Tengo sarampión


Definición de sarampión según la Wikipedia:

El sarampión es una enfermedad infecciosa exantemática como la rubéola y la varicela, bastante frecuente, especialmente en niños, causada por un virus, específicamente un paramixovirus del género Morbillivirus. Se caracteriza por típicas manchas en la piel de color rojo (eccemas) (exantema) así como fiebre y un estado general debilitado. También puede, en algunos casos de complicaciones, causar inflamación en los pulmones y el cerebro que amenazan la vida del paciente.

He empezado esta entrada copiando y pegando un texto de la wikipedia por dos razones. Una, para imitar a Michel Houllebecq. Y la otra para proclamar que, aunque no tengo manchas en la piel de color rojo ni fiebre ni un estado general debilitado, tengo sarampión.

Ni siquiera estoy enfermo. Tengo alguna cuita física, como unas agujetas en remisión tras el ejercicio físico tan exagerado como saludable al que me he sometido en los últimos días. 

No, no estoy enfermo. 

Tengo una enfermedad.

Una enfermedad a la que no sé cómo llamar y por eso la llamo como me sale de las narices. Tengo sarampión.

Parece una enfermedad crónica. La llevo padeciendo desde hace un año. Otras veces la he sufrido en mi vida aunque siempre de manera fastidiosamente distinta. Los síntomas parecen ser siempre los mismos, el diagnóstico es sencillo. El tratamiento ya es otra cosa. Lo que me servía hace 20 años no tiene ninguna utilidad en diciembre de 2014. El remedio infalible de hace 18 meses hoy me vale para bien poco. 

Hay algo que siempre me ha ayudado, más o menos, en este trance. Contarlo, escribir. Abrir las ventanas en la esperanza de que la enfermedad se diluya en el aire fresco de la mañana. Alivia aunque no cura. Puede ser contraproducente porque das la oportunidad a los demás de opinar porque creen que su sarampión es igual que el tuyo. Una estupidez, porque ni mi sarampión de ahora es igual a los de antes. Menos aún lo es el sarampión de otra persona. De hecho, es la primera vez que lo llamo sarampión. Exponiendo a la mirada ajena puede que haga caso a los demás, cosa a la que soy demasiado aficionado. Por eso, tengo una carrera vital plagada de decisiones erróneas. Me dejo influir por personas menos sagaces que yo mismo. No es más que cobardía.

Mi sarampión va en contra de todas las leyes, físicas, racionales o emocionales que hay, han habido y habrán. Su misma existencia debería ponerse en entredicho. Es una novela que ya ha llegado a la última página. ¿Por qué no veo, entonces, el final del túnel? ¿Será porque me quiero quedar aquí dentro, en este sarampión oscuro, hediondo, frío y húmedo que yo me empeño en ver coloreado como una aurora boreal? 

Mi sarampión parece no tener cura.

Dentro de un tiempo, cuando lea esta mierda, me voy a ¿descojonar?


Sí, es un enlace a una canción de
Mark Knopfler, "Going home", interpretada
por los Dire Straits.
Mi sarampión es 
más grave de lo que pensaba.


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