El escudo

Hace treintaypico horas que he visto el final de "The Shield". Es muy difícil que se vuelva a hacer a una serie tan perfecta como esta. Nunca me había pasado eso de querer volver a leer un libro una vez terminado hasta ahora. De mil amores me pondría ahora el primer capítulo de la primera temporada y haría todo el camino de nuevo.

Un amigo me dijo, una década atrás, que una serie de televisión es un contrasentido narrativo. Para él, todo consiste en alargar tramas y en complicarlas sin más razón que epatar. En parte, tiene razón. ¿Cuántas veces hemos dicho que lo mejor de determinado programa de TV es "la primera temporada"? Es real que con el paso del tiempo todo pierde fuerza.


No voy a cometer la frivolidad de decir que "The Shield" no es así. La verdad es que es así, aunque no del todo "así". El truco es que el conflicto planteado en el primer episodio no se resuelve hasta el final. Puede que se haya alargado de manera innecesaria la resolución de la incógnita, puede que haya sido complicada en exceso. Aún así, en esencia, la consecuencia directa del primer pecado de Vic Mackey sólo se aprecia en todo su esplendor en esta última secuencia. No sería tan demoledor este final sin el resto de la serie.




Casi siete temporadas de traiciones y actos heroicos desembocan en la desolación de un hombre de acción enjaulado en una oficina. Sin un amigo, sin familia, sin nada. Es el desarraigo máximo. Estamos ante un final pluscuamperfecto porque despeja TODAS las dudas que se plantean en la serie. Y, al mismo tiempo, es un final abierto porque cuando Vic coge la pistola no sabemos muy bien qué va a pasar. Es coherente con el personaje pensar que no se va a rendir, que va a seguir luchando hasta su último aliento. Nosotros no lo veremos porque ya no pertenece al universo de esta serie. Ya no tendrá nada que ver con la Comisaría de Farmington. Una cosa es segura, la respuesta de Vic será fría y racional, nada de suicidios.

Es un personaje muy potente este Vic Mackey. Podría ser el anti héroe definitivo, porque dista mucho de ser un modelo social. Sin embargo, si hacemos balance de todo lo que ocurre en "The Shield" podemos afirmar que los malos están más seguros en Farmington desde que ya no está en las calles.


No es un anti héroe porque excede esa categoría. Hay demasiada oscuridad en Mackey. Aunque simpaticemos con él, es un villano. La fascinación que sentimos no tiene nada que ver con la clásica atracción por el mal que hace que nos gusten el Joker o Lex Luthor. Nos atrae su infinita capacidad de lucha, casi diría que esa facultad de no rendirse nunca es inspiradora.

Coge algunos atajos para lograr los objetivos que él considera justos. Otros, los que tienen que ver con sus amigos, familia o inocentes, los rodea. Y ese rastro de nobleza es lo que le lleva a su destucción final. Por eso, la serie no es moralista. No es que tus pecados al final te alcancen, aunque seas Vic Mackey. Si hubiera querido, podría haberse salvado huyendo a México con Ronnie, por ejemplo. Le habría quedado un amigo y estaría fuera de alcance de la ley. Pasados unos años podría haber vuelto a ver a su familia. Habría escapado con cierto decoro de una situación imposible.

Me he centrado en Vic aunque casi todos los demás personajes principales son extremadamente atractivos. Dutch, el brillante detective con nulas capacidades sociales o la inteligente y noble Claudette, el verdadero faro ético de The Shield. El amigo simple de Vic, Shane Vendrell, que quiso jugar al juego de su jefe y no pudo. El político ambicioso con buenas intenciones, Aceveda, que deberá acarrear un terrible secreto. Y eso sin añadir las apariciones estelares de la capitana Rawlings (Temporada 4), interpretada por Glenn Close, o, sobre todo, Jon Kavanaugh, el alto cargo de Asuntos Internos, papel que borda en las temporadas 5 y 6 el inconmesurable Forest Whitaker.

"The Shield" es una serie llena de claros y oscuros. No es de acción, aunque los asaltos a las viviendas del Strike Team son de lo mejor que se ha rodado nunca en tele. No es un reflexión socioeconómica, aunque por el camino vemos muchas claves de la mezcla de culturas de Los Angeles. No es una serie de detectives, aunque las tramas detectivescas son uno de los puntos fuertes de "The Shield". No es la serie de Vic Mackey, a pesar de que su atractivo pueda, a veces, mermar la polifonía de personajes de la serie.

"The Shield"= "El escudo". Una obra maestra.

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