24 horas en un semana en el motor de un autobús

Hace unos días me devoré este libro.



Es un relato muy interesante de la gestación de "Una semana en el motor de un autobús", como su propio nombre indica. Se trata de un volumen corto, que no llega a las 200 páginas, de lectura fácil y sin un entrecomillado. Es muy loable el esfuerzo de Nando Cruz por interpretar toda la información recibida y someterla a su propio criterio periodístico.

Desde luego, para mí es exagerado decir que el tercer disco de Los Planetas es un referente generacional. Y también me parece en exceso teatralizado el dilema de J de obtener reconicimiento sin comprometer sus convicciones. Es una encrucijada a la que todos los artistas se enfrentan con el mismo candor que J. De hecho, se desprende del libro que los puntos de fricción le vinieron bien al disco y que la compañía fue un apoyo para el aspecto creativo. RCA fue exigente lo que hizo que el grupo creciera durante el proceso de gestación de "Una semana en el motor de un autobús". El gran héroe de esta historia es para mí David López, entonces A&R de RCA y hoy capo de Limbo Starr.

Tengo que confesar que para mí "Una semana en el motor de un autobús" fue un jarro de agua fría. Yo era muy fan de los dos primeros discos de Los Planetas. Me encantaba la chispa melódica del grupo y el sonido de la guitarras, una combinación que yo no encontraba en ningún otro grupo de por aquí. Por supuesto, estaba muy a favor de ese rollo indie de que no se escuchara la voz. Cuando me compré "Una semana en el motor de un autobús" no lo pillé. Sólo me gustaban "Segundo premio" y "Cumpleaños total". Luego les vi en el FIB '98 y, bueno, ese es, para muchos, el peor concierto de Los Planetas. No sé, no recuerdo mucho, yo sólo tenía ojos (y oidos) para Erik Jiménez, el nuevo, por aquel entonces, batería de Los Planetas al que yo ya admiraba de su gloriosa primera etapa con Lagartija Nick.

Muy poco a poco he ido redescubriendo a Los Planetas y me ha ido gustando "Una semana en el motor de un autobús". La clave de esta reconciliación estuvo en darme cuenta de que Los Planetas tienen una mirada única, y eso es lo único importante si hablamos de música... o de arte en general. Idea que me ha reforzado la lectura express del librito de Nando Cruz.