sábado, 26 de febrero de 2011

Hacía mucho que no escribía de fútbol

Siempre digo que de lo que más sé es de fútbol. También es lo que más me gusta desde muy pequeñito. Me gustaba mucho jugar al fútbol, me gustaba mucho ver fútbol. He hecho de todo, he sido árbitro, he sido jugador y he sido entrenador.

Ahora, en 2011, ya no es como antes. Ya no me gusta tanto y, por eso, hacía bastante tiempo que no me ocupaba del deporte rey en esta humilde bitácora. Mi desencanto coincide con la desintegración de mi equipo de toda la vida, el Atlético de Madrid. Estamos en las etapas finales de ese proceso, iniciado hace más de dos décadas por aquel personaje de opereta que se hizo con el club de manera fraudulenta.

Hace más de 10 años que no soy socio. En todo ese tiempo sólo he ido una vez al Vicente Calderón. Hay fines de semana que ni me preocupo de cuándo y dónde juega el Atleti. El hecho de que tengamos en nuestras filas un jugador al que admiro mucho, el Kun, logra, a duras penas, que todavía sienta una tibia vinculación con el Atleti.

Hay más factores que concurren a la hora de materializar mi desafección por el fútbol. Estoy hasta los huevos del lloriqueo de determinado equipo, de su entrenador-plañidera y de la vergonzosa cobertura mediática que se le dispensa. El fútbol es un deporte muy hermoso, el único en el que no se pueden usar las manos (salvo el portero, claro). Ese es un factor diferencial que le convierte en un juego anárquico y azaroso. Cuando se vuelve previsible, como los demás, se vulgariza. "Ya no hay enemigo pequeño en el fútbol", se decía cuando yo era un chaval. Hoy lo que no hay es enemigos grandes para los equipos con mayor poderío económico. Salvo, quizá, en Inglaterra, en la FA Cup.

Entre el partido del sábado noche y "La noria" existe bastantes coincidencias filosóficas. Ambos espectáculos televisivos promueven el escapismo. Ambos espectáculos televisivos apelan a los más bajos instintos, uno al forofismo y el otro al morbo. Ambos espectáculos televisivos parten de lo que se dice que es, no de lo que se es. En resumen, ambos son una gran mentira. El resultado del partido, sea el que sea, será interpretado para que dos equipos, sobre todo uno, sigan ganando más dinero con el que fichar jugadores mediáticos. De esa manera, la "bestia" se retroalimenta.

Dicho esto, seguramente esta tarde vea 3 partidos 3 de fútbol. Será que es una pasión y ya sabéis que "de pasión no se puede cambiar".

miércoles, 23 de febrero de 2011

Lo (poco) que sé del 23-F

Esta mañana, cuando me he levantado, no sabía que iba a ver la película del 23-F. Un par de carambolas y a las seis de la tarde ahí estaba, en el cine, justo 30 años después de aquello. Debería ser tiempo suficiente para tener todas las claves. Algunas se siguen escapando.

El 23-F no fue un golpe de estado. Nadie ponía en cuestión a la monarquía. Tejero entró en el Congreso invocando el nombre del rey. Se trataba de cargarse el gobierno, juzgado como muy débil frente a ETA y los nacionalismos periféricos. Había muchas voces que pedían un "golpe de timón", aunque esa frase no significaba lo mismo para todos.

Confluyeron 3 tramas aquel soleado día de febrero de 1981. La "Operación Armada" consistía en que el general del mismo nombre, antiguo preceptor del rey, iba a ponerse al frente de un gobierno de concentración, incluso con socialistas a bordo. Esa opción fue perdiendo fuelle y Armada decidió sumarse a la conspiración de Tejero y Milans. Ellos pretendían una involución, un franquismo sin Franco y con Juan Carlos. Pensaron que Armada era una suerte de testaferro del rey,  o eso dijeron para justificarse. El tercer golpe es del que menos sé. Era el golpe de los coroneles, que iba a ser mucho más agresivo que los dos anteriores. Ya estaba en marcha a principios del 81. La dimisión de Suárez y los planes de Milans, Armada y Tejero lo paró unos meses. Al final se convirtió en el 27-0, que consistía en exarcebar los ánimos cometiendo atentados y culpando a ETA. El objetivo primario era impedir la victoria del PSOE en las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. Fue desactivado a tiempo. Se dijo que era una "minoría histérica" (Felipe Glez. dixit). Hay quien piensa que hubo muchos implicados que se fueron de rositas. Si fue así, sólo tengo una pregunta. ¿Por qué?

El golpe fracasa porque los militares habían jurado lealtad a Juan Carlos. Es lo que había exigido Franco en su testamento. Siempre se ha juzgado como providencial la actitud del rey. Es cierto que su actuación en aquellas horas fue decisiva para que los militares permancieran acuartelados. También lo es, y está probado, que antes del 23-F fue imprudente y emitió señales equívocas que hicieron plausible que muchos conspiradores pensaran que tendrían el respaldo regio.

El CESID, hoy el CNI, estaba en el ajo. El Comandante Cortina, el jefe del CESID, lo supo todo con antelación. Esperó pacientemente para ver hacía dónde se decantaba el resultado final. Es la teoría que más me convence.

El desastre estuvo más cerca de lo que queremos creer. Si llega a salir la Brunete hubiera encorajinado a muchos militares que dudaban en apoyar a Tejero para finalmente no sumarse a la sublevación. Y la Brunete no salió de milagro, sólo porque Juste llamó a la Zarzuela para confirmar lo que le habían dicho sus subordinados, que el rey estaba al tanto. Al otro lado del hilo telefónico se lo negó Sabino Fernández Campo. Cuando el general Juste le preguntó si andaba por ahí Armada, él le contestó "ni está ni se le espera".

Los hechos del 23-F están más o menos probados. Lo que pasó el 22-F y el 24-F no está tan claro. Como tantas cosas en aquellos inciertos años.

martes, 22 de febrero de 2011

Una propuesta interesante

No me parece que Salvador Sostres (de ahora en adelante SS) sea un ser humano admirable. Es manifiestamente imperfecto, como todos nosotros, aunque su debilidad es aún más profunda que la de los demás. Todavía no he detectado cuál es la naturaleza de su tara. Puede que sea cierta inanidad ética. Otra posibilidad es que padezca incompetencia intelectual, lo que le lleva a expresar opiniones extravagantes. Casi nunca sus puntos de vista se compadecen con la racionalidad, ni nada lejanamente parecido.

Por lo que sea, hoy me he levantado generoso. Concederé, muy a regañadientes eso sí, que “esto” fue una broma de mal gusto alargada de manera innecesaria.





Incluso, estoy dispuesto a conceder que este ataque frontal al concepto básico de la democracia representativa es “una propuesta interesante”. Para quien no tenga muchas ganas de pinchar en el enlace de la anterior frase le explico en qué consiste la ¿inaudita? propuesta de SS. Los ricos saben más que los pobres porque han triunfado en la vida. A partir de este dudoso aserto, SS deduce que las personas más adineradas deberían de gozar de más peso en las decisiones colectivas. El voto de Emilio Botín ha de valer más que el tuyo. Igual que pasa en una SA, el que más acciones tiene de más votos disfruta.

Obvio es que ya no estamos hablando de democracia. Para SS es un concepto ajado e ineficaz, o eso se colige de sus propias palabras. Acompañémoslo en este singular viaje.

En una SA, el concepto es lógico porque el que más dinero arriesga más derechos debe de tener. Esas prebendas deben ir en consonancia con la aportación de cada uno. Si tengo el 90% de las acciones arriesgo más y tengo más responsabilidades. Si trasladamos esta idea a otro campo de juego, un estado, a lo mejor conseguimos que los más ricos paguen más impuestos. Estarían deseando aportar más que nadie al estado. Parece que SS es un adalid de la izquierda y él sin saberlo. (También del sindicato vertical, que es lo que parece proponer en los puntos 6,7 y 8, aunque ese es otro tema)

Un, puede que innecesario, post scriptum:
Por supuesto que esta no es un propuesta interesante, más bien es una tontería. He tratado de ser irónico. A lo mejor, SS ha hecho lo mismo. No sé por qué me da la sensación de que este defectuoso ser humano no es capaz de eso.

Otro post sriptum, este más bien reflexivo:
¿Por qué hay que volver a explicarlo todo desde el principio? En los últimos meses he escuchado o leído cómo se cuestionan conceptos básicos como el estado, los sindicatos, los ayuntamientos, las CCAA, el derecho a voto, los impuestos...

sábado, 19 de febrero de 2011

Auge y caída de OT

Uno de los subtextos de esta humilde bitácora es que a la gente, en España, se la suda la música. Hablo de España porque es lo que conozco, no tengo demasiadas pistas fiables de los que sucede en otros países. Hace unos días la cadena amiga ha suspendido las emisiones de OT. Sus niveles de share buceaban entre el 2% y el 3%. Nada que lamentar, OT y derivados son pastiches televisivos destinados a satisfacer los bajos instintos de la audiencia. Igual que GH y otros muchos realities o seudorealities (como "Sálvame").

GH sigue inasequible al desaliento, dando la enésima vuelta de tuerca a nuestro interés por las vidas ajenas, aunque sean anónimas. OT ha desaparecido del mapa a pesar de que sigue un esquema parecido. Podemos decir que OT es como GH más canciones comerciales. Por lo tanto, lo que ha fallado son las canciones, aunque sean conocidas.

Si echamos un vistazo a los niveles de audiencia de los últimos programas de música en la tele nos damos cuenta de que son muy parecidos a los que ha obtenido esta última temporada de OT. Material suficiente para que los ejecutivos televisivos afirmen que "la música no funciona en la tele" o esgriman teorías como el efecto Luis Aguilé, según el cual los espectadores cambian de canal cuando hay una actuación musical en el programa que están viendo.

Con la honrosa excepción de "Mapa sonoro", confinado a un horario clandestino en la 2, no hay música en la tele. Hasta hace poco se han venido emitiendo, también en la 2, unos excelentes documentales musicales que han visto cuatro gatos.


Una vez escribió Niezstche que "la vida sin música sería un error". ¡Qué equivocada es nuestra existencia!



martes, 15 de febrero de 2011

El límite II. Los otros.

ADVERTENCIA: La primera entrega de esta serie salió el mes pasado. Se puede leer aquí.

Conocer mi límite me ha ayudado a detectar el de los demás. Es una consecuencia agradable de algo difícil de digerir.

A veces uno no tiene más remedio que aceptar sus limitaciones. Puedes vivir de espaldas a la realidad toda tu vida. Mucha gente lo hace con éxito y es feliz. Ser consciente de las cosas que se te dan mal te causa dolor o frustración. Es mejor huir de ello. Rara vez te sirve para mejorar.

El mismo resorte que te permite conocer tu límite te ayuda a conocer el de los demás. Tampoco vale para mucho aunque es hermoso ver las flaquezas ajenas. Sólo es un placer casi estético, debo advertir. Un triste consuelo para sobrellevar la maldición del autoconocimiento.

Por eso puedo afirmar que hay mucho mediocre por ahí fuera. Y cuanto más miras para arribas, más gente limitada conoces. No quiero dar nombres.

De momento.

El pueblo unido jamás será vencido

Si algo hemos aprendido de estos días es que a la vez que se destruyen unos mitos se crean otros. Hace no demasiado tiempo, determinado sector del mundo occidental proclamaba poco menos que el Islam era incompatible con la democracia. Y es totalmente cierto. Esa facción parecía dar a entender que el cristianismo, en cambio, sí lo es. Esa gente puede que no haya leido el Antiguo Testamento. O puede que tampoco sepa qué es democracia.

Esta cuestión de la compatibilidad del poder político con el religioso ya se ventiló en Europa en la Edad Media con la Querella de las Investiduras. A pesar de todo, la separación Iglesia-Estado no se dio de iure en España hasta 1978. Se trata, pues, de una conquista muy reciente que, algunos, quieren ahogar. Lo vemos en las declaraciones de determinados personajes cuando alertan de la "laicización" de la sociedad. Por el contrario, yo creo que hay profundizar en esa dirección. La relación que tengas con tu propia espiritualidad es un asunto privado. No hay derecho para que nadie juzgue siquiera a alguien por sus creencias. Ese alguien tampoco puede imponer las suyas a través del aparato del estado.

En resumen, la religión mahometana es incompatible con la democracia. La religión cristiana, también. Y la judía y cualquier otra.

Las revueltas en Egipto y en Túnez han abierto los ojos a muchos. Ahora parece que es posible que haya democracia verdadera en países de tradición islámica, como si el ejemplo de Turquía no sirviera para nada. Sin embargo, las movilizaciones no parecen tener en su agenda una mayor islamización de sus estados. Algo parecido a lo que ocurrió en Irán en los 70, aunque en esa ocasión fueron los clérigos musulmanes, con Jomeini (gran fan de Carlos Cano, por cierto) a la cabeza, los que se pusieron al frente una vez expulsado el Sha.

Otro mito que se ha roto, o que se ha redefinido, es que una revuelta popular incruenta no puede derribar un gobierno totalitario. La represión en China de los manifestantes en Tiann'amen ha sido un ejemplo clásico que ha refrendado la verdad de este aserto. Ahora que Ben Alí y Mubarak han debido abandonar el poder hay quien piensa que todo es posible.

Me gustaría creerlo. De momento, mi visión es que sólo hemos asistido a un cambio de cromos tutelado por Occidente e Israel. Se han ido unos para poner a otros con el beneplácito de la CIA y el Mosad. Es posible que nada vuelva a ser como antes. Para ello es necesario que la movilización popular siga adelante, que no se quede en un par de semanas de manifestaciones. Ese camino ha de ser largo y duro, no hay otra opción.

martes, 8 de febrero de 2011

Contra "The wire"

Iba a titular esta entrada "A favor de "dos hombres y medio". He decidido no hacerlo porque el odio es un sentimiento más productivo y más interesante que el amor. Para joder un poco, vamos.

El odio irracional es el que más satisfacciones da. Yo no he visto "The wire" y aún así me permito criticarla. Aquí entra en juego mi atávico desagrado hacia todo lo que sea unánime. Todo el mundo que ha visto esta serie se ha deshecho en elogios. Razón más que suficiente para que sospeche. ¿Le gusta a todo dios? ¿A gente con mal gusto? ¿A los de buen gusto? Suspuestamente, es una serie diseñada para las minorías. ¿Por qué-entonces- es amada por las mayorías?

Es un concepto que me desagrada. El producto comercial con coartada independiente. En la música el mejor ejemplo es Radiohead. Puede que "The wire" participe de esa simulación culposa de independencia creativa que es la mayor virtud de la banda de Oxford. Desde fuera, esa pinta tiene. No creo que me pare a comprobar si mis conjeturas están más o menos atinadas.

En cambio, sí me gusta un concepto casi idéntico al descrito en el anterior párrafo. El producto minoritario con ambición de ser mayoritario. Parece lo mismo, parece que sólo he cambiado el orden de los factores. La diferencia está en el origen. Si un producto nace sin hacer concesiones de ningún tipo ya es independiente, minoritario. Si hay concesiones, es una operación comercial en toda regla. Y si esa operación comercial le da un barniz de prestigi, tenemos completado el tocomocho.

Me declaro en contra de las series cool americanas que se emiten en canales de cable. Perdón, esas series son, algunas veces, cojonudas. Mi censura va dirigida a los idiotas que dicen que:

"En las series del HBO hay mejor Cine que en el cine".
"The wire" es una serie que me fascina porque se atreve a traspasar límites".
"The wire" es un desafío al espectador".

A mí lo que gusta es "Dos hombres y medio".

miércoles, 2 de febrero de 2011

Manual de supervivencia del capitalismo

En el Alvia de vuelta a Madrid me entretuve en leer con detalle el acuerdo al que han llegado para la reforma de las pensiones. Cuanto más pensaba en ello, menos entendía la necesidad de tomar una decisión de este tipo. Recuerdo que en 1995 los expertos predijeron que para 2010 el sistema se colapsaría y habría que recurrir a los planes de jubilación privados. A pesar de la grave crisis en la que estamos sumidos, el sistema está en superávit porque los profetas económicos no tuvieron en cuenta ni el aumento de mujeres en el mercado de trabajo ni la inmigración. Ambas circunstancias subieron la productividad del país, lo que se tradujo en un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social. Por el contrario, como la recesión actual tiene un carácter marcadamente financiero las pensiones privadas han sufrido palos de diversa consideración.

"De esta sólo nos saca Keynes, ¿no?", le pregunté a un catedrático de Economía Política antes de ver el concierto de Faust el pasado sábado en el Teatro Principal de Castellón. Su respuesta fue afirmativa, las fórmulas keynesianas son las que han permitido superar todas las crisis del siglo XX. Únicamente añadió que hay que adaptarlas al momento actual, especialmente a las consecuencias de la globalización. Hace un año y pico los gobernantes, con los europeos a la cabeza, parecían estar en esa longitud de onda. Hoy nadie adopta esa postura. Una vez más, hemos caído en el nada inocente mito de que el mercado se regula a sí mismo mediante el juego de la oferta y la demanda.

Desde la época de Adam Smith el capitalismo ha salido triunfante de todas las batallas. Siempre pensé que su fortaleza radicaba en su flexibilidad ideológica. Se ha aliado con la democracia, incluso la social democracia, sin perder de vista lo único importante, el negocio.

La izquierda no tiene tanta cintura, no es tan práctica como la derecha mal llamada liberal. Sin embargo, la razón última de que no hayamos quemado los libros de Adam Smith es otra muy distinta.

El capitalismo tiene una ventaja enorme. Es muy fácil de entender. Si a las empresas les van bien contratarán a más empleados y le subirán el sueldo a los que ya estén. Promete una posibilidad cierta de mejorar tu vida. Te habla de cosas como la competencia y de bajar impuestos. Todo el mundo comprende los fundamentos del capitalismo. Eso es suficiente para que nos parezca veraz. Sabemos cómo va, es suficiente. Esa es la explicación que nos vale. Pasamos del matiz.

Hay más viejos, lo que significa que en un futuro serán mayoría. Y entonces no podremos pagar las pensiones. Esto lo pilla cualquiera, luego debe ser un afirmación correcta. El pequeño detalle de que en 1995 los Barea y compañía la cagaron carece de importancia. Hemos vuelto a comprar un frigorífico en el Polo Norte. Los rumores sobre una refundación del capitalismo eran, como la muerte de Twain, un poco exagerados.