Largo plazo

En los últimos tiempos he leido bastante acerca de la preponderancia política de la derecha en Occidente. Yo pensaba, muy equivocadamente, que el auge de los neocon partía de una victoria, la que el capitalismo completó a fines de los 80 contra el esclerótico comunismo soviético. Suponía que eso había borrado del mapa a las propuestas de izquierda. La apuesta por el estado ya no era válida porque los hechos habían probado que ese experimento había fracasado. En vano yo contra argumentaba diciendo que lo que había fallado era un concepto de izquierda, no toda la izquierda.

Ahora pienso de otra manera. El monopolio ideológico de la derecha no parte de una victoria, sino de una derrota.

En los años 60, la sociedad occidental estaba virando a la izquierda. La juventud quiere cambiar el mundo por medio del R&R y la utopía. En Estados Unidos se dan los pasos decisivos para acabar con la segregación racial. En Checoslovaquia se produce una revuelta que busca reformar el monolítico comunismo que se les había impuesto. En París llega el mes de mayo. El moridero de Vietnam desata un movimiento pacifista casi universal. El emperador, Nixon, es de derechas aunque él se considera un "conservador progresista" y trata de alejar al Partido Republicano de la extrema derecha. Los 60 son también, el inicio del feminismo y del ecologismo.

Para la derecha las cosas están tomando muy mal cariz. Por eso reaccionan. En Estados Unidos se inventan un candidato marioneta, Ronald Reagan. Construyen un discurso sencillo y muy fácil de digerir. Y, sobre todo, piensan a largo plazo. Se hacen con los medios de comunicación, a los que hieren de muerte inyectándoles una letal carga ideológica. Repiten sus consignas machaconamente todos los días. De esa manera, logran tirar el muro de Berlín y convertirlo en un símbolo de su supremacía.

Este esquema lo repitieron casi punto por punto para acabar con Clinton/Gore. Tuvieron el poder, sí, pero ni uno ni otro lograron nada. De hecho, fracasaron en sus dos proyectos principales, la reforma de la seguridad social y el Protocolo de Kyoto. Luego, para mayor comodidad, apañaron las presidenciales de 2000. Con Obama están haciendo lo mismo.

En España no son tan eficaces, de momento. Empiezan a ser alumnos aventajados. Las radios, los periódicos y las teles de este país están manejados por gente de derechas o por pagafantas de izquierdas casi en su totalidad. Las consignas que repiten son huecas y se resumen en una: "con Zapatero no vamos a ninguna parte". Y su movilización parte, también, de una derrota. ¿Las elecciones de 2004? ¿Las del 82? Sí y no. Su mayor derrota fue la imperfecta Transición. Trataron de pilotarla pero hubo cosas que les salieron mal, como la legalización del PCE o las CCAA. Desde entonces tratan de corregir esos excesos. En la sociedad está instalada la especie de que las Autonomías son un gasto superfluo. No se dice nada de que cuando el poder está descentralizado es más democrático. Y que si se delimitan bien las jurisdicciones del poder local y del estatal no tiene por qué haber superposiciones. En cuanto al PCE/IU lo que han logrado ha sido reducir su capacidad de influencia. ¿Dónde han ganado? El discurso de la derecha es, como ya hemos visto, tan sencillo como falaz. El de la izquierda requiere de un esfuerzo mayor, por lo menos hay que leerse el Manifiesto Comunista. Y luego están los pagafantas de izquierdas, que son de derechas pero se creen que son de izquierdas. Dicho con otras palabras, el PSOE.

Un ejemplo de que la derecha piensa a largo plazo es el Diccionario Biográfico que ha editado la Real Academia de Historia. Se empezó a trabajar en él en 1999, con Aznar de presidente y Aguirre de ministra, y lo presentó el otro día una ministra del PSOE. Dice, entre otras cosas, gilipolleces como esta. Da lo mismo ya que se modifique, ahora hay que explicar, una vez más, que unos militares y Franco se alzaron contra un poder legitímamente establecido y que luego instauraron un dictadura represiva y autárquica en sus primeros diez o quince años para luego convertirse en un regimen anti comunista y ultra católico que sólo sobrevivió por los intereses geo estratégicos de Estados Unidos.

Comentarios

Alfredo Arias ha dicho que…
Una reflexión tan acertada como descorazonadora...

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