Presagios


Hace mucho tiempo que decidí que mi lado supersticioso no influyera en mi vida más allá de lo anecdótico. No siempre lo logro, mi mentalidad cientificista es impura y una traición al chavalillo soñador que fui y que, de alguna manera, sigo siendo.

Por lo general, suelo hacer caso de eventos aleatorios con el objetivo de decidir si me sonreirá la suerte o no en un momento determinado. Cuando el resultado no es el deseado, hago trampas. Si una moneda cae del lado correcto tiendo a no creérmelo. No creo ser muy distinto al resto de la humanidad en esto (ni en tantas otras cosas, la verdad sea dicha).

En resumen, hago caso a los malos presagios.

Parto siempre de la base de que soy el ser más desafortunado de todo el universo conocido y del universo por conocer. (De nuevo, como casi todo el mundo). Soy un calimero, siempre quejándome de que la bola cae en el número al que yo no he apostado. Casi estoy por afirmar que estoy cómodo en ese papel, en el del "hermoso perdedor", que diría Bob Seger. Es una manera de lo más eficaz de sentirse un orgulloso cobarde. Nunca tengo la culpa de nada, es de mi desventura congénita y crónica.

Sin embargo...

¿Es posible que esté teniendo un buen presagio?

(Ruido inaudible que hace el cerebro al pensar)

(Decisión del cerebro de dejar de pensar y aplicar la política de no hacer caso de los buenos presagios para no sufrir una decepción si no se llevan a efecto)

(Nueva decisión del cerebro de dejarse llevar por ese buen presagio, por muy irracional que sea. Basado en la demostración empírica de que hasta yo me doy cuenta de que mi truco nunca ha dado resultados positivos)

(Más ruido inaudible del cerebro al pensar)

Pues sí. He tenido un buen presagio. Lo he pasado por el tamiz de la lógica y he decidido que no es más que una ilusión vana. Es como pensar que el Atleti va a ganar la Liga.

Un momento, el Atleti es el actual Campeón de Liga.

Sí, pero el presagio es más bien parecido a que el Rayo gane la Liga.

(Más ruido inaudible testigo de una actividad cerebral más frenética que antes. Ya es casi audible)

(El cerebro saca bandera blanca. Está desconcertado. Me abandona.)

Supongo que debería relajarme y pensar que he tenido un buen presagio, que todo va a salir bien. El Rayo no ganará la Liga (ni el Atleti) pero por una vez voy a dejar que me pasen cosas.

Incluso las buenas.




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