Hacía mucho que no escribía de fútbol

Siempre digo que de lo que más sé es de fútbol. También es lo que más me gusta desde muy pequeñito. Me gustaba mucho jugar al fútbol, me gustaba mucho ver fútbol. He hecho de todo, he sido árbitro, he sido jugador y he sido entrenador.

Ahora, en 2011, ya no es como antes. Ya no me gusta tanto y, por eso, hacía bastante tiempo que no me ocupaba del deporte rey en esta humilde bitácora. Mi desencanto coincide con la desintegración de mi equipo de toda la vida, el Atlético de Madrid. Estamos en las etapas finales de ese proceso, iniciado hace más de dos décadas por aquel personaje de opereta que se hizo con el club de manera fraudulenta.

Hace más de 10 años que no soy socio. En todo ese tiempo sólo he ido una vez al Vicente Calderón. Hay fines de semana que ni me preocupo de cuándo y dónde juega el Atleti. El hecho de que tengamos en nuestras filas un jugador al que admiro mucho, el Kun, logra, a duras penas, que todavía sienta una tibia vinculación con el Atleti.

Hay más factores que concurren a la hora de materializar mi desafección por el fútbol. Estoy hasta los huevos del lloriqueo de determinado equipo, de su entrenador-plañidera y de la vergonzosa cobertura mediática que se le dispensa. El fútbol es un deporte muy hermoso, el único en el que no se pueden usar las manos (salvo el portero, claro). Ese es un factor diferencial que le convierte en un juego anárquico y azaroso. Cuando se vuelve previsible, como los demás, se vulgariza. "Ya no hay enemigo pequeño en el fútbol", se decía cuando yo era un chaval. Hoy lo que no hay es enemigos grandes para los equipos con mayor poderío económico. Salvo, quizá, en Inglaterra, en la FA Cup.

Entre el partido del sábado noche y "La noria" existe bastantes coincidencias filosóficas. Ambos espectáculos televisivos promueven el escapismo. Ambos espectáculos televisivos apelan a los más bajos instintos, uno al forofismo y el otro al morbo. Ambos espectáculos televisivos parten de lo que se dice que es, no de lo que se es. En resumen, ambos son una gran mentira. El resultado del partido, sea el que sea, será interpretado para que dos equipos, sobre todo uno, sigan ganando más dinero con el que fichar jugadores mediáticos. De esa manera, la "bestia" se retroalimenta.

Dicho esto, seguramente esta tarde vea 3 partidos 3 de fútbol. Será que es una pasión y ya sabéis que "de pasión no se puede cambiar".

Comentarios

Luis ha dicho que…
Llamarle plañidera es ser demasiado generoso...