El límite II. Los otros.

ADVERTENCIA: La primera entrega de esta serie salió el mes pasado. Se puede leer aquí.

Conocer mi límite me ha ayudado a detectar el de los demás. Es una consecuencia agradable de algo difícil de digerir.

A veces uno no tiene más remedio que aceptar sus limitaciones. Puedes vivir de espaldas a la realidad toda tu vida. Mucha gente lo hace con éxito y es feliz. Ser consciente de las cosas que se te dan mal te causa dolor o frustración. Es mejor huir de ello. Rara vez te sirve para mejorar.

El mismo resorte que te permite conocer tu límite te ayuda a conocer el de los demás. Tampoco vale para mucho aunque es hermoso ver las flaquezas ajenas. Sólo es un placer casi estético, debo advertir. Un triste consuelo para sobrellevar la maldición del autoconocimiento.

Por eso puedo afirmar que hay mucho mediocre por ahí fuera. Y cuanto más miras para arribas, más gente limitada conoces. No quiero dar nombres.

De momento.

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