La silla



Delante de mí hay una silla.

Si las sillas pudieran mirar, esta me miraría. Está ligeramente ladeada hacia mí. Cuando he empezado a escribir he levantado la cabeza en busca de inspiración y la he visto. Entonces he escrito el título de este texto que es como la vida, no se a dónde va. Esa silla me mira y me dice cosas que no termino de captar. No son palabras, son conceptos, son ¿sensaciones?

Bien sé que adjudicar cualidades humanas a un objeto in-aminado es un recurso tan manido que no merece el calificativo de "literario". No hay en estas letras la menor aspiración estética.

Hay cierta frustración.

Hay cierta confianza conviviendo con esa frustración, que es un tapón que no ha cerrado del todo la botella.

Hay algo de luz y de tinieblas.

Hay ilusión lúcida y hay conformismo lúcido.

Hay una silla. Y me está mirando.

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