La enésima reflexión sobre este blog (y más)

Hace más de dos meses que no escribo en Menosprecio... No he tenido ganas ni ideas. Tiempo he tenido de sobra. He pensado muchas veces que no deberia dejar morir esta humilde bitácora aunque no encontraba la motivación para hacerlo. Notaba un obstáculo insalvable y, lo que es más curioso, en su momento no identificado.

Arranqué está bitácora en 2004. Cuando empecé ni sabía lo que era un blog. Desde entonces he asistido al auge y al declive de este fenómeno que está llamado a desaparecer por completo en pocos años. Hubo momentos en los que me sentí muy orgulloso de Menosprecio... En muchas otras ocasiones fue para mí un estorbo o una complicación. Pero siempre ha sido un termómetro vital de mi propia existencia en esta pelotita azul. Mi vida está perfectamente reflejada en lo que he ido poniendo aquí y en lo que no he ido poniendo. Incluso estos dos meses de silencio son muy significativos.

El ritmo de actualización ha sido una de las claves para entender qué me pasaba, qué sentía. Y este parón tiene una muy clara lectura. Entré en un plano fijo. Nada se movía a mi alrededor. Lo curioso es que no tenía ni idea de que ese inmovilismo era un compás de espera. Sin embargo, en mi subconsciente, sabía que algo iba a pasar.

Y finalmente pasó.

La imagen no se paró de golpe. Eso lo he aprendido hoy mismo. Hace unas horas. Los muñequitos en la pantalla se fueron parando poco a poco. Primero se desenfocó, se fue convirtiendo en un largo paneo lentísimo. De pronto, hace un par de meses, apareció el símbolo de "pause" en la pantalla. Debería haberme dado cuenta de que era muy raro que no escribiera en el blog. Cuando me preguntaba los por qués me decía que era sólo el desinterés por escribir aquí. Ahora sé que lo que me atenazaba era una mezcla de miedo y sentimiento de culpa.

Hoy ya no tengo miedo y el sentimiento de culpa ya no me sirve para nada. Y como siempre me pasa cuando algo se acaba los he sustituido por una tristeza infinita sobre la que, por pudor, no pienso dar más detalles.

Al final del día, me quedan cuatro cosas:

1. La intención de resucitar este blog y llegar a las mil entradas.
2. La convicción de que odio agosto.
3. Esta canción.
4. Y un DVD con el que no sé que hacer y que no pude dar a la persona a la que quería regalárselo.

Bueno, en realidad me queda mucho más que eso. Mi tarea es no olvidarlo.



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