Flaquita


Llevo unos días mirando a la luna. No lo hago en busca de respuestas ni de inspiración. No tengo ínfulas de poeta de bar. El sábado, ¿o fue el domingo?, vi que estaba tan consumida que casi parecía estar en luna nueva. Ha ido ganando grosor según avanzaba la semana, un poco como mi confianza en mí mismo.

Al final sí que voy a ser un aspirante a rapsoda de quinta categoría.

Vivimos en una sociedad cuyas puertas están cerradas para gente de mi edad y condición. Si no te has procurado un compartimento estanco con otros seres humanos estás condenado a vagar por las calles sin cruzar palabra con nadie. Yo lo veo desde fuera, no estoy seguro de si con envidia o con aprensión. Es posible que desde dentro sea como estar en la cárcel de mínima seguridad. Podría ser un buen sistema. O no.

No lo sé.

Solo sé que en mi compartimento estanco estamos esa luna flaquita que está allá arriba y yo. Por si acaso, creo que voy a dejar la puerta abierta. Durante un tiempo, al menos.

Veremos.

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