Negaciones


Hace unos días me enteré de la existencia de una revista de política y filosofía que se publicó durante la Transición y se llamó "Negaciones". Un nombre curioso. A mí parece bonito e inusual. No creo que hoy en día se pudiera llamar así a ninguna cabecera, ya sea en prensa escrita o en prensa virtual.

Algún día me gustaría poder echarle un ojo a alguno de los números de "Negaciones". Me atrae ese espíritu de inocencia y desparpajo que intuyo que debe de tener.

Hoy de lo único que quiero escribir es del nombre.

Siempre me he considerado un tipo positivo y optimista. Hay algo de eso en mi manera de ser, no cabe duda. Sin embargo, mi vida está definida por el "No", por las "negaciones". La palabra que más escribo es "No", el tipo de construcción que más empleo suele ser una negación, aunque sea para hacer una afirmación. Escribir "no me gustan las religiones" cuando quiero transmitir "soy ateo".

¿Será que soy un cenizo? ¿Una persona que se concentra en los aspectos negativos de la realidad?

Creo que yo he sido ese tipo de persona.

Mi objetivo es no serlo de ahora en adelante. Me gustaría pensar que lo estoy consiguiendo porque, en realidad, la actitud positiva está más cerca de mi temperamento que la negativa.

Sin embargo, también creo, y no es incompatible, que nuestra libertad reside en el hecho de poder decir que "No". Cuanta más capacidad tenemos para ser capaces de negar, más libres somos.

El "No" nos hará libres. Utilizadlo con inteligencia y sin complejos. Siempre es buen momento para decir "No", siempre estamos a tiempo.

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