La resaca. Día 2

Ayer fue el día 1.

Hoy ha dominado la tristeza, por encima de todo. He recordado todas las cosas que debería haber hecho y no hice. No las cosas que podían haber cambiado el final. No las cosas que hice mal. Las cosas sencillas que se quedaron sin hacer como ir a un karaoke o a la filmoteca.

Mis errores no me producen dolor. Me contrarían, me molestan y, por momentos, me hacen sentir culpable. Son esas pequeñas cosas que no se hicieron las que me duelen.

Sin embargo, es una tristeza algo dulce. Porque es una tristeza sin esperanza. Ya no hay nada que decir, ya no hay nada que hacer, ya no hay nada que esperar. Las luces se encendieron y en la pantalla apareció la palabra "fin". Las luces se encendieron, la gente se va de la sala y el grupo ya no va a tocar más.

Como siempre pasa en la vida, fue una bonita historia que acabó mal. En la mayor parte del cine, de la novelística popular y de las canciones pop, el chico se va con la chica. En este caso, no ha sido así.

Una cosa es cierta. El guión fue bueno hasta la última página. Eso no puedo negarlo. Necesito no poder negarlo.

Llevo dando vueltas y seguiré dando vueltas un tiempo. Mis ojos están húmedos desde ayer por la mañana. Esta noche me he salido de la cama cuando aún estaba oscuro como boca de lobo. Es el precio que tengo que pagar por el que hoy creo que es el mayor fracaso de toda mi vida.

Quizá mañana postee algo más.


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