El primer día de la primavera


Hoy hemos estrenado marzo disfrutando del primer día de la primavera climatológica de 2015. Y yo me he acordado del último día de mi década de los 80.

Fue el 18 de julio de 1989. Esa noche, en el desaparecido rockódromo de Madrid, tocaron Joe Cocker, The Waterboys y Fischer Z. Si mi memoria no me falla mis amigos del San Agustín y yo conocimos que habíamos aprobado la selectividad y un poco para celebrarlo fuimos al concierto. Ese fue mi último verano de estudiante. Empezó una etapa en la que acumulé unas cuantas decisiones equivocadas, que todavía estoy pagando de alguna manera.

El concierto de Fischer Z me produjo cierta indiferencia. No los conocía, más allá de lo que yo creo que es su canción más famosa, "Berlin", que fue la única de su set que disfruté. Ahora creo que es un bolo que me podría haber entretenido más. De todas maneras, jamás me interesé demasiado en ellos. Ya había pasado su momento, su momento de gloria fue alrededor de 1981. A lo mejor un día de estos me compro algún single de 7" en La Metralleta. 





"Berlin" es una canción 
que me sigue molando. 



En esa época no me mataban los Waterboys. Me gustaba "The whole of the moon" y poco más. De los tres componentes del cartel, el grupo de Mike Scott era el que en mejor forma estaba. Acababan de sacar uno de sus discos más aclamados, "Fisherman's blues", editado en 1988. A mí me hacen más gracia los dos anteriores, "A pagan place" (1984) y "This is the sea" (1985). Debieron dar un recital bastante bueno. Yo me aburrí un poco. Tenía 19 años y era un zángano influido por un amigo que se metía todo el rato con la técnica guitarrística de Mike.



Yo creo que esto
es un temarraco.


El cabeza de cartel era Joe Cocker, muy conocido sobre todo por el "You can leave your hat on" de la BSO de "Nueve semanas y media". También le había funcionado muy bien el dúo con Jennifer Warnes para "Oficial y caballero" y el disco "Unchain my heart" (1987). Los "finos" podían defenderle recordando su actuación en Woodstock y su versión del "With a little help from my friends". No me volvió loco aunque me lo pasé bien. Joe Cocker estaba iniciando su cuesta abajo a la intrascendencia. Me acuerdo, sobre todo, del patético saltito que daba para acompañar el último golpe de batería de casi todas las canciones.



Seguro que tocó esta versión de Lennon
en aquel concierto.
Y con esta misma banda


No fue el concierto de mi vida. Ahora que lo pienso puedo considerar esa noche como mi primer festival. Fueron tres bandas, una no me interesó lo suficiente, Fischer Z, otra me debió interesar más, The Waterboys, y con la última, Joe Cocker Band, creo que atiné en mi juicio. 

He buscado alguna crónica de ese evento y he encontrado la que creo que debí leer en su momento. Es la demostración del desastre sin paliativos que era, que es, la página de cultura de El País en lo referente, sobre todo, a la música.

Esa noche murió mi década de los 80. Fue el final y el principio de algo. En un guiño simbólico aquella tarde, antes de entrar en el concierto, viví una situación que resume muy bien esa etapa que se terminaba. Era un día de verano espectacular. Yo iba con un niki morado. Nos metimos en un bar de la casa de campo, nos pedimos una copa y, de pronto, empezó a sonar esta canción.




La "dolce vita" de los 80
según Ryan Paris.

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