sábado, 28 de mayo de 2011

Una victoria contra la nostalgia

De jovencito era muy nostálgico. Evocaba hechos de un pasado reciente. Recordaba con sentimiento sucedidos de cuando tenía 14 años al cumplir 16, por ejemplo. Incluso sentía nostalgia de cosas que no había vivido gracias a un sobredimensionada capacidad empática.

Sigo siendo muy nostálgico. No es inhabitual que pasee por mi antiguo barrio por el mero placer de hacerlo. Me gusta escuchar música viejuna, de cuando era un chaval. Tiendo a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Todo esto le pasa a mucha gente. Más de la que piensas, amable lector, dado que es casi seguro que tu mismo estés en ese grupo.

Esta noche está tocando Pulp en Primavera Sound 2011. Se trata del primer bolo de grupo de Jarvis Cocker en esta muy publicitada gira de reunión. Es un acontecimiento superlativo dentro del indie. Entonces, ¿qué hago en el hotel?

¿No me gusta Pulp?
Pulp es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos.

¿He querido hacerme el snob?
Juro que no.

¿Estaba siendo un mal concierto?
Por lo que pude ver era apoteósico.

¿Sentía un cansancio bestial?
Estoy agotado y con un tironcillo en la planta del pie derecho. Nada que no pueda soportar.

Sencillamente, he luchado contra la nostalgia y he vencido. Esta noche he aprendido que más allá de los 40, es un lujo que ya no nos podemos permitir.

viernes, 27 de mayo de 2011

Más 15-M

Escribo esto en la mañana del viernes 27 de mayo, unas horas después de haber publicado una entrada que había escrito unos días antes y que había dejado en el borrador. Ayer programé su publicación automática a las 9 de la mañana de hoy, momento en el que iba a estar durmiendo. Justo a esa hora los mossos d'esquadra han desalojado a palos a los acampados de la barcelonesa Plaza de Cataluña dejando el saldo de unos 40 heridos, quizá más. En la entrada de hoy "Lo que me gusta y lo que no me gusta del 15-M", la anterior,  doy mi parecer sobre los Indignados.

Yo estoy estos días en Barcelona por motivos laborales. Es cierto que en la ciudad se vive un momento de cierta tensión por la posible conquista del Barça de la Champions 2010-2011. Incluso charlé con una taxista barcelonés acerca de los potenciales problemas que habría si se cruzaban la celebración y los Indignados. Era un señor serio y estaba algo preocupado. En ningún modo estaba alarmado ni nada por el estilo. No creo que aprobara lo que ha pasado hace unas horas.

Es cierto que no han entrado a sangre y fuego. He visto imágenes y la actuación de la autoridad es bastante indecorosa. No pasa de eso. Algún palo y cosas así. Nada que yo mismo no haya vivido en otras circunstancias con la Policía en Madrid. Lo peor no es cómo han desalojado sino por qué han desalojado. Amparados en una excusa vana y poco convincente, han querido acabar de un plumazo con las protestas pensando que habían perdido fuelle. Y han conseguido revitalizarlas. Sus contradicciones y sus carencias pasan a un segundo plano gracias a la actuación de los mossos d'esquadra.

¿De qué tienen miedo? Los Indignados no son tantos ni disfrutan tanto apoyo social. Si fundaran un partido no lograrían ningún diputado en el Congreso.

Tienen miedo de que este discurso en los márgenes del sistema estire el espacio de lo público. Entendido este como el espacio de lo común. Y que empiecen a cuestionarse los valores neocon, cómodos para los conservadores y para los socialdemocrátas de última generación. Hasta ahora, ellos han tenido el monopolio del campo del juego. Los debates se han producido en terrenos favorables para sus intereses. Por ejemplo, ¿Impuestos como ahora o bajada de impuestos? Es muy digerible la segunda opción si planteamos el problema reduciéndolo a este falaz antagonismo. ¿Impuestos más progresivos o menos progresivos? Esta sería una pregunta que le haría mucho daño a la derecha actual. Está claro que la dictadura mediática de la derecha impone la primera de las alternativas y como sólo permite en sus debates a pagafantas de izquierdas el camino lleva al Pensamiento Único. Un paseo por Intereconomía o Veo7 resulta clarificador en este sentido.

Por lo tanto, corrijo mi anterior entrada. Lo que me gusta del 15-M es que es la mejor oportunidad que tenemos para ampliar el campo de batalla dialéctico. Lo que no me gusta será algo residual si consigue que dejemos de jugar en territorio hostil.

Lo que me gusta y no me gusta del 15-M

Me gusta el susto de la prensa y de la gente de derechas. Ningunean las Acampadas, aunque en el fondo tienen más miedo que vergüenza porque se creen que les van a montar lo del 11-m otra vez. He llegado a leer a alguno que ha dicho que están cercanos a ETA (sic).

Otra cosa que me mola  de las Acampadas es que canalizan un descontento que existe en la sociedad y se han decidido a hacer algo sin esperar a que lo hagan los partidos. Es un buen punto de partida. Y quizá con esto sea suficiente porque ahora la pelota está en el tejado de TODA la sociedad civil, esa sociedad civil adormecida desde los tiempos del franquismo. No basta con votar cada vez que nos convocan. Aunque hay mucha gente que ni siquiera es capaz de hacer eso, lo cual me resulta del todo incomprensible. Hay que hacer política todos los días. Por ejemplo, exigiendo que la sanidad pública siga siendo pública haciendo un uso eficiente de ella. Siendo solidario con otros trabajadores cuando están en huelga en lugar de quejarnos "porque llegué 10 minutos tarde al trabajo".  También es hacer política formar parte de una asociación de ciudadanos con intereses comunes, si puede ser en el campo de la cultura o la política, como por una asociación cultural que sea una radio libre. No sé, hay mil cosas que son política, política en minúsculas, pero que sirven para mejorar tu vida y la de los demás.

También es, a mi juicio, muy necesario huir del egoísmo en el que estamos todos inmersos. Yo estoy muy a favor, y la izquierda más canónica, de la realización del individuo. Sin embargo, esa aspiración no puede hacerse al margen del grupo. Martin Luther King dijo, y lo recogió luego Bruce Springsteen, que nadie es libre si los demás no son libres.

No me gusta de las Acampadas su ingenuidad. Bueno, eso en realidad me gustaría mucho. Pero no es sólo ingenuidad. Es una cosa hippie voluntarista, como muy "New Age", no violenta ni física ni intelectualmente. Una portavoz dijo que "para ellos el resultado de las elecciones no tenía ningún interés". Es posible que quisiera decir que, hoy por hoy, no les interesa la estrategia de toma de poder porque están construyendo un movimiento. Aunque si es así, ¿por qué no lo explican mejor? De todas maneras, mis rescoldos "trostkos" impiden que dé por buena esa idea. Se puede crear un movimiento, consolidarlo y tratar de parir alguna estrategia para ganar influencia todo a la vez.

Tampoco me gusta que las reivindicaciones tengan ese tufillo pequeño burgués. Todo esto nace, al parecer, para cargarse la Ley Sinde. Algo que afecta a la gente que tiene acceso a una conexión de internet porque puede permitírsela o porque sabe cómo utilizarla. Es cierto que luego ha evolucionado a algo menos sectorial aunque todavía veo actitudes de ese tipo.

También está esa impresión que tengo, quizá un tanto paternalista, de que sólo son unos cuantos chavales jugando a las casitas. He hablado con un chaval de mi entorno que pasó alguna noche en Sol. No me parece que sea muy de izquierdas, ni que cuestione el capitalismo, ni siquiera la democracia representativa. Sólo tiene miedo al paro. Un miedo que, gracias a los tiburones de Wall Street, tenemos todos.

Cuando Rajoy gane el año que viene la cantidad de poder que va a acumular su partido va a ser inédito en la democracia española. Yo diría que ni el PSOE de los 80 llegó a tanto. Y viendo, además, el uso que hacen de los medios públicos, con Telemadrid y Canal Nou a la cabeza, la cosa puede ir para largo. A mi generación le espera la edad madura con la derecha en el poder y una crisis interminable encima. Para cuando nos jubilemos, la catarsis habrá sido tan brutal y tan prolongada en el tiempo que seguro que asistiremos a un cambio de modelo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Regreso al tajo

¿Ha muerto este blog? Llevo más de un mes sin actualizarlo. Yo mismo he pensado que iba a cerrarlo y que no iba a intentar (una vez más) reactivarlo. Hasta hace dos o tres años no he tenido demasiado problema para escribir. Sin embargo, en los últimos tiempos, he experimentado dificultades crecientes. Unas veces era por falta de tiempo y otras por falta de temas. Curiosamente, cuando el problema era lo segundo, lograba postear alguna chorrada para ir tirando. Hablar (y escribir) de nada en absoluto se me da muy bien. De hecho, es una parte, secundaria, eso sí, de mi profesión.

En este último mes he tenido tiempo y temas, así que debería haber escrito unas 10 ó 12 entradas en esta humilde bitácora. Lo que me ocurría no era eso, sino que NO TENÍA GANAS de escribir. Me daba pereza vomitar un par de párrafos con alguna tesis ingeniosa o, por lo menos, mínimamente resultona. Muchas veces, al caer la noche, prefería poner el cerebro en reposo para ver la reposición de "Aquí no hay quien viva" en NEOX en lugar de encender el Mac y actualizar.

Mañana, a las 9 AM, publicaré otra entrada. Mi intención es montarme un par de posts por semana, más o menos. Espero que el peso de mi propia vida me permite aliviarme unos minutos cada x días con el blog.