Caridad


Mi sincera intención es que esta entrada no resulte desabrida. Soy muy consciente de que si me dejo llevar sonará condescendiente y moralizante. Por eso quiero y debo tener mucho cuidado.

El concepto de caridad es positivo. Es una redundancia afirmarlo. Nadie en su sano juicio puede pensar que sentir compasión hacia otro ser humano sea malo. Se trata de una idea que nos viene del mundo ideológico judeocristiano en el que nos hemos criado. En el que nos venimos criando en Europa desde hace siglos. Las monjitas con las huchas del Domund, la calderilla que le tiramos a los pobres, las ONG's, ese tipo de cosas. Creo que se me entiende. No tengo nada en contra, antes al contrario, lo aplaudo fervorosamente. Necesito dejar esto claro porque no quiero que se desvirtúen mis palabras.

La crisis de los refugiados está agitando las conciencias. Una masa de europeos decentes ha sido capaz de obligar a sus gobiernos a acoger a esos desheredados de la fortuna que han debido escapar de Siria. Eso ha sido caridad. Y es bueno. Incluso justifica que exista un ente político llamado Europa.

Aquí viene lo difícil. Es bueno, sí. También es insuficiente. Ayuda mucho a aliviar la crisis actual. Negar eso es de miserables. Negar eso es ignorar que un puñado de seres humanos han tratado de ayudar a otro puñado de seres humanos. Sin embargo, no resuelve el problema de fondo. ¿Por qué han debido huir los sirios de su país?

Siento no ser muy original con el diagnóstico. Tampoco lo soy con el tratamiento. Debemos tratar de entender el problema y contribuir a solucionarlo. Ya estoy oyendo toques de corneta acompañando mis palabras. No estoy sugiriendo una solución militar, ni mucho menos. El ISIS lo creó una guerra, puede que una guerra también lo destruya pero lo sustituirá otra organización más dañina. El ISIS es mucho peor que Al Qaeda. La historia nos ha enseñado que la violencia solo llama a la violencia. Es necesario saber qué es lo que pasa allí y luego actuar en consecuencia. Debo confesar que no conozco el asunto lo suficiente como para proponer alguna línea de actuación. Igual que la mayoría de nosotros, igual que la mayoría de nuestros gobernantes. Debemos interesarnos por lo que pasa más allá de nuestras narices.

Una cosa sí que sé. La caridad es un concepto positivo. Sirve para acallar nuestra conciencia y para hacer del mundo un lugar mejor. Solo tiene un inconveniente. La caridad no cuestiona el status quo, no se pregunta por las causas de la enfermedad, actúa sobre los síntomas. Por eso, únicamente con caridad no se soluciona nada. Los pobres siguen siendo pobres, los refugiados siguen siendo refugiados, las élites políticas y económicas siguen siendo las mismas. Por muchas catástrofes humanitarias que se produzcan, nunca hay nada nuevo bajo el sol.

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