Lo (poco) que sé del 23-F

Esta mañana, cuando me he levantado, no sabía que iba a ver la película del 23-F. Un par de carambolas y a las seis de la tarde ahí estaba, en el cine, justo 30 años después de aquello. Debería ser tiempo suficiente para tener todas las claves. Algunas se siguen escapando.

El 23-F no fue un golpe de estado. Nadie ponía en cuestión a la monarquía. Tejero entró en el Congreso invocando el nombre del rey. Se trataba de cargarse el gobierno, juzgado como muy débil frente a ETA y los nacionalismos periféricos. Había muchas voces que pedían un "golpe de timón", aunque esa frase no significaba lo mismo para todos.

Confluyeron 3 tramas aquel soleado día de febrero de 1981. La "Operación Armada" consistía en que el general del mismo nombre, antiguo preceptor del rey, iba a ponerse al frente de un gobierno de concentración, incluso con socialistas a bordo. Esa opción fue perdiendo fuelle y Armada decidió sumarse a la conspiración de Tejero y Milans. Ellos pretendían una involución, un franquismo sin Franco y con Juan Carlos. Pensaron que Armada era una suerte de testaferro del rey,  o eso dijeron para justificarse. El tercer golpe es del que menos sé. Era el golpe de los coroneles, que iba a ser mucho más agresivo que los dos anteriores. Ya estaba en marcha a principios del 81. La dimisión de Suárez y los planes de Milans, Armada y Tejero lo paró unos meses. Al final se convirtió en el 27-0, que consistía en exarcebar los ánimos cometiendo atentados y culpando a ETA. El objetivo primario era impedir la victoria del PSOE en las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. Fue desactivado a tiempo. Se dijo que era una "minoría histérica" (Felipe Glez. dixit). Hay quien piensa que hubo muchos implicados que se fueron de rositas. Si fue así, sólo tengo una pregunta. ¿Por qué?

El golpe fracasa porque los militares habían jurado lealtad a Juan Carlos. Es lo que había exigido Franco en su testamento. Siempre se ha juzgado como providencial la actitud del rey. Es cierto que su actuación en aquellas horas fue decisiva para que los militares permancieran acuartelados. También lo es, y está probado, que antes del 23-F fue imprudente y emitió señales equívocas que hicieron plausible que muchos conspiradores pensaran que tendrían el respaldo regio.

El CESID, hoy el CNI, estaba en el ajo. El Comandante Cortina, el jefe del CESID, lo supo todo con antelación. Esperó pacientemente para ver hacía dónde se decantaba el resultado final. Es la teoría que más me convence.

El desastre estuvo más cerca de lo que queremos creer. Si llega a salir la Brunete hubiera encorajinado a muchos militares que dudaban en apoyar a Tejero para finalmente no sumarse a la sublevación. Y la Brunete no salió de milagro, sólo porque Juste llamó a la Zarzuela para confirmar lo que le habían dicho sus subordinados, que el rey estaba al tanto. Al otro lado del hilo telefónico se lo negó Sabino Fernández Campo. Cuando el general Juste le preguntó si andaba por ahí Armada, él le contestó "ni está ni se le espera".

Los hechos del 23-F están más o menos probados. Lo que pasó el 22-F y el 24-F no está tan claro. Como tantas cosas en aquellos inciertos años.

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