La segunda fila


Creo que Camilo José Cela dijo aquello de "En España, el que resiste gana" cuando le dieron el Nobel. (¿O fue cuando le dieron el Cervantes?). Yo era un post adolescente de pelo largo y delirios de grandeza y no lo entendí del todo. Supuse que era una oda al esfuerzo y al trabajo diario y a todas esas cosas pequeñoburguesas que sirven para que no hagamos la revolución.

Años después ese post adolescente ya era un joven con un problema de alopecia y con muchos más delirios de grandeza. El Rechazo, en todas sus formas, pasó a formar parte de mi vida. Cometí muchos errores. Tuve mala suerte. Entendía que no había obtenido (aún) lo que merecía. Me acordaba de la frase de Cela para animarme. En esa época era para mí una oda a la capacidad de resistencia, a la fe inquebrantable en tus locos sueños y a todas esas cosas pequeñoburguesas que sirven para que no hagamos la revolución.

Esta mañana, en medio de la lectura de "El cura y los mandarines" de Gregorio Morán, por fin he entendido de verdad lo que quiso decir Cela aunque seguramente él no lo supiera. Morán explica que las figuras intelectuales de la Transición no representaban lo nuevo. Él dice que los cuatro columnistas más destacados del primer año de andadura de El País, Aranguren, Julián Marías, Gil-Robles y Ricardo de la Cierva, venían del franquismo o de la oposición interior más o menos tolerada. Los que vienen después, Haro Tecglen, Umbral, venían del mismo campo de juego cultural e ideológico. Sí, hubo una sustitución en la jerarquía de la frágil intelectualidad española. Fue la segunda fila la que fue aupada al centro del escenario. Los primeros espadas se desvanecieron. Es decir, todo siguió igual, cambiaron los nombres.

La segunda fila fue promocionada.

Lo he visto tantas veces. En tantos campos. El más tonto se queda con el pastel porque ha aguantado más que el más listo. Porque ha molestado menos

En la transición fue porque no podían estar las mismas caras en el franquismo y en la democracia. Tuvieron que dejar paso a las medianías por motivos puramente formales. En otros momentos, en otras situaciones, es por otros motivos más o menos análogos. Una cosa siempre es común. Se lleva los laureles el que pasaba por allí.

"En España, el que resiste gana" es una oda a la mediocridad aduladora del que un día heredará. Me equivocaba, no es un concepto pequeñoburgués. Es aristocrático, puritito Antiguo Régimen.

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