Ni Twitter ni Facebook

Tengo móvil de manera ininterrumpida desde mayo de 1998. En 1997 ya disfruté unos meses de un antediluviano Motorola. Conozco a muchas personas que no adquirieron un móvil hasta el 2000, 2001 o, incluso, 2002. Siento una gran envidia por ellos. Esa es la razón por la que no he abierto una cuenta de Facebook. Es evidente que en un futuro más o menos cercano, Facebook o algo similar será tan corriente como lo es hoy en día un teléfono móvil o una cuenta de correo electrónico. Mi intención es resistirme hasta que no tenga más remedio, todo lo contrario de lo que hice con el fenómeno del móvil.

Tengo blog desde junio de 2004. Creo que lo he actualizado bastante desde entonces. Casi nadie ha logrado hacer sobrevivir una bitácora personal tanto tiempo como yo. Me hubiera gustado haber abierto una web como esta mucho antes. La mera existencia de "Menosprecio..." y el entusiasmo con el que escribo en él, no quiere decir que me gusten los fotologs, esa cosa que ya no existe, o el Twitter. Bueno, creo que este último sí me gusta. Contrariamente a mucha gente que tiene una cuenta de Twitter me gusta eso de plasmar tu pensamiento en sólo 140 caracteres. Creo que se me daría muy bien, además. Sin embargo, nunca tendé un Twitter personal. ¿La razón? Decir algo valioso y brillante cuesta mucho, aunque sólo sea un frase sencilla. Decir una gilipollez cuesta sólo unos segundos. La experiencia Twitter está más cerca de lo segundo que de lo primero. Los casos de Vigalondo o Bisbal, muy distintos entre sí, son el reverso tenebroso de escribir un tweet como si fuera un comentario de barra de bar. El hecho de que ese lado oscuro haya afectado a dos personas que no tienen nada en común es una valiosa lección. Nadie está a salvo de cagarla. De hecho, todos los tuiteros la cagan todos los días. La irreflexión y la asuencia de contexto convierten un tuiterazo en algo absurdo cuando no erróneo.

Twitter es una excelente idea. La falla viene del uso que hacemos de él. Por si acaso, yo no me meto ahí. No quiero compartir mis malas decisiones con el mundo.

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