17 años


Está siendo un comienzo de mes de septiembre fresquito. Yo no recuerdo que esto nunca haya sido así. Las temperaturas están por encima de los 20 grados por muy poco. Por las noches hace frío. Frío sin paliativos. Llevamos unos días con el cielo encapotado, gris, "culo de burro".

Ayer por la tarde me sorprendí a mí mismo con un pensamiento extraño. Resulta que ahora me gustan los cielos encapotados.

Es cierto que siempre he sentido fascinación por los días que son de esta manera. Solo en pequeñas dosis porque me canso muy fácilmente. No solo eso, me deprimo. Ya llevamos unos cuantos días pre otoñales y me sigue pareciendo bien. Esto es lo extraño.

Supongo que me recuerdan a los días de los 80, días que en mi recuerdo son, en su mayoría, grises y fríos. Y felices. Era una época en la que todo era posible. Un tiempo en el que Springsteen sacaba grandes discos, Depeche Mode obras maestras y era aceptable ser fan de los Dire Straits.

Estos cuatro párrafos significan una sola cosa.

Están pasándome cosas excepcionales. No espectaculares. Simplemente excepcionales. Los eventos anormales que estoy experimentando no sirven para armar un guión de una película. Y sin embargo, no han pasado nunca.

El viernes, sobre las 8 y media de la noche tuve un encuentro inesperado. Fue con una persona a la que no veía desde el siglo pasado, desde mayo (creo) de 1998. Hemos vivido en la misma ciudad todo este tiempo. Durante seis meses compartimos un lugar de trabajo. Teníamos amigos comunes. Vecinos suyos a los que veía todos los días. A pesar de esto, nunca nos habíamos cruzado. Hasta hace 10 días, cuando me pareció verla y no me animé a saludarla. El viernes sí lo hice y tuvimos una agradable conversación. No creo que esto vaya mucho más allá. Bastante sería que nos tomáramos un café. No es importante lo que ocurra a partir de ahora porque nada va a pasar.

El azar es muy caprichoso, lo sé. No es serio buscar sentidos ocultos las cosas que nos pasan. Es una cuestión de probabilidades y no otra cosa.

¿Podría ser que no me encontré con esta persona porque no quería verla? ¿Podría ser que inconscientemente me cerré en banda? ¿Que cuando había una mínima posibilidad de que ocurriera yo tomaba decisiones aparentemente triviales para que no fuera así?

Son preguntas que no suenan mal. Si una persona huye de otra no hay manera de coincidir en ninguna situación.

Estos diez párrafos en realidad solo quieren decir una cosa.

Es posible que esté tomando una decisión inconsciente (y desgarradora) en otro asunto. Un asunto muy importante y del que llevo escribiendo de manera críptica desde que volví a abrir esta humilde bitácora.

Como siempre, el tiempo me dará la solución a mis dudas.


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