domingo, 18 de septiembre de 2011

Otro planeta


Este fin de semana, por motivos laborales, he dormido dos noches en Miranda de Ebro, justo en la frontera entre Euskadi y Castilla.



En la recepción del hotel donde paré sólo tenían La Razón y El Mundo. Por lo tanto, si quería leer el periódico no tenía otra opción que sumergirme en esas procelosas aguas. No es algo que me asuste. Con cierta frecuencia, suelo leer y escuchar a esos portavoces de la derecha ultramontana que son los columnistas de la prensa diestra. No conozco ningún sector en el que se digan más tonterías por segundo que en ese. Lo curioso es que, normalmente, se contradicen de manera grosera. Siempre lo negarán, aunque digan algo un día y lo contrario al día siguiente. Ellos, más que los demás, necesitan adecuar la realidad a su ideología. Es un ejercicio apriorístico (por cierto, esta palabra existe). No es difícil elucubrar sobre lo que hubieran dicho si un gobierno de derechas hubiera repuesto el Impuesto sobre el Patrimonio.

Y aquí quería llegar.


Esto titulaba el viernes "La razón" acerca del Impuesto del Patrimonio.

Obvio es decir que lo que hizo el gobierno es electoralista. Un tímido e inútil guiño a su electorado de izquierdas al que viene torturando con saña en los últimos 18 meses.

Afirmar que es un castigo al ahorro es una mamarrachada peligrosa. Pienso en el mirandés que leyó ese titular. Seguramente se lo creería casi a pies juntillas. Puede que piense que, en cuanto pueda ahorrar un poco más de la cuenta, estos malditos rojos le van a sacar la sangre. Nada hay en el titular que explique que ese tributo no le va a tocar ni de lejos. La mayoría de nosotros ni siquiera conocemos a personas que vayan a verse afectados por él.

Por otro lado, poner el acento en el ahorro es, en estos tiempos que corren, imprudente. No es la falta de acumulación de riquezas uno de los problemas de esta crisis. De la misma manera que el drama actual no es el deficit sino el paro, el obstáculo para superar esta crisis no está en el ahorro sino en la contracción del consumo. Para otro día dejo lo de explicar por qué la jerarquía económica pone el acento en cosas que no nos sacarán de este atolladero.

El Impuesto sobre el Patrimonio es residual. Tanto en el porcentaje de población afectada como en la cantidad de dinero que se recaudará. Sin embargo, es muy importante por varias razones. Sirve para luchar contra la defraudación del IRPF. Allí donde hay un patrimonio hay renta. Esto funciona como una pista muy sólida para los inspectores de Hacienda. Y si ese patrimonio no genera ninguna renta,  al tener que pagar el tributo, el propietario buscará la manera de hacerle generar un rendimiento. Y eso conllevará un aumento de la actividad económica, otra de las recetas para cerrar este periodo de recesión o crecimiento débil en el que vivimos.

En un pais cuya presión fiscal es de las menores de Europa la reintroducción del Impuesto sobre el Patrimonio no es un castigo. En un país donde las SICAV tributan al 1% la reintroducción del Impuesto sobre el Patrimonio no debe entenderse en clave confiscatoria.

Esto no lo dice La Razón. Ni El Mundo. Tampoco El País. Por eso me siento tantas veces en otro planeta. Como me ocurrió una mañana de septiembre de 2011 en la que amanecí a orillas del Ebro.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

El país del "Se vende" o "Se alquila"

Mañana se cumple el tercer aniversario del nacimiento de La Crisis. Tal día como mañana en 2008 Lehman Brothers se declaró en bancarrota y esa fue la fecha elegida como el comienzo "oficial" de la recesión, aunque sus síntomas ya se venían notando en los meses precedentes.

Desde entonces, todo ha ido de mal en peor. El paro en España se ha doblado. Los bancos no ponen circulante en la calle. El consumo se contrae a ojos vista. Todo nos parece mucho más caro. Incluso hay quien echa de menos la peseta.

30 euros

La gente es mucho más pesimista con respecto al futuro. Conozco a gente de 50 años que cree que ya no va a vivir una época de auge económico. La gente de mi generación se enfrenta a la posibilidad de tener que volver a empezar, algunos ya lo han hecho. Las mujeres y hombres que recién entran en el mercado laboral (cuando entran) no ganan ni para pipas. He compartido redacción con becarios de más de 30 años.

Todas estas realidades son muy duras. Sin embargo, lo que más me asusta es ver, casi en cada manzana de mi ciudad, uno o varios carteles de "Se vende" o "Se alquila".



sábado, 10 de septiembre de 2011

Otoño de cine (2)


La otra gran película que quiero ver este otoño la firma David Cronenberg, un realizador que no está entre mis favoritos aunque siempre me interesa todo lo que hace. Luego me puede gustar o no, esa ya es otra cuestión.

El trabajo más reciente de Cronenberg es "Un método peligroso", una inmersión en la genésis del psicoanálisis que documenta la rivalidad entre Freud y Jung.





Cronenberg ha abandonado su aproximación más salvaje en los últimos tiempos. Eso es un arma de doble filo. A favor está que la historia que cuenta es tan poderosa como para que no haga falta una visión radical y extrema. Y sin embargo, la historia es poderosa, sí, y también radical y extrema, lo que pide a gritos al Cronenberg más bestia.

Se estrena el 25 de noviembre en España. Ardo en ganas de ir al cine para verla.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Otoño de cine

Hacía mucho tiempo que no esperaba con tantas ansias el estreno de una película. Bieno, mejor dicho, en este caso, de dos. Además son dos pelícuas muy distintas de dos directores muy personales, de esos que tienen una mirada única y que rara vez se parecen a alguien. Para el 16 de septiembre esperamos en España el estreno de la nueva pelicula de Terrence Malick. Se llama "El árbol de la vida" y la protagoniza Sean Penn, que ya trabajó con él en la inmensa "La delgada línea roja".





Se estrenó en España en septiembre de1999, más o menos las misma época en la que Spielberg hizo lo propio con "Salvar al soldado Ryan",  que llegó a las salas comerciales en nuestro país en septiembre de 1998. No pueden ser más distintas. La cinta de Spielberg tiene un cierto tinte anti belicista, aunque no tan profundo y hermoso como "La delgada línea roja". Malick desciende (o asciende, según se mire) a las emociones desnudas y primarias del ser humano para demostrar que la violencia no forma parte de nuestro yo más puro.

Es una película de la que no me puedo olvidar.

Algo parecido espero que me pase con "The tree of life". El hecho de que ganara la Palma de Oro este año no aumenta mis ganas de verla. Más bien han sido las informaciones que cuentan que Malick ha vuelto a crear un universo propio. Parece que jugado con la estructura, que ha roto la línea narrativa tradicional y que ha hecho un paralelismo entre la vida de una familia americana en los 50 y ¡el origen del universo!

En otro director sería una previsible castaña. En Malick es una previsible obra maestra.





Mañana hablaré de "Un método peligroso", la otra película que se estrena este otoño y que me muero de ganas de ver. La firma otro titán, David Cronemberg.

miércoles, 31 de agosto de 2011

El nuevo paradigma

El avance de la tecnología ha sido muy cruel con mi generación. Los que fuimos adolescentes de en los 80 hemos llegado un poco tarde al mundo de los archivos mp3 y demás. Nos hemos ido adaptando mejor que nuestros padres al vídeo aunque esta nueva manera de consumir música no deja de ser rara para nosotros.

Hace unos días pasé unos minutos en el Vips de Velázquez. De pronto, me dí cuenta de una cosa que me ausustó mucho. Ya no venden música enlatada en esa tienda. Apenas hay DVD's, además.

Esta constatación ha sido la prueba física de algo que empezó a ocurrir hace una década. El concepto de álbum tal y como lo conocemos ha desaparecido. Eso ya lo sabíamos y escenas como la que viví en Vips son moneda de uso corriente. No tienen nada de particular, más allá del vértigo que causan en los que hemos conocido otra realidad.  Es hora de construir el nuevo paradigma.

Adiós a la actual estructura empresarial. Cada vez va a ser más habitual que los grupos y artistas graben por su cuenta, sin intervención del sello. En lugar de un un disco cada dos o tres años y consiguiente gira, la estratetegia mas común va a ser una gira interminable salpicada de lanzamientos de pocas canciones cada pocos meses. No será fundamental salir en la radio ni cerrar el telediario y menos aparecer en las páginas de cultura de los periódicos generalistas. La clave será llegar al público por medio de un número infinito de vías. Está claro que serán las redes sociales, los blogs, las webs de referencia, las propias páginas de los artistas, las que van a llevar la voz cantante.

El pasado mes de junio se celebró la primera edición del Dcode Festival en Madrid. Las dos grandes citas fueron los conciertos de My Chemical Romance y Kasabian. Dos grupos muy distintos entre sí que comparten el hecho de no ser especialmente bien vistos en los medios tradicionales. Y, sin embargo, ambos concitaron una enorme cantidad de público.

El cambio está servido. Toca adaptarse.

Bienvenidos 
al futuro


sábado, 27 de agosto de 2011

24 horas en un semana en el motor de un autobús

Hace unos días me devoré este libro.



Es un relato muy interesante de la gestación de "Una semana en el motor de un autobús", como su propio nombre indica. Se trata de un volumen corto, que no llega a las 200 páginas, de lectura fácil y sin un entrecomillado. Es muy loable el esfuerzo de Nando Cruz por interpretar toda la información recibida y someterla a su propio criterio periodístico.

Desde luego, para mí es exagerado decir que el tercer disco de Los Planetas es un referente generacional. Y también me parece en exceso teatralizado el dilema de J de obtener reconicimiento sin comprometer sus convicciones. Es una encrucijada a la que todos los artistas se enfrentan con el mismo candor que J. De hecho, se desprende del libro que los puntos de fricción le vinieron bien al disco y que la compañía fue un apoyo para el aspecto creativo. RCA fue exigente lo que hizo que el grupo creciera durante el proceso de gestación de "Una semana en el motor de un autobús". El gran héroe de esta historia es para mí David López, entonces A&R de RCA y hoy capo de Limbo Starr.

Tengo que confesar que para mí "Una semana en el motor de un autobús" fue un jarro de agua fría. Yo era muy fan de los dos primeros discos de Los Planetas. Me encantaba la chispa melódica del grupo y el sonido de la guitarras, una combinación que yo no encontraba en ningún otro grupo de por aquí. Por supuesto, estaba muy a favor de ese rollo indie de que no se escuchara la voz. Cuando me compré "Una semana en el motor de un autobús" no lo pillé. Sólo me gustaban "Segundo premio" y "Cumpleaños total". Luego les vi en el FIB '98 y, bueno, ese es, para muchos, el peor concierto de Los Planetas. No sé, no recuerdo mucho, yo sólo tenía ojos (y oidos) para Erik Jiménez, el nuevo, por aquel entonces, batería de Los Planetas al que yo ya admiraba de su gloriosa primera etapa con Lagartija Nick.

Muy poco a poco he ido redescubriendo a Los Planetas y me ha ido gustando "Una semana en el motor de un autobús". La clave de esta reconciliación estuvo en darme cuenta de que Los Planetas tienen una mirada única, y eso es lo único importante si hablamos de música... o de arte en general. Idea que me ha reforzado la lectura express del librito de Nando Cruz.




miércoles, 24 de agosto de 2011

Chin-pón. Se acabó el tango (y 4, final)

En el "Hijo de la novia" el personaje intepretetado por Eduardo Blanco le cuenta al personaje interpretado por Ricardo Darín cómo su vida se fue convirtiendo en un drama. Entonces, para terminar el relato de las desgracias, Blanco le dice a Darín algo así como:

- Y entonces, mientras me afeitaba, me miré al espejo y dije: "Chin-pón.
- ¿Qué?
- Chin-pón, viejo, se acabó el tango.


Tras la tristeza, el enfado, la amargura y la euforia vacía ya no me queda más que el futuro. Seguir caminando sin mirar atrás. Todo cambio es bueno, si uno aprende algo. No sé si aprendí algo de esto, no sé si simplemente he recordado cosas que ya sabía. El porvenir tendrá la respuesta y, de momento, no estoy demasiado interesado en conocerla.

Para lo que pensaba que iba a ser esto, me encuentro hasta demasiado bien.

Ayer me planteé hacer una inmersión en mi mismo. Consiste en pasarse todo el día en el cine y no contestar al teléfono ni hablar con nadie. Sí, vi tres películas en un solo día. Y no, no desconecté el teléfono. De hecho, hablé con mucha gente. Y, además, la última de las películas la vi en compañía de una amiga con quien me tomé algo a la salida del cine. No fue una inmersión en mi mismo pura y dura. Sirvió para que, anoche, al llegar a casa y comprobar que se me había fundido la bombilla del salón, dijera, a oscuras:

Chin-pón, viejo, se acabo el tango.

 Pues eso,
que se acabó
el gotán.



lunes, 22 de agosto de 2011

Día 3. Crónica de un adiós


Ayer fue la tristeza, hoy es la euforia. Aunque he de matizar.

La euforia de hoy es una euforia con minúsculas. Es demasiado exagerada, una clara reacción pendular a mi estado anímico inmediatamente anterior. Estoy hablando de una euforia con freno de mano, porque sé que, allá, en el fondo de todo, en la parte más oscura de mí, está mi propia amargura. Una amargura profunda, con la que se puede convivir, y que ya no tiene apenas manifestaciones físicas. Se resiste a morir aunque, un día, no sé cuándo pero no será pronto, desaparecerá sin dejar rastro.

No es una euforia barata de las de "va a salir todo bien". Es una reacción del cuerpo a la tristeza. Me he ido al otro extremo. Espoleado por el ejercicio físico y por una cierta lucidez para identificar qué pasó y por qué pasó, he entrado en esta fase, clásica y poco original, del optimismo ligeramente idiota en la que me hallo. Por eso escribo frases tan largas como la última.

Ahora toca reir mucho (con el freno de mano puesto, no lo olvidemos).

A lo mejor posteo mañana. A lo mejor escribo de otra cosa. A lo mejor.


domingo, 21 de agosto de 2011

La resaca. Día 2

Ayer fue el día 1.

Hoy ha dominado la tristeza, por encima de todo. He recordado todas las cosas que debería haber hecho y no hice. No las cosas que podían haber cambiado el final. No las cosas que hice mal. Las cosas sencillas que se quedaron sin hacer como ir a un karaoke o a la filmoteca.

Mis errores no me producen dolor. Me contrarían, me molestan y, por momentos, me hacen sentir culpable. Son esas pequeñas cosas que no se hicieron las que me duelen.

Sin embargo, es una tristeza algo dulce. Porque es una tristeza sin esperanza. Ya no hay nada que decir, ya no hay nada que hacer, ya no hay nada que esperar. Las luces se encendieron y en la pantalla apareció la palabra "fin". Las luces se encendieron, la gente se va de la sala y el grupo ya no va a tocar más.

Como siempre pasa en la vida, fue una bonita historia que acabó mal. En la mayor parte del cine, de la novelística popular y de las canciones pop, el chico se va con la chica. En este caso, no ha sido así.

Una cosa es cierta. El guión fue bueno hasta la última página. Eso no puedo negarlo. Necesito no poder negarlo.

Llevo dando vueltas y seguiré dando vueltas un tiempo. Mis ojos están húmedos desde ayer por la mañana. Esta noche me he salido de la cama cuando aún estaba oscuro como boca de lobo. Es el precio que tengo que pagar por el que hoy creo que es el mayor fracaso de toda mi vida.

Quizá mañana postee algo más.


sábado, 20 de agosto de 2011

La enésima reflexión sobre este blog (y más)

Hace más de dos meses que no escribo en Menosprecio... No he tenido ganas ni ideas. Tiempo he tenido de sobra. He pensado muchas veces que no deberia dejar morir esta humilde bitácora aunque no encontraba la motivación para hacerlo. Notaba un obstáculo insalvable y, lo que es más curioso, en su momento no identificado.

Arranqué está bitácora en 2004. Cuando empecé ni sabía lo que era un blog. Desde entonces he asistido al auge y al declive de este fenómeno que está llamado a desaparecer por completo en pocos años. Hubo momentos en los que me sentí muy orgulloso de Menosprecio... En muchas otras ocasiones fue para mí un estorbo o una complicación. Pero siempre ha sido un termómetro vital de mi propia existencia en esta pelotita azul. Mi vida está perfectamente reflejada en lo que he ido poniendo aquí y en lo que no he ido poniendo. Incluso estos dos meses de silencio son muy significativos.

El ritmo de actualización ha sido una de las claves para entender qué me pasaba, qué sentía. Y este parón tiene una muy clara lectura. Entré en un plano fijo. Nada se movía a mi alrededor. Lo curioso es que no tenía ni idea de que ese inmovilismo era un compás de espera. Sin embargo, en mi subconsciente, sabía que algo iba a pasar.

Y finalmente pasó.

La imagen no se paró de golpe. Eso lo he aprendido hoy mismo. Hace unas horas. Los muñequitos en la pantalla se fueron parando poco a poco. Primero se desenfocó, se fue convirtiendo en un largo paneo lentísimo. De pronto, hace un par de meses, apareció el símbolo de "pause" en la pantalla. Debería haberme dado cuenta de que era muy raro que no escribiera en el blog. Cuando me preguntaba los por qués me decía que era sólo el desinterés por escribir aquí. Ahora sé que lo que me atenazaba era una mezcla de miedo y sentimiento de culpa.

Hoy ya no tengo miedo y el sentimiento de culpa ya no me sirve para nada. Y como siempre me pasa cuando algo se acaba los he sustituido por una tristeza infinita sobre la que, por pudor, no pienso dar más detalles.

Al final del día, me quedan cuatro cosas:

1. La intención de resucitar este blog y llegar a las mil entradas.
2. La convicción de que odio agosto.
3. Esta canción.
4. Y un DVD con el que no sé que hacer y que no pude dar a la persona a la que quería regalárselo.

Bueno, en realidad me queda mucho más que eso. Mi tarea es no olvidarlo.



miércoles, 15 de junio de 2011

Ya lo dijo Friedrich

El otro día fui al cine a ver esta película.

 En España se llama
"Pequeñas mentiras
sin importancia"


A pesar de la enorme cantidad de problemas teóricos que tiene me emocionó un par de veces, algo que no me suele ocurrir en una sala de cine demasiado a menudo. Sí, es discursiva, rajan mucho y todo el rato. Algo que, lo siento infinito, me gusta. Siempre me ha gustado. Además, hay muchos montajes musicales, un poco a lo videoclip, lo que parece algo que resta cierto valor cinematográfico. Al salir de los Renoir, una chica comentó detrás mío "Ufff, mucha música ¿no?". Para mí nunca hay suficiente música en la vida. Además, en esta película esas secuencias sin diálogos son, las más de las veces, brillantes. Hay una ruptura que se resuelve con un tema de Damien Rice, creo recordar, y con planos lejanos en la sala de espera de un aeropuerto. Tan sencillo, tan fácil y tan eficaz como eso.

En general, la BSO es un dechado de buen gusto y está elegida con criterios muy certeros para subrayar emociones en los momentos adecuados. Los minutos finales de "Les petits mouchoirs" se convierten en un clímax brutal en parte gracias al tema elegido para ilustrarlos. Y aquí es donde yo, realmente, quería llegar.

¿Cómo puede ser que, a estas alturas, me obsesione con una versión de "My way"? Se trata de un tema manoseado hasta casi la náusea y reinterpretado mil millones de veces y de mil millones de maneras distintas. ¿Cómo puede ser que no conociera esa versión de "My way", aun cuando la firme una artista que no tiene nada de desconocido? Esas son las cuestiones que me planteé segundos después de que se encendieran las luces.

La respuesta a esas dos preguntas es casi la misma. Hay que recordar la cosa más inteligente que dijo Niezstche. "La vida sin música sería un error".
Es un océano tan grande que hacen falta muchas vidas para recorrerlo entero.

Aquí está. Nina Simone dándole una dimensión inédita a "My way".


miércoles, 8 de junio de 2011

Pagafantas de izquierdas (II)

Tras milenios sin comentarios un par de valientes se decidieron a dejar sus pensamientos. Antes de entrar en materia quisiera decirles que la anterior entrada sólo pretendía alertar sobre el error que muchos tienen acerca de los conceptos de izquierda y derecha. Yo soy bastante rojete, puedo conceder que un poco pasado de moda, pero sí sé qué es la derecha y la izquierda. Hay muchos que se consideran de izquierdas y no lo son, salta la vista. No quiero poner ejemplos porque lo mío no es hacer salir del armario a nadie. Cada uno es libre de verse como quiera. Sin embargo, los hechos son los hechos y, por mucho que nos pongamos, un caballo blanco es blanco.

Basilio, gracias por tomarte la molestia de escribir con tanta educación. No estoy de acuerdo en tu sugerencia de que existen pagafantas de derechas. Por muy calculadora que sea una propuesta de derechas nunca pondrá en duda al mercado ni al concepto liberal de propiedad privada. En cuanto a lo que planteas de que es bueno un ejercicio de adaptación responsable, estoy totalemente de acuerdo. Incluso Engels, unos años depsués de la publicación del Manifieso Comunista ya decía que había cosas en él que no debían tomarse al pie de la letra porque las circunstancias habían variado sustancialmente. No estoy seguro de que lo que tu planteas sea un ejercicio de adaptación verdaderamente responsable. Tampoco lo niego rotundamente. De nuevo, muchas gracias por ofrecerme una perspectiva distinta a la mía.

Sergio, sabía que ibas a entrar a este capote. De todas maneras, te tengo que dar las gracias también por ofrecerme tu opinión. Joder, y por leerme, algo que creía que ya no hacías.

Insisto en que no estaba tratando de elaborar una teoría política completa. Esto es una humilde bitácora (o un puto blog si lo prefierís) y no es el lugar adecuado para hacerlo. Aún así, voy a responder a tus tres puntos.

1. La reforma laboral del PSOE no es la solución y aplica consignas lejos de la izquierda. En realidad, y ese es el problema, ayuda a perpetuar una de las fallas que hacen que en España el paro sea estructural. Hablo de esa cultura empresarial tan extendida por aquí que maneja el presupuesto de personal con más ligereza de lo aconsejable. ¿Quiero más beneficios? Despido a gente y pongo becarios. ¿Estoy en pérdidas? Despido a gente y pongo becarios. En Alemania, por ejemplo, hay una cosa que se llama cogestión empresarial, que hace que los sindicatos se sienten en los Consejos de Administración de las empresas. Eso, ¿qué ha conseguido? Que en Alemania apenas haya habido incidencia en el desempleo como consecuencia de la presente crisis. El sindicato ha pactado con el empresario la reducción de horas de jornada y por tanto una reducción de sueldo. Luego el estado completa la diferencia para que nadie pierda. ¿Sería en España posible? Es dudoso, la cultura empresarial alemana tiende a conservar a su trabajador, actitud diametralmente opuesta a la española. El otro elemento que consigue que en España en paro sea estructural es la economía sumergida. De verdad que no voy a entrar en este apartado porque es muy complicado y tiene explicaciones tanto socioeconómicas como normativas.

2.Una baja de maternidad o paternidad de uno o dos años es.... discriminación positiva. El que ha sido padre o madre tiene un situación de desventaja, en lo práctico, con el que no lo ha sido. Por eso, hay que corregir esa desigualdad con una baja larga. Es posible que tu tengas un concepto demasiado restrictivo de lo que es discriminación positiva.


3. La iniciativa privada no es buena ni mala... si se regula y controla por parte del estado. Si no, ya sabemos bien lo que pasa. Lo estamos viviendo ahora mismo. Y la analogía con la España franquista ha sido muy poco afortunada. En la España del 39 no había estado y mucho menos mercado. Cuando hubo estado y algo parecido a un mercado, Franco puso la política económica española en manos del Opus, o de los tecnócratas, allá por el 59, y entonces las empresas empezaron a hacer negocios gracias al pacto con el poder, costumbre milenaria en este país. De ahí surgieron unos cuanos escándalos financieros, como Matesa o el caso Reace, este último con misteriosas muertes de por medio.

Por cierto, y ya que estamos, os propongo que le echéis un vistazo a este documental, bastante didáctico, acerca de corruptelas del regimen de Franco.




www.Tu.tv

martes, 7 de junio de 2011

Pagafantas de izquierdas



PAGAFANTAS DE IZQUIERDAS: Dícese de aquel sujeto que cree que es de izquierdas aunque actúa como uno de derechas. Como regla general, el Pagafantas de Izquierdas.

En 1979, Felipe González, en una jugada maestra, dimitió como secretario general del PSOE. El motivo de su renuncia era que quería que se eliminara toda referencia al marxismo en los estatutos del partido. En ese momento, mayo de 1979, era el jefe de la oposición tras perder por sólo 4 puntos las eleciones generales celebradas un par de meses antes. Con ese movimiento Felipe terminó logrando dos cosas. Una en clave interna, al volver al cargo unas horas después de presentar su dimisión y consolidar así su liderazgo. También consiguió algo más importante para conquistar el poder. Al desterrar a Marx del ADN del PSOE hizo que las jeraraquías económicas del país dejaran de tener miedo a que su partido ganara las elecciones, circunstancia que ocurrió tres años después, en 1982.

Fue muy inteligente, eso salta la vista. Es una de las grandes obras maestras del político sevillano. Lo que no se sabía entonces es que ese iba a ser el comportamiento axiomático del Pagafantas de Izquierdas.


No es casualidad que
estén mirando a...
su derecha.


Un Pagafantas de Izquierdas pone cara de rojete mientras mira con el rabillo del ojo a la derecha en busca de aprobación. Dice que "bajar impuestos es de izquierdas" (sic) o suprime el Impuesto sobre el Patrimonio. Le da el oro y el moro a la banca y luego no nacionaliza ni el puesto de pipas de La Moncloa.

Eso sí, luego legaliza el matrimonio homosexual y hace como que quiere hacer cumplir la Ley de Memoria Histórica que él mismo descafeinó.

Pero dejemos tranquilo al presidente...

Un Pagafantas de Izquierdas es, además, un ciudadano pequeño burgués, acostumbrado a actuar según las reglas de la sociedad bienpensante. No, claro, no va a misa  y dice que los curas son lo peor. Eso a la derecha económica le da igual. Cree que la iniciativa privada es buena. Basta con matizarla con algún límite pequeñito. Y si hay problemas de paro, te dice que hay que "flexibilizar" el mercado laboral. Le molesta, o no entiende, el concepto de discriminación positiva. A veces hay que romper la igualdad matemática para llegar a una verdadera igualdad (de oportunidades). Se cree que la mujer ya se ha emancipado del todo y desconoce que estamos 10 puntos por debajo de la media de la OCDE en el porcentaje de madres que pueden conciliar vida laboral y familiar. Y mil y una cosas más.

Pretende que su izquierdismo sea un barniz estético. Como un buen traje de pana con sus coderas a lo Felipe en los 70. En realidad no quiere cambiar nada. Todo está más o menos bien como está. Se disfraza de posibilista para justificar su compromiso. No sabe que izquierda es más estado y menos mercado. 

Amable lector, es posible que tu seas un Pagafantas de Izquierdas. Haznos un favor y háztelo a ti también. Piensa cuántas veces coincides con los postulados zurdos. Si tienes dudas, léete el Manifiesto Comunista o algo similar. En caso de que no te guste lo que leas, deja de decir que eres rojo, progresista o social demócrata. Nunca votarás más alla del Partido Socialista Obrero Español.

jueves, 2 de junio de 2011

Largo plazo

En los últimos tiempos he leido bastante acerca de la preponderancia política de la derecha en Occidente. Yo pensaba, muy equivocadamente, que el auge de los neocon partía de una victoria, la que el capitalismo completó a fines de los 80 contra el esclerótico comunismo soviético. Suponía que eso había borrado del mapa a las propuestas de izquierda. La apuesta por el estado ya no era válida porque los hechos habían probado que ese experimento había fracasado. En vano yo contra argumentaba diciendo que lo que había fallado era un concepto de izquierda, no toda la izquierda.

Ahora pienso de otra manera. El monopolio ideológico de la derecha no parte de una victoria, sino de una derrota.

En los años 60, la sociedad occidental estaba virando a la izquierda. La juventud quiere cambiar el mundo por medio del R&R y la utopía. En Estados Unidos se dan los pasos decisivos para acabar con la segregación racial. En Checoslovaquia se produce una revuelta que busca reformar el monolítico comunismo que se les había impuesto. En París llega el mes de mayo. El moridero de Vietnam desata un movimiento pacifista casi universal. El emperador, Nixon, es de derechas aunque él se considera un "conservador progresista" y trata de alejar al Partido Republicano de la extrema derecha. Los 60 son también, el inicio del feminismo y del ecologismo.

Para la derecha las cosas están tomando muy mal cariz. Por eso reaccionan. En Estados Unidos se inventan un candidato marioneta, Ronald Reagan. Construyen un discurso sencillo y muy fácil de digerir. Y, sobre todo, piensan a largo plazo. Se hacen con los medios de comunicación, a los que hieren de muerte inyectándoles una letal carga ideológica. Repiten sus consignas machaconamente todos los días. De esa manera, logran tirar el muro de Berlín y convertirlo en un símbolo de su supremacía.

Este esquema lo repitieron casi punto por punto para acabar con Clinton/Gore. Tuvieron el poder, sí, pero ni uno ni otro lograron nada. De hecho, fracasaron en sus dos proyectos principales, la reforma de la seguridad social y el Protocolo de Kyoto. Luego, para mayor comodidad, apañaron las presidenciales de 2000. Con Obama están haciendo lo mismo.

En España no son tan eficaces, de momento. Empiezan a ser alumnos aventajados. Las radios, los periódicos y las teles de este país están manejados por gente de derechas o por pagafantas de izquierdas casi en su totalidad. Las consignas que repiten son huecas y se resumen en una: "con Zapatero no vamos a ninguna parte". Y su movilización parte, también, de una derrota. ¿Las elecciones de 2004? ¿Las del 82? Sí y no. Su mayor derrota fue la imperfecta Transición. Trataron de pilotarla pero hubo cosas que les salieron mal, como la legalización del PCE o las CCAA. Desde entonces tratan de corregir esos excesos. En la sociedad está instalada la especie de que las Autonomías son un gasto superfluo. No se dice nada de que cuando el poder está descentralizado es más democrático. Y que si se delimitan bien las jurisdicciones del poder local y del estatal no tiene por qué haber superposiciones. En cuanto al PCE/IU lo que han logrado ha sido reducir su capacidad de influencia. ¿Dónde han ganado? El discurso de la derecha es, como ya hemos visto, tan sencillo como falaz. El de la izquierda requiere de un esfuerzo mayor, por lo menos hay que leerse el Manifiesto Comunista. Y luego están los pagafantas de izquierdas, que son de derechas pero se creen que son de izquierdas. Dicho con otras palabras, el PSOE.

Un ejemplo de que la derecha piensa a largo plazo es el Diccionario Biográfico que ha editado la Real Academia de Historia. Se empezó a trabajar en él en 1999, con Aznar de presidente y Aguirre de ministra, y lo presentó el otro día una ministra del PSOE. Dice, entre otras cosas, gilipolleces como esta. Da lo mismo ya que se modifique, ahora hay que explicar, una vez más, que unos militares y Franco se alzaron contra un poder legitímamente establecido y que luego instauraron un dictadura represiva y autárquica en sus primeros diez o quince años para luego convertirse en un regimen anti comunista y ultra católico que sólo sobrevivió por los intereses geo estratégicos de Estados Unidos.

sábado, 28 de mayo de 2011

Una victoria contra la nostalgia

De jovencito era muy nostálgico. Evocaba hechos de un pasado reciente. Recordaba con sentimiento sucedidos de cuando tenía 14 años al cumplir 16, por ejemplo. Incluso sentía nostalgia de cosas que no había vivido gracias a un sobredimensionada capacidad empática.

Sigo siendo muy nostálgico. No es inhabitual que pasee por mi antiguo barrio por el mero placer de hacerlo. Me gusta escuchar música viejuna, de cuando era un chaval. Tiendo a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Todo esto le pasa a mucha gente. Más de la que piensas, amable lector, dado que es casi seguro que tu mismo estés en ese grupo.

Esta noche está tocando Pulp en Primavera Sound 2011. Se trata del primer bolo de grupo de Jarvis Cocker en esta muy publicitada gira de reunión. Es un acontecimiento superlativo dentro del indie. Entonces, ¿qué hago en el hotel?

¿No me gusta Pulp?
Pulp es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos.

¿He querido hacerme el snob?
Juro que no.

¿Estaba siendo un mal concierto?
Por lo que pude ver era apoteósico.

¿Sentía un cansancio bestial?
Estoy agotado y con un tironcillo en la planta del pie derecho. Nada que no pueda soportar.

Sencillamente, he luchado contra la nostalgia y he vencido. Esta noche he aprendido que más allá de los 40, es un lujo que ya no nos podemos permitir.

viernes, 27 de mayo de 2011

Más 15-M

Escribo esto en la mañana del viernes 27 de mayo, unas horas después de haber publicado una entrada que había escrito unos días antes y que había dejado en el borrador. Ayer programé su publicación automática a las 9 de la mañana de hoy, momento en el que iba a estar durmiendo. Justo a esa hora los mossos d'esquadra han desalojado a palos a los acampados de la barcelonesa Plaza de Cataluña dejando el saldo de unos 40 heridos, quizá más. En la entrada de hoy "Lo que me gusta y lo que no me gusta del 15-M", la anterior,  doy mi parecer sobre los Indignados.

Yo estoy estos días en Barcelona por motivos laborales. Es cierto que en la ciudad se vive un momento de cierta tensión por la posible conquista del Barça de la Champions 2010-2011. Incluso charlé con una taxista barcelonés acerca de los potenciales problemas que habría si se cruzaban la celebración y los Indignados. Era un señor serio y estaba algo preocupado. En ningún modo estaba alarmado ni nada por el estilo. No creo que aprobara lo que ha pasado hace unas horas.

Es cierto que no han entrado a sangre y fuego. He visto imágenes y la actuación de la autoridad es bastante indecorosa. No pasa de eso. Algún palo y cosas así. Nada que yo mismo no haya vivido en otras circunstancias con la Policía en Madrid. Lo peor no es cómo han desalojado sino por qué han desalojado. Amparados en una excusa vana y poco convincente, han querido acabar de un plumazo con las protestas pensando que habían perdido fuelle. Y han conseguido revitalizarlas. Sus contradicciones y sus carencias pasan a un segundo plano gracias a la actuación de los mossos d'esquadra.

¿De qué tienen miedo? Los Indignados no son tantos ni disfrutan tanto apoyo social. Si fundaran un partido no lograrían ningún diputado en el Congreso.

Tienen miedo de que este discurso en los márgenes del sistema estire el espacio de lo público. Entendido este como el espacio de lo común. Y que empiecen a cuestionarse los valores neocon, cómodos para los conservadores y para los socialdemocrátas de última generación. Hasta ahora, ellos han tenido el monopolio del campo del juego. Los debates se han producido en terrenos favorables para sus intereses. Por ejemplo, ¿Impuestos como ahora o bajada de impuestos? Es muy digerible la segunda opción si planteamos el problema reduciéndolo a este falaz antagonismo. ¿Impuestos más progresivos o menos progresivos? Esta sería una pregunta que le haría mucho daño a la derecha actual. Está claro que la dictadura mediática de la derecha impone la primera de las alternativas y como sólo permite en sus debates a pagafantas de izquierdas el camino lleva al Pensamiento Único. Un paseo por Intereconomía o Veo7 resulta clarificador en este sentido.

Por lo tanto, corrijo mi anterior entrada. Lo que me gusta del 15-M es que es la mejor oportunidad que tenemos para ampliar el campo de batalla dialéctico. Lo que no me gusta será algo residual si consigue que dejemos de jugar en territorio hostil.

Lo que me gusta y no me gusta del 15-M

Me gusta el susto de la prensa y de la gente de derechas. Ningunean las Acampadas, aunque en el fondo tienen más miedo que vergüenza porque se creen que les van a montar lo del 11-m otra vez. He llegado a leer a alguno que ha dicho que están cercanos a ETA (sic).

Otra cosa que me mola  de las Acampadas es que canalizan un descontento que existe en la sociedad y se han decidido a hacer algo sin esperar a que lo hagan los partidos. Es un buen punto de partida. Y quizá con esto sea suficiente porque ahora la pelota está en el tejado de TODA la sociedad civil, esa sociedad civil adormecida desde los tiempos del franquismo. No basta con votar cada vez que nos convocan. Aunque hay mucha gente que ni siquiera es capaz de hacer eso, lo cual me resulta del todo incomprensible. Hay que hacer política todos los días. Por ejemplo, exigiendo que la sanidad pública siga siendo pública haciendo un uso eficiente de ella. Siendo solidario con otros trabajadores cuando están en huelga en lugar de quejarnos "porque llegué 10 minutos tarde al trabajo".  También es hacer política formar parte de una asociación de ciudadanos con intereses comunes, si puede ser en el campo de la cultura o la política, como por una asociación cultural que sea una radio libre. No sé, hay mil cosas que son política, política en minúsculas, pero que sirven para mejorar tu vida y la de los demás.

También es, a mi juicio, muy necesario huir del egoísmo en el que estamos todos inmersos. Yo estoy muy a favor, y la izquierda más canónica, de la realización del individuo. Sin embargo, esa aspiración no puede hacerse al margen del grupo. Martin Luther King dijo, y lo recogió luego Bruce Springsteen, que nadie es libre si los demás no son libres.

No me gusta de las Acampadas su ingenuidad. Bueno, eso en realidad me gustaría mucho. Pero no es sólo ingenuidad. Es una cosa hippie voluntarista, como muy "New Age", no violenta ni física ni intelectualmente. Una portavoz dijo que "para ellos el resultado de las elecciones no tenía ningún interés". Es posible que quisiera decir que, hoy por hoy, no les interesa la estrategia de toma de poder porque están construyendo un movimiento. Aunque si es así, ¿por qué no lo explican mejor? De todas maneras, mis rescoldos "trostkos" impiden que dé por buena esa idea. Se puede crear un movimiento, consolidarlo y tratar de parir alguna estrategia para ganar influencia todo a la vez.

Tampoco me gusta que las reivindicaciones tengan ese tufillo pequeño burgués. Todo esto nace, al parecer, para cargarse la Ley Sinde. Algo que afecta a la gente que tiene acceso a una conexión de internet porque puede permitírsela o porque sabe cómo utilizarla. Es cierto que luego ha evolucionado a algo menos sectorial aunque todavía veo actitudes de ese tipo.

También está esa impresión que tengo, quizá un tanto paternalista, de que sólo son unos cuantos chavales jugando a las casitas. He hablado con un chaval de mi entorno que pasó alguna noche en Sol. No me parece que sea muy de izquierdas, ni que cuestione el capitalismo, ni siquiera la democracia representativa. Sólo tiene miedo al paro. Un miedo que, gracias a los tiburones de Wall Street, tenemos todos.

Cuando Rajoy gane el año que viene la cantidad de poder que va a acumular su partido va a ser inédito en la democracia española. Yo diría que ni el PSOE de los 80 llegó a tanto. Y viendo, además, el uso que hacen de los medios públicos, con Telemadrid y Canal Nou a la cabeza, la cosa puede ir para largo. A mi generación le espera la edad madura con la derecha en el poder y una crisis interminable encima. Para cuando nos jubilemos, la catarsis habrá sido tan brutal y tan prolongada en el tiempo que seguro que asistiremos a un cambio de modelo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Regreso al tajo

¿Ha muerto este blog? Llevo más de un mes sin actualizarlo. Yo mismo he pensado que iba a cerrarlo y que no iba a intentar (una vez más) reactivarlo. Hasta hace dos o tres años no he tenido demasiado problema para escribir. Sin embargo, en los últimos tiempos, he experimentado dificultades crecientes. Unas veces era por falta de tiempo y otras por falta de temas. Curiosamente, cuando el problema era lo segundo, lograba postear alguna chorrada para ir tirando. Hablar (y escribir) de nada en absoluto se me da muy bien. De hecho, es una parte, secundaria, eso sí, de mi profesión.

En este último mes he tenido tiempo y temas, así que debería haber escrito unas 10 ó 12 entradas en esta humilde bitácora. Lo que me ocurría no era eso, sino que NO TENÍA GANAS de escribir. Me daba pereza vomitar un par de párrafos con alguna tesis ingeniosa o, por lo menos, mínimamente resultona. Muchas veces, al caer la noche, prefería poner el cerebro en reposo para ver la reposición de "Aquí no hay quien viva" en NEOX en lugar de encender el Mac y actualizar.

Mañana, a las 9 AM, publicaré otra entrada. Mi intención es montarme un par de posts por semana, más o menos. Espero que el peso de mi propia vida me permite aliviarme unos minutos cada x días con el blog.

martes, 12 de abril de 2011

Superior

Hace pocos días he resuelto, con sorprendente facilidad, un problema que se me había gangrenado. Desde el verano de 2005 sólo podía escuchar la radio en el coche. Ni CD's ni mp3's ni cintas ni ná.

Eso me ha dado la oportunidad de hacer el bonito recorrido Alpedrete-Villalba-Galapagar-El Escorial-Guadarrama-Alpedrete escuchando tangos en compañía de mi insigne padre. Conducir escuchando a Pugliese y a Piazzolla es una experiencia muy profunda. Sin pasar de 110, oiga, que no hace falta. Que te guste manejar no quiere decir que tengas que ir pie a tabla todo el puto rato.

No debería hacer falta recordarlo. ¿Qué estoy diciendo? No se puede recordar algo que no se supo nunca. Lo que no debería hacer falta es tener que decirlo.

"El tango es un género superior".

Es cierto que la música popular ha conocido en el siglo XX un esplendor sinigual. Puede existir la tentación, a la luz de esa realidad, de valorar por igual a todo el folclor mundial. Desde los años 80 esa es la tendencia. Sin embargo, alguien tiene que decirlo. Los boleros están muy bien, la salsa es estupenda, el afro beat excitante, etc,... Un escalón por encima de todos hay tres géneros supremos, que además han mezclado muy bien entre sí. Hablo del jazz, de la samba/bossanova y el tango. Y de esos tres, sólo dos de ellos pueden existir con independencia del otro, el jazz y el tango. A poca distancia de esos tres está el flamenco. A mi juicio, está en un escalón inferior porque, a diferencia del jazz y el tango, apenas ha habido experiencias iconoclastas con éxito. Sólo hay que ver lo que hizo Camarón después de "La leyenda del tiempo". El jazz y el tango rupturista molan. El flamenco revolucionario es, casi siempre, una mierda. Pitingo es el mejor ejemplo. No hay en el flamenco ni un Piazzolla ni un Miles Davis.

El jazz es superior en complejidad armónica al tango. La música ciudadana de Buenos Aires no tiene rival en cuanto a letras. Manzi o Discepolín han sido poetas populares con todas las de la ley.

Por encima de todo, por lo que el tango es un género superior es por su profundidad ética. Siempre al lado del perdedor, siempre comprensivo con los vicios y debilidades ajenos y propios. Hay en el tango un cosmopolitismo ahora antiguo. Los personajes son como nobles arruinados, sin dinero y con dignidad. Capaces de pisar la corte y el burdel más tirado sin desentonar en ninguno de estos dos excesos.

Fue la primera música de impacto global. Gardel fue Elvis antes de Elvis. En Finlandia hay tango autóctono. La burguesía de todo el mundo lo conoció en París. Y Hollywood apostó por el tango a rebufo de la fama de Carlitos, del morocho del abasto, del "mudo", de Gardel.

Sin embargo, a mi juicio, el mejor cantor de tangos no fue Gardel sino Julio Sosa. Cierro esta entrada con una interpretación de Sosa de un tango de Gardel. Mi favorito: "Mano a mano".

martes, 29 de marzo de 2011

To er mundo e güeno

Todo el mundo se cree que es buena persona. Los asesinos y los violadores piensan que tienen razones para ser unos hijos de puta. Debe de haber muy pocas personas que no particicipen de esa característica. La consecuencia es que pensamos que los malos son los demás. Nos cuesta ponernos en el lugar del otro y no aceptamos las razones ajenas.

Como la culpa no es nuestra, nos gusta mucho repartir responsabilidades. Aquí es donde entra el descrédito de la clase política. La gran mayoría de las personas que conozco odian a los políticos. A todos. Pueden nombrar a muy pocos y se duda que les hayan escuchado más de un par de minutos. Da igual, para la chusma son todos iguales.

Cada vez que escucho una frase del tipo de "los políticos son lo peor" o alguna gilipollez por el estilo me enervo. Siempre es alguien que no sabe qué es la izquierda o la derecha. Siempre es alguien que no sabe nada de política.

Además, este nihilismo me parece muy peligroso. Detrás de él viene la idea de que da lo mismo que estén unos o que estén otros en el poder. Puede ser relativamente cierto en el caso del PP y del PSOE, aunque siempre hay otras opciones. Y un poco más allá está el argumento de que la democracia no vale para nada y que, para eso, vamos a poner de jefe de gobierno a un empresario de éxito, dudosa moral, inexistente ética y un poco presumido. O algo peor, dejemos que un militar gallego de voz aflautada mande casi 40 años y muera en la cama.

¿La clase política apesta? Hazte tu político. No votes a los que estén incursos en casos de corrupción o a los que dan pábulo a ridículas teorías de la conspiración. Lee. Debate o discute. Preocúpate por lo que ocurre más allá de tu reducido entorno sociofamiliar. Pasa a la acción. Basta con que hagas una sola de estas cosas.

Y, sobre todo, sería un alivio que dejaras de quejarte de los políticos.

jueves, 17 de marzo de 2011

El escudo

Hace treintaypico horas que he visto el final de "The Shield". Es muy difícil que se vuelva a hacer a una serie tan perfecta como esta. Nunca me había pasado eso de querer volver a leer un libro una vez terminado hasta ahora. De mil amores me pondría ahora el primer capítulo de la primera temporada y haría todo el camino de nuevo.

Un amigo me dijo, una década atrás, que una serie de televisión es un contrasentido narrativo. Para él, todo consiste en alargar tramas y en complicarlas sin más razón que epatar. En parte, tiene razón. ¿Cuántas veces hemos dicho que lo mejor de determinado programa de TV es "la primera temporada"? Es real que con el paso del tiempo todo pierde fuerza.


No voy a cometer la frivolidad de decir que "The Shield" no es así. La verdad es que es así, aunque no del todo "así". El truco es que el conflicto planteado en el primer episodio no se resuelve hasta el final. Puede que se haya alargado de manera innecesaria la resolución de la incógnita, puede que haya sido complicada en exceso. Aún así, en esencia, la consecuencia directa del primer pecado de Vic Mackey sólo se aprecia en todo su esplendor en esta última secuencia. No sería tan demoledor este final sin el resto de la serie.




Casi siete temporadas de traiciones y actos heroicos desembocan en la desolación de un hombre de acción enjaulado en una oficina. Sin un amigo, sin familia, sin nada. Es el desarraigo máximo. Estamos ante un final pluscuamperfecto porque despeja TODAS las dudas que se plantean en la serie. Y, al mismo tiempo, es un final abierto porque cuando Vic coge la pistola no sabemos muy bien qué va a pasar. Es coherente con el personaje pensar que no se va a rendir, que va a seguir luchando hasta su último aliento. Nosotros no lo veremos porque ya no pertenece al universo de esta serie. Ya no tendrá nada que ver con la Comisaría de Farmington. Una cosa es segura, la respuesta de Vic será fría y racional, nada de suicidios.

Es un personaje muy potente este Vic Mackey. Podría ser el anti héroe definitivo, porque dista mucho de ser un modelo social. Sin embargo, si hacemos balance de todo lo que ocurre en "The Shield" podemos afirmar que los malos están más seguros en Farmington desde que ya no está en las calles.


No es un anti héroe porque excede esa categoría. Hay demasiada oscuridad en Mackey. Aunque simpaticemos con él, es un villano. La fascinación que sentimos no tiene nada que ver con la clásica atracción por el mal que hace que nos gusten el Joker o Lex Luthor. Nos atrae su infinita capacidad de lucha, casi diría que esa facultad de no rendirse nunca es inspiradora.

Coge algunos atajos para lograr los objetivos que él considera justos. Otros, los que tienen que ver con sus amigos, familia o inocentes, los rodea. Y ese rastro de nobleza es lo que le lleva a su destucción final. Por eso, la serie no es moralista. No es que tus pecados al final te alcancen, aunque seas Vic Mackey. Si hubiera querido, podría haberse salvado huyendo a México con Ronnie, por ejemplo. Le habría quedado un amigo y estaría fuera de alcance de la ley. Pasados unos años podría haber vuelto a ver a su familia. Habría escapado con cierto decoro de una situación imposible.

Me he centrado en Vic aunque casi todos los demás personajes principales son extremadamente atractivos. Dutch, el brillante detective con nulas capacidades sociales o la inteligente y noble Claudette, el verdadero faro ético de The Shield. El amigo simple de Vic, Shane Vendrell, que quiso jugar al juego de su jefe y no pudo. El político ambicioso con buenas intenciones, Aceveda, que deberá acarrear un terrible secreto. Y eso sin añadir las apariciones estelares de la capitana Rawlings (Temporada 4), interpretada por Glenn Close, o, sobre todo, Jon Kavanaugh, el alto cargo de Asuntos Internos, papel que borda en las temporadas 5 y 6 el inconmesurable Forest Whitaker.

"The Shield" es una serie llena de claros y oscuros. No es de acción, aunque los asaltos a las viviendas del Strike Team son de lo mejor que se ha rodado nunca en tele. No es un reflexión socioeconómica, aunque por el camino vemos muchas claves de la mezcla de culturas de Los Angeles. No es una serie de detectives, aunque las tramas detectivescas son uno de los puntos fuertes de "The Shield". No es la serie de Vic Mackey, a pesar de que su atractivo pueda, a veces, mermar la polifonía de personajes de la serie.

"The Shield"= "El escudo". Una obra maestra.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ni Twitter ni Facebook

Tengo móvil de manera ininterrumpida desde mayo de 1998. En 1997 ya disfruté unos meses de un antediluviano Motorola. Conozco a muchas personas que no adquirieron un móvil hasta el 2000, 2001 o, incluso, 2002. Siento una gran envidia por ellos. Esa es la razón por la que no he abierto una cuenta de Facebook. Es evidente que en un futuro más o menos cercano, Facebook o algo similar será tan corriente como lo es hoy en día un teléfono móvil o una cuenta de correo electrónico. Mi intención es resistirme hasta que no tenga más remedio, todo lo contrario de lo que hice con el fenómeno del móvil.

Tengo blog desde junio de 2004. Creo que lo he actualizado bastante desde entonces. Casi nadie ha logrado hacer sobrevivir una bitácora personal tanto tiempo como yo. Me hubiera gustado haber abierto una web como esta mucho antes. La mera existencia de "Menosprecio..." y el entusiasmo con el que escribo en él, no quiere decir que me gusten los fotologs, esa cosa que ya no existe, o el Twitter. Bueno, creo que este último sí me gusta. Contrariamente a mucha gente que tiene una cuenta de Twitter me gusta eso de plasmar tu pensamiento en sólo 140 caracteres. Creo que se me daría muy bien, además. Sin embargo, nunca tendé un Twitter personal. ¿La razón? Decir algo valioso y brillante cuesta mucho, aunque sólo sea un frase sencilla. Decir una gilipollez cuesta sólo unos segundos. La experiencia Twitter está más cerca de lo segundo que de lo primero. Los casos de Vigalondo o Bisbal, muy distintos entre sí, son el reverso tenebroso de escribir un tweet como si fuera un comentario de barra de bar. El hecho de que ese lado oscuro haya afectado a dos personas que no tienen nada en común es una valiosa lección. Nadie está a salvo de cagarla. De hecho, todos los tuiteros la cagan todos los días. La irreflexión y la asuencia de contexto convierten un tuiterazo en algo absurdo cuando no erróneo.

Twitter es una excelente idea. La falla viene del uso que hacemos de él. Por si acaso, yo no me meto ahí. No quiero compartir mis malas decisiones con el mundo.

sábado, 5 de marzo de 2011

Una entrada breve

Para mí, tiene más mérito Borges que Joyce. Soy de los que piensan que lo más valioso siempre está en recipientes pequeños. Casi es una obsesión, siempre trato de definir una realidad compleja con una frase sencilla. Eso, para mí es la belleza sin paliativos.

Por mi profesión, también ha sido una necesidad desarrollar mi capacidad de sintetizar. Sé que a veces me paso y eso va en detrimento mío. Recuerdo que de niño me decían que un buen examen no era un examen largo. Acumular palabras siempre ha sido un método de defensa, una manera de esconder tu ignorancia. Esta verdad es tan incontrovertible que no hace falta seguir argumentando. Todo el mundo debería estar de acuerdo.  He escrito "debería" porque no todo el mundo comulga con este axioma. Hay muchos que no lo hacen y, muchas veces, tienen una posición más fuerte que la tuya. Esas veces, mi más que aceptable capacidad de escribir frases cortas y sabrosas me ha jugado malas pasadas. He sido juzgado por encima de compañeros que no son capaces de jerarquizar la información ni de explicarla con claridad. En muchas ocasiones parece que decir sin filtros todo lo que sabes, aunque sea trivial, es una muestra de profesionalidad. Como pasar muchas horas en el trabajo, aunque esas horas sean improductivas.

Me da lo mismo. Sigo prefiriendo "El Aleph" al "Ulises". (Aunque haya disfrutado, y mucho, con "Las benévolas").

miércoles, 2 de marzo de 2011

110

Como regla general, estoy en contra del límite de velocidad. Me molesta porque es un ejercicio de cinismo. En la carretera el riesgo no está en la velocidad excesiva sino en la velocidad inadecuada. Una cosa tiene que ver con la otra aunque no sea lo mismo. La lógica dicta que recaudar pasta es el verdadero objetivo de prohibir que la aguja del velocímetro pase de determinado guarismo. Me basta poner un ejemplo: Alemania. Allí hay menos muertos por kilómetro que en España. En sus "Autobahns" hay muchos tramos donde puedes ir tan rápido como quieras. ¿Conducen mejor los alemanes que los españoles? Puede ser. La mayor diferencia es, no obstante, que las carreteras y los coches germanos son de una mayor calidad.

Cuando leí los detalles de la nueva iniciativa del gobierno pensé que era una idiotez ineficaz. No pensaba que bajar a 110 el límite de velocidad fuera a servir para que consumamos menos petróleo. La propaganda del gobierno ha tratado de convencerme de lo contrario, sin éxito.

Ahora, puede que sea idiota e ineficaz pero no es lo peor que se les podría haber ocurrido. Podrían seguir subiendo ad infinitum el precio de la gasolina. (De todas maneras, me temo que esto va a seguir ocurriendo). Podrían prohibir circular en días alternos a los coches en función de si el número de su matrícula es par o impar. O podrían imponer medidas que a personas racionales como nosotros ni se nos ocurren.

¿Por qué es idiota? Porque es la puntita y nada más. Ya que estás bájalo a 100. Y baja las velocidades máximas de autovías, travesías o carreteras nacionales. Si hay que joder, que se note ¿Por qué es ineficaz? Porque no entra en el verdadero problema. Hasta un niño recién destetado sabe que hay que reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Eso sí que corre prisa corregirlo ahora y no las pensiones.

Aparte de ser un mal menor, tengo que reconocer que bajar el límite de velocidad a 110 es una iniciativa que me parece sincera. Bajar el precio un 5% el transporte público probablemente suponga una merma en los ingresos del estado por ese concepto. Descartado está, pues, que haya un afán recaudatorio.

Es una medida idiota, ineficaz y sincera. En el fondo creo que no va a afectar a mucha gente. A mí, desde luego, no.

110, 110, 110,... ¡101! Hilado un poco de aquella manera, aquí un extracto del 101 de Depeche Mode.


sábado, 26 de febrero de 2011

Hacía mucho que no escribía de fútbol

Siempre digo que de lo que más sé es de fútbol. También es lo que más me gusta desde muy pequeñito. Me gustaba mucho jugar al fútbol, me gustaba mucho ver fútbol. He hecho de todo, he sido árbitro, he sido jugador y he sido entrenador.

Ahora, en 2011, ya no es como antes. Ya no me gusta tanto y, por eso, hacía bastante tiempo que no me ocupaba del deporte rey en esta humilde bitácora. Mi desencanto coincide con la desintegración de mi equipo de toda la vida, el Atlético de Madrid. Estamos en las etapas finales de ese proceso, iniciado hace más de dos décadas por aquel personaje de opereta que se hizo con el club de manera fraudulenta.

Hace más de 10 años que no soy socio. En todo ese tiempo sólo he ido una vez al Vicente Calderón. Hay fines de semana que ni me preocupo de cuándo y dónde juega el Atleti. El hecho de que tengamos en nuestras filas un jugador al que admiro mucho, el Kun, logra, a duras penas, que todavía sienta una tibia vinculación con el Atleti.

Hay más factores que concurren a la hora de materializar mi desafección por el fútbol. Estoy hasta los huevos del lloriqueo de determinado equipo, de su entrenador-plañidera y de la vergonzosa cobertura mediática que se le dispensa. El fútbol es un deporte muy hermoso, el único en el que no se pueden usar las manos (salvo el portero, claro). Ese es un factor diferencial que le convierte en un juego anárquico y azaroso. Cuando se vuelve previsible, como los demás, se vulgariza. "Ya no hay enemigo pequeño en el fútbol", se decía cuando yo era un chaval. Hoy lo que no hay es enemigos grandes para los equipos con mayor poderío económico. Salvo, quizá, en Inglaterra, en la FA Cup.

Entre el partido del sábado noche y "La noria" existe bastantes coincidencias filosóficas. Ambos espectáculos televisivos promueven el escapismo. Ambos espectáculos televisivos apelan a los más bajos instintos, uno al forofismo y el otro al morbo. Ambos espectáculos televisivos parten de lo que se dice que es, no de lo que se es. En resumen, ambos son una gran mentira. El resultado del partido, sea el que sea, será interpretado para que dos equipos, sobre todo uno, sigan ganando más dinero con el que fichar jugadores mediáticos. De esa manera, la "bestia" se retroalimenta.

Dicho esto, seguramente esta tarde vea 3 partidos 3 de fútbol. Será que es una pasión y ya sabéis que "de pasión no se puede cambiar".

miércoles, 23 de febrero de 2011

Lo (poco) que sé del 23-F

Esta mañana, cuando me he levantado, no sabía que iba a ver la película del 23-F. Un par de carambolas y a las seis de la tarde ahí estaba, en el cine, justo 30 años después de aquello. Debería ser tiempo suficiente para tener todas las claves. Algunas se siguen escapando.

El 23-F no fue un golpe de estado. Nadie ponía en cuestión a la monarquía. Tejero entró en el Congreso invocando el nombre del rey. Se trataba de cargarse el gobierno, juzgado como muy débil frente a ETA y los nacionalismos periféricos. Había muchas voces que pedían un "golpe de timón", aunque esa frase no significaba lo mismo para todos.

Confluyeron 3 tramas aquel soleado día de febrero de 1981. La "Operación Armada" consistía en que el general del mismo nombre, antiguo preceptor del rey, iba a ponerse al frente de un gobierno de concentración, incluso con socialistas a bordo. Esa opción fue perdiendo fuelle y Armada decidió sumarse a la conspiración de Tejero y Milans. Ellos pretendían una involución, un franquismo sin Franco y con Juan Carlos. Pensaron que Armada era una suerte de testaferro del rey,  o eso dijeron para justificarse. El tercer golpe es del que menos sé. Era el golpe de los coroneles, que iba a ser mucho más agresivo que los dos anteriores. Ya estaba en marcha a principios del 81. La dimisión de Suárez y los planes de Milans, Armada y Tejero lo paró unos meses. Al final se convirtió en el 27-0, que consistía en exarcebar los ánimos cometiendo atentados y culpando a ETA. El objetivo primario era impedir la victoria del PSOE en las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. Fue desactivado a tiempo. Se dijo que era una "minoría histérica" (Felipe Glez. dixit). Hay quien piensa que hubo muchos implicados que se fueron de rositas. Si fue así, sólo tengo una pregunta. ¿Por qué?

El golpe fracasa porque los militares habían jurado lealtad a Juan Carlos. Es lo que había exigido Franco en su testamento. Siempre se ha juzgado como providencial la actitud del rey. Es cierto que su actuación en aquellas horas fue decisiva para que los militares permancieran acuartelados. También lo es, y está probado, que antes del 23-F fue imprudente y emitió señales equívocas que hicieron plausible que muchos conspiradores pensaran que tendrían el respaldo regio.

El CESID, hoy el CNI, estaba en el ajo. El Comandante Cortina, el jefe del CESID, lo supo todo con antelación. Esperó pacientemente para ver hacía dónde se decantaba el resultado final. Es la teoría que más me convence.

El desastre estuvo más cerca de lo que queremos creer. Si llega a salir la Brunete hubiera encorajinado a muchos militares que dudaban en apoyar a Tejero para finalmente no sumarse a la sublevación. Y la Brunete no salió de milagro, sólo porque Juste llamó a la Zarzuela para confirmar lo que le habían dicho sus subordinados, que el rey estaba al tanto. Al otro lado del hilo telefónico se lo negó Sabino Fernández Campo. Cuando el general Juste le preguntó si andaba por ahí Armada, él le contestó "ni está ni se le espera".

Los hechos del 23-F están más o menos probados. Lo que pasó el 22-F y el 24-F no está tan claro. Como tantas cosas en aquellos inciertos años.

martes, 22 de febrero de 2011

Una propuesta interesante

No me parece que Salvador Sostres (de ahora en adelante SS) sea un ser humano admirable. Es manifiestamente imperfecto, como todos nosotros, aunque su debilidad es aún más profunda que la de los demás. Todavía no he detectado cuál es la naturaleza de su tara. Puede que sea cierta inanidad ética. Otra posibilidad es que padezca incompetencia intelectual, lo que le lleva a expresar opiniones extravagantes. Casi nunca sus puntos de vista se compadecen con la racionalidad, ni nada lejanamente parecido.

Por lo que sea, hoy me he levantado generoso. Concederé, muy a regañadientes eso sí, que “esto” fue una broma de mal gusto alargada de manera innecesaria.





Incluso, estoy dispuesto a conceder que este ataque frontal al concepto básico de la democracia representativa es “una propuesta interesante”. Para quien no tenga muchas ganas de pinchar en el enlace de la anterior frase le explico en qué consiste la ¿inaudita? propuesta de SS. Los ricos saben más que los pobres porque han triunfado en la vida. A partir de este dudoso aserto, SS deduce que las personas más adineradas deberían de gozar de más peso en las decisiones colectivas. El voto de Emilio Botín ha de valer más que el tuyo. Igual que pasa en una SA, el que más acciones tiene de más votos disfruta.

Obvio es que ya no estamos hablando de democracia. Para SS es un concepto ajado e ineficaz, o eso se colige de sus propias palabras. Acompañémoslo en este singular viaje.

En una SA, el concepto es lógico porque el que más dinero arriesga más derechos debe de tener. Esas prebendas deben ir en consonancia con la aportación de cada uno. Si tengo el 90% de las acciones arriesgo más y tengo más responsabilidades. Si trasladamos esta idea a otro campo de juego, un estado, a lo mejor conseguimos que los más ricos paguen más impuestos. Estarían deseando aportar más que nadie al estado. Parece que SS es un adalid de la izquierda y él sin saberlo. (También del sindicato vertical, que es lo que parece proponer en los puntos 6,7 y 8, aunque ese es otro tema)

Un, puede que innecesario, post scriptum:
Por supuesto que esta no es un propuesta interesante, más bien es una tontería. He tratado de ser irónico. A lo mejor, SS ha hecho lo mismo. No sé por qué me da la sensación de que este defectuoso ser humano no es capaz de eso.

Otro post sriptum, este más bien reflexivo:
¿Por qué hay que volver a explicarlo todo desde el principio? En los últimos meses he escuchado o leído cómo se cuestionan conceptos básicos como el estado, los sindicatos, los ayuntamientos, las CCAA, el derecho a voto, los impuestos...

sábado, 19 de febrero de 2011

Auge y caída de OT

Uno de los subtextos de esta humilde bitácora es que a la gente, en España, se la suda la música. Hablo de España porque es lo que conozco, no tengo demasiadas pistas fiables de los que sucede en otros países. Hace unos días la cadena amiga ha suspendido las emisiones de OT. Sus niveles de share buceaban entre el 2% y el 3%. Nada que lamentar, OT y derivados son pastiches televisivos destinados a satisfacer los bajos instintos de la audiencia. Igual que GH y otros muchos realities o seudorealities (como "Sálvame").

GH sigue inasequible al desaliento, dando la enésima vuelta de tuerca a nuestro interés por las vidas ajenas, aunque sean anónimas. OT ha desaparecido del mapa a pesar de que sigue un esquema parecido. Podemos decir que OT es como GH más canciones comerciales. Por lo tanto, lo que ha fallado son las canciones, aunque sean conocidas.

Si echamos un vistazo a los niveles de audiencia de los últimos programas de música en la tele nos damos cuenta de que son muy parecidos a los que ha obtenido esta última temporada de OT. Material suficiente para que los ejecutivos televisivos afirmen que "la música no funciona en la tele" o esgriman teorías como el efecto Luis Aguilé, según el cual los espectadores cambian de canal cuando hay una actuación musical en el programa que están viendo.

Con la honrosa excepción de "Mapa sonoro", confinado a un horario clandestino en la 2, no hay música en la tele. Hasta hace poco se han venido emitiendo, también en la 2, unos excelentes documentales musicales que han visto cuatro gatos.


Una vez escribió Niezstche que "la vida sin música sería un error". ¡Qué equivocada es nuestra existencia!



martes, 15 de febrero de 2011

El límite II. Los otros.

ADVERTENCIA: La primera entrega de esta serie salió el mes pasado. Se puede leer aquí.

Conocer mi límite me ha ayudado a detectar el de los demás. Es una consecuencia agradable de algo difícil de digerir.

A veces uno no tiene más remedio que aceptar sus limitaciones. Puedes vivir de espaldas a la realidad toda tu vida. Mucha gente lo hace con éxito y es feliz. Ser consciente de las cosas que se te dan mal te causa dolor o frustración. Es mejor huir de ello. Rara vez te sirve para mejorar.

El mismo resorte que te permite conocer tu límite te ayuda a conocer el de los demás. Tampoco vale para mucho aunque es hermoso ver las flaquezas ajenas. Sólo es un placer casi estético, debo advertir. Un triste consuelo para sobrellevar la maldición del autoconocimiento.

Por eso puedo afirmar que hay mucho mediocre por ahí fuera. Y cuanto más miras para arribas, más gente limitada conoces. No quiero dar nombres.

De momento.

El pueblo unido jamás será vencido

Si algo hemos aprendido de estos días es que a la vez que se destruyen unos mitos se crean otros. Hace no demasiado tiempo, determinado sector del mundo occidental proclamaba poco menos que el Islam era incompatible con la democracia. Y es totalmente cierto. Esa facción parecía dar a entender que el cristianismo, en cambio, sí lo es. Esa gente puede que no haya leido el Antiguo Testamento. O puede que tampoco sepa qué es democracia.

Esta cuestión de la compatibilidad del poder político con el religioso ya se ventiló en Europa en la Edad Media con la Querella de las Investiduras. A pesar de todo, la separación Iglesia-Estado no se dio de iure en España hasta 1978. Se trata, pues, de una conquista muy reciente que, algunos, quieren ahogar. Lo vemos en las declaraciones de determinados personajes cuando alertan de la "laicización" de la sociedad. Por el contrario, yo creo que hay profundizar en esa dirección. La relación que tengas con tu propia espiritualidad es un asunto privado. No hay derecho para que nadie juzgue siquiera a alguien por sus creencias. Ese alguien tampoco puede imponer las suyas a través del aparato del estado.

En resumen, la religión mahometana es incompatible con la democracia. La religión cristiana, también. Y la judía y cualquier otra.

Las revueltas en Egipto y en Túnez han abierto los ojos a muchos. Ahora parece que es posible que haya democracia verdadera en países de tradición islámica, como si el ejemplo de Turquía no sirviera para nada. Sin embargo, las movilizaciones no parecen tener en su agenda una mayor islamización de sus estados. Algo parecido a lo que ocurrió en Irán en los 70, aunque en esa ocasión fueron los clérigos musulmanes, con Jomeini (gran fan de Carlos Cano, por cierto) a la cabeza, los que se pusieron al frente una vez expulsado el Sha.

Otro mito que se ha roto, o que se ha redefinido, es que una revuelta popular incruenta no puede derribar un gobierno totalitario. La represión en China de los manifestantes en Tiann'amen ha sido un ejemplo clásico que ha refrendado la verdad de este aserto. Ahora que Ben Alí y Mubarak han debido abandonar el poder hay quien piensa que todo es posible.

Me gustaría creerlo. De momento, mi visión es que sólo hemos asistido a un cambio de cromos tutelado por Occidente e Israel. Se han ido unos para poner a otros con el beneplácito de la CIA y el Mosad. Es posible que nada vuelva a ser como antes. Para ello es necesario que la movilización popular siga adelante, que no se quede en un par de semanas de manifestaciones. Ese camino ha de ser largo y duro, no hay otra opción.

martes, 8 de febrero de 2011

Contra "The wire"

Iba a titular esta entrada "A favor de "dos hombres y medio". He decidido no hacerlo porque el odio es un sentimiento más productivo y más interesante que el amor. Para joder un poco, vamos.

El odio irracional es el que más satisfacciones da. Yo no he visto "The wire" y aún así me permito criticarla. Aquí entra en juego mi atávico desagrado hacia todo lo que sea unánime. Todo el mundo que ha visto esta serie se ha deshecho en elogios. Razón más que suficiente para que sospeche. ¿Le gusta a todo dios? ¿A gente con mal gusto? ¿A los de buen gusto? Suspuestamente, es una serie diseñada para las minorías. ¿Por qué-entonces- es amada por las mayorías?

Es un concepto que me desagrada. El producto comercial con coartada independiente. En la música el mejor ejemplo es Radiohead. Puede que "The wire" participe de esa simulación culposa de independencia creativa que es la mayor virtud de la banda de Oxford. Desde fuera, esa pinta tiene. No creo que me pare a comprobar si mis conjeturas están más o menos atinadas.

En cambio, sí me gusta un concepto casi idéntico al descrito en el anterior párrafo. El producto minoritario con ambición de ser mayoritario. Parece lo mismo, parece que sólo he cambiado el orden de los factores. La diferencia está en el origen. Si un producto nace sin hacer concesiones de ningún tipo ya es independiente, minoritario. Si hay concesiones, es una operación comercial en toda regla. Y si esa operación comercial le da un barniz de prestigi, tenemos completado el tocomocho.

Me declaro en contra de las series cool americanas que se emiten en canales de cable. Perdón, esas series son, algunas veces, cojonudas. Mi censura va dirigida a los idiotas que dicen que:

"En las series del HBO hay mejor Cine que en el cine".
"The wire" es una serie que me fascina porque se atreve a traspasar límites".
"The wire" es un desafío al espectador".

A mí lo que gusta es "Dos hombres y medio".

miércoles, 2 de febrero de 2011

Manual de supervivencia del capitalismo

En el Alvia de vuelta a Madrid me entretuve en leer con detalle el acuerdo al que han llegado para la reforma de las pensiones. Cuanto más pensaba en ello, menos entendía la necesidad de tomar una decisión de este tipo. Recuerdo que en 1995 los expertos predijeron que para 2010 el sistema se colapsaría y habría que recurrir a los planes de jubilación privados. A pesar de la grave crisis en la que estamos sumidos, el sistema está en superávit porque los profetas económicos no tuvieron en cuenta ni el aumento de mujeres en el mercado de trabajo ni la inmigración. Ambas circunstancias subieron la productividad del país, lo que se tradujo en un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social. Por el contrario, como la recesión actual tiene un carácter marcadamente financiero las pensiones privadas han sufrido palos de diversa consideración.

"De esta sólo nos saca Keynes, ¿no?", le pregunté a un catedrático de Economía Política antes de ver el concierto de Faust el pasado sábado en el Teatro Principal de Castellón. Su respuesta fue afirmativa, las fórmulas keynesianas son las que han permitido superar todas las crisis del siglo XX. Únicamente añadió que hay que adaptarlas al momento actual, especialmente a las consecuencias de la globalización. Hace un año y pico los gobernantes, con los europeos a la cabeza, parecían estar en esa longitud de onda. Hoy nadie adopta esa postura. Una vez más, hemos caído en el nada inocente mito de que el mercado se regula a sí mismo mediante el juego de la oferta y la demanda.

Desde la época de Adam Smith el capitalismo ha salido triunfante de todas las batallas. Siempre pensé que su fortaleza radicaba en su flexibilidad ideológica. Se ha aliado con la democracia, incluso la social democracia, sin perder de vista lo único importante, el negocio.

La izquierda no tiene tanta cintura, no es tan práctica como la derecha mal llamada liberal. Sin embargo, la razón última de que no hayamos quemado los libros de Adam Smith es otra muy distinta.

El capitalismo tiene una ventaja enorme. Es muy fácil de entender. Si a las empresas les van bien contratarán a más empleados y le subirán el sueldo a los que ya estén. Promete una posibilidad cierta de mejorar tu vida. Te habla de cosas como la competencia y de bajar impuestos. Todo el mundo comprende los fundamentos del capitalismo. Eso es suficiente para que nos parezca veraz. Sabemos cómo va, es suficiente. Esa es la explicación que nos vale. Pasamos del matiz.

Hay más viejos, lo que significa que en un futuro serán mayoría. Y entonces no podremos pagar las pensiones. Esto lo pilla cualquiera, luego debe ser un afirmación correcta. El pequeño detalle de que en 1995 los Barea y compañía la cagaron carece de importancia. Hemos vuelto a comprar un frigorífico en el Polo Norte. Los rumores sobre una refundación del capitalismo eran, como la muerte de Twain, un poco exagerados.

lunes, 24 de enero de 2011

El límite

Siempre me he creido muy listo. O por lo menos, siempre he pensado que podía hacer lo que me propusiera. He sido una de las víctimas de ese engaño bientencionado que proponía que la voluntad lo derriba todos los obstáculo. A los 20 años creía que era capaz de escribir una novela o jugar de interior izquierda o tocar un instrumento. Y si no lo demostraba era sólo porque no me hacía falta. Pensaba que era guapo y alto. Los vaqueros me sentaban de miedo. Si me fijaba bien en el espejo veía que mis ojos son verdes. Mis amigos eran tan listos como yo. Íbamos a cambiar el mundo. El éxito profesional me iba a acompañar a poco que me moviera para lograrlo.

Un día me dí cuenta de que tenía entradas. Iba a ser calvo como mi padre. Eso ya no entraba en mis planes. Fue el principio.

Saltemos 20 años con sólo cambiar de párrafo.

Meses después de cumplir 40 años he podido comprobar dónde está el límite de mis capacidades. Aquella mañana de verano en la que empecé a despedirme de mi cabellera inicié un camino hacia lo desconocido. La realidad iba a matizar mi inocente convicción de que sólo debía querer para tener o lograr.

Ya sé que hay cosas que no se darán bien jamás. Me defiendo en algunos otros órdenes de la vida. Soy más o menos excepcional en un 1% ó un 2% de mis actividades.

Stan Lee dejó escrito aquello de que todo gran poder conlleva una enorme responsabilidad. Yo digo que ser consciente de tu límite conlleva un enorme alivio. Llegas a donde llegas y nada más. Te dejas ir, te tomas ti mismo un poco en broma y a vivir la vida.

Conocer mi límite me está dejando muyyyy tranquilo. El tormento para los genios o para los que se creen genios.

A mí que me dejen en paz.

sábado, 22 de enero de 2011

Tiempos de rock and roll

El pasado jueves, antes del Clásico, estuve en un acto en la FNAC Callao. Ruta 66 celebraba sus 25 años de azarosa existencia con una especie de charla que impartieron Manuel Beteta y los dos directores de la revista, Jorge Ortega y mi amigo Alfred Crespo.



Lo más importante es que fue una reunión divertida. No hizo falta poner vídeos, ni hacer juegos de luces, ni proyectar diapositivas. 3 tíos hablando durante una hora, con unos cuantos del público inquiriéndoles, y nada más. Literalmente, nada más. De manera indirecta, puede decirse que fue un monumento al valor de la palabra desnuda.

Me quedo con varias perlas. Jorge dijo una cosa muy bonita, sin saber que estaba dicéndola. Afirmó que estaban tratando de rejuvenecer la revista mientras se hacían mayores. Todo un antídoto para superar el paso del tiempo. Manuel nos puso los dientes largos con un artículo, todavía por publicar, sobre una de las etapas más oscuras de Chuck Berry. Una nueva demostración de que el Ruta rellena los agujeros en los que nadie se fija. Nos reveló alguna intimidad sabrosa, como el tiempo que tardó en redactar un informe sobre los Flamin' Groovies. Año y medio se tiró el bueno de Manuel documéntadose y escribiendo. 18 meses para 16 páginas. Sé de muchas novelas y de muchas películas que no han tardado tanto en "pasar de las musas al teatro".



Alfred hubo de defenderse de los reproches de parte del público. Un rutero talibanístico discutió la decisión de incluir a Arcade Fire en la revista. Entre grandes carcajadas de los que por allí andábamos, Alfred argumentó que el grupo de Win y Regine merece estar en la revista, aunque a él, personalmente, no le gustan demasiado. Sin embargo, al redactor que propuso el tema le apasionan y eso es lo que obró el milagro de que una banda de pop épico ocupe un lugar destacado en una revista cuyo subtítulo es "días de rock and roll".



Para mí, la anécdota más graciosa de las que contaron fue una de Alfred. Un número metieron dos páginas de Bunbury. Las reacciones no se hicieron esperar. Un lector escribió a la revista y en su carta incluyó, arrancadas, las dos páginas del artículo sobre Bunbury. Decía que, a partir de entonces, iba a devolver todo lo que no le gustara de cada entrega del Ruta. Al mes siguiente, metieron una mención del popular artista maño y este lector les devolvió la revista entera junto a una declaración solemne de que no iba a comprársela de nuevo. Un mes después, aún volvió a escribir para argumentar el por qué de su drástica decisión.

Otra muy buena fue cuando le propusieron al ministerio de cultura que comprara un número determinado de revistas cada mes para que estuvieran en las bibliotecas públicas. La respuesta fue que el Ruta tenía nulo interés cultura. La reacción inmediata fue sacar un número especial sobre la cocaína y el rock, pa joder.



Han sobrevivido, con sus errores y contradicciones, 25 años. Han sobrevivido, provocando al personal y molestando a los bienpensantes, 25 años.

¡LARGA VIDA AL RUTA 66!

miércoles, 19 de enero de 2011

La metamorfosis

Al salir de ver la excelente "El discurso del rey", una amiga comentó que los ingleses saben vender lo suyo como nadie. Cualquier mini escena cultural, cualquier tendencia política, estoy pensando en la famosa "tercera vía" de Blair, les sirve para crear una gran historia.

El dubstep es un buen ejemplo. En sus inicios era un puñado de chavales del barrio de Croydon en Londres. No eran muchos más cuando saltaron al primer plano de las tendencias más modernas. Uno de los primeros himnos lo firmó Skream en 2005. Se llamaba "Midnight request line".



No es tecno, porque su patrón rítmico no es 4/4, como el del tecno tradicional. Hay un gran despliegue de graves. Los ambientes que describe son abstractos, fríos, oscuros, urbanos... En 2005/2006 la prensa más inquieta se hizo eco de este movimiento, una raquítica escena compuesta por 50 personas a lo sumo. El hombre clave fue Kode9, que era el centro de todo en aquellos momentos. Él fue quien le dio a la alternativa a la primera estrella del dubstep. Un esquivo personaje que se hace llamar Burial.



La primera noticia que tuve del dubstep fue cuando leí un reportaje en Gomag. Eso ocurrió a fines de 2006, si la memoria no me falla. Me convertí casi inmediatamente en un seguidor fanatizado. Me dio la sensación, desde mi ignorancia, de que era un lenguaje nuevo. Veía algo del tecno de Detroit y del minimal, que daba sus últimas boqueadas por entonces. La parquedad de elementos era lo que más me seducía, algo también presente en el minimal y en el tecno de Detroit. Sin embargo, el dubstep apuesta de manera más decidida por los bajos y yo siempre he pensado que la línea de graves era el alma de la canción. En resumen, el dubstep me llegaba más, hasta llegaba a conmoverme.

El dubstep era en 2006 un género minoritario, que no aspiraba a ser comercial en ningún caso. De nuevo, la personalidad de Burial es el ejemplo perfecto. En un principio, de Burial no se sabía ni su nombre ni se había visto ninguna imagen suya. Cuando su segundo disco, "Untrue", fue nominado al Mercury Prize en 2008, hubo de desvelar su identidad, se llama William Bevan, e incluso metió una foto suya en su perfil de Myspace. A continuación pidió que le dejaran en paz, que era una persona de perfil bajo y que sólo deseaba seguir creando canciones.

A pesar de tener todos los pronunciamientos en contra, el dubstep en 2010 se ha revelado como un género comercial de verdad. Una de las canciones del verano en UK ha sido esta.



"Katy on a mission", de Katy B, la voz del dubstep. Asimismo, uno de los discos que con más impaciencia se esperan en 2011 es otro de dubstep. El debut de James Blake (no confundir con el tenista del mismo nombre).



El mejor ejemplo de que el dubstep es un género multivendedor (a la manera del siglo XXI, claro) es el debut del primer súper grupo del dubstep, de los Crosby, Stills, Nash & Young del dubstep. Es Magentic Man, el trío formado por Skream (otra vez), Artwork y Benga. Su disco de debut ha sido uno de los momentos de 2010, sin ninguna duda. En él queda algo del dubstep primitivo, la apuesta por los graves, el desdén hacia el 4/4. Es decir, el edificio mantiene las mismas paredes maestras, aunque en el exterior se ven cambios. La producción se ha vuelto más exuberante y ahora está dirigida al club de baile. Para ello, apela al jungle y al drum 'n bass noventero, en un fascinante viaje de ida y vuelta, dado que el dubstep es una segregación de ese sonido.



Debo confesar que al principio no me satisfizo esta mutación. Pensé que para volver a 1996 no hacían falta tantas alforjas. La experiencia de ver un concierto de Magnetic Man en el último FIB me reafirmó en mi idea inicial. Aquello fue un choque con la realidad muy brusco porque no me esperaba un cambio tan radical. Unos meses después he comprendido que el espíritu del dubstep seguía incólume.

El debut en formato de larga duración de Magnetic Man ha sido lo que me ha terminado de convencer. En directo, no pude comprenderlo. Carecía de las armas para desentrañar las claves de la operación más fascinante de los últimos años. El pasado sábado me lo escuché de una sentada y quedé definitivamente prendado. Ya no puedo resistirme a "I need air" o a "Fire", dos singles rompepistas de libro. Tampoco al juguetón instrumental que lleva por título "Ping pong", ni a la grandiosidad épica de "Anthemic" o a la extraña acidez de "Crossover". Aún menos a mi canción favorita, la que ahora mismo escucho. La más cercana al tecno. La que está en el puesto 12 en el orden de reproducción del disco, "Box of ghosts".

El dubstep ha cambiado. Se ha adaptado y ha vencido, como le pedía a sus marines el sargento Highway.

Ahora, sólo me pregunto una cosa. ¿Qué estará haciendo Burial?