XXI. Mucho antes, en los 60. Lo que no me explico es por qué las clases medias occidentales se creen que tocar R&R es ponerle las cosas difíciles al poder. Algunas bandas de R&R han cumplido, cumplen, con ese cometido. (Motorhead desde luego que no). Pero también algunos músicos de cualquier estilo y algunos artistas plásticos. Incluso, algunos políticos. Y, sin embargo, el R&R es rebeldía y la música negra de los 60, no lo es para el gran público. En realidad, el soul, en los 60, fue mucho más alternativo y contracultural de lo que ha sido nunca el R&R. Las proclamas feministas de Aretha o Nina, el empoderamiento de Sam Cooke o la Motown, la reivindicación de las raíces africanas por parte de James Brown, nada de eso tuvo el R&R. Mucho más contracultural e incómodo que el R&R fue el sonido disco, con negros, hispanos y homosexuales bailando juntos sofisticadas tonadas sobre la autoafirmación y el no dejarse pisotear. ("Punk as fuck" me dijo Nic Offer que es para él la era disco). Eso era rompedor y peligroso. Por eso duró tan poco. Los biempensantes acabaron con todo éso con las puritanas huestes del R&R como cómplices necesarios. Lamentablemente, el SIDA hizo el resto.

Y pegar un guitarrazo es, para el imaginario colectivo, una genuina muestra de inconformismo. Pues no. El mero hecho de pegar un guitarrazo no es nada per se. Puede ser radical, pudo ser radical. A la altura de 2016, las más de las veces, es retrógrado. Nada hay más antiguo que unos señores de mediana edad tocando rock clásico de guitarras.


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