El equipo de mi padre

Me gusta que llamen "Clásico" a los Barcelona-Real Madrid. Lo prefiero al anglicismo "Derby", importado de la carreras de caballos. El lunes pasado se celebró uno de ellos, con un resultado histórico, en el que no me voy a detener. Sólo quiero reseñar que todas las opiniones son respetables, aunque si dices que no te gusta cómo juega el Barça es como afirmar que Bach está supravalorado. Y esa opinión será muy respetable, pero no me parece seria.

Me apetece hablar de un niño de la posguerra, nacido el 11 de febrero del 38 en Barcelona, que hubo de ser inscrito en el Registro Civil cuatro días después  porque caían bombas sobre la Ciudad Condal y sus familiares no se atrevían a salir a la calle. Este niño, a los 8 años, emigró con su madre a Argentina y se hizo de Boca, empezó a amar el tango y, muchos años después, tuvo un hijo que ha resultado ser el que esto escribe. Sin embargo, ese niño de la posguerra, mi viejo, no olvidó nunca al Barça, el equipo de su infancia.




En los años 40, el poder en el fútbol español estaba repartido. El Atlético Aviación, después Atlético de Madrid, ganó las dos primeras ligas. Después se fueron repartiendo los títulos el Valencia, el Barça, el Athletic de Bilbao... Cuando la dictadura estaba en su periodo más álgido, el de la feroz autarquía, el fútbol español, paradójicamente, era más democrático.

Ese niño de la posguerra no podía ir a ver fútbol en directo. No había televisión y en la radio aún no existían los carruseles deportivos. Iba con su madre casi todos los domingos al cine y, a la salida, merendaban en un bar cercano a Las Ramblas. Ese era el momento en el que se enteraba del resultado del Barça en esa jornada de liga. Como se ponía muy nervioso y apenas disfrutaba de la película, su madre le dijo que se pusiera siempre en lo peor. Que pensara que su equipo había perdido y, así, al ver en la pizarra del bar cercano a Las Ramblas cómo había quedado su equipo, si había ganado, se llevaría una alegría y, si había perdido, la tristeza no sería tan intensa.

Mi padre se hizo del Barça cuando César era su estrella. Y no lo vio jugar nunca en directo. Después, ya en Argentina, vería al "Charro" Moreno y a toda la constelación de estrellas del fútbol argentino de esa época. Más tarde, a partir de los 70, y con la familia asentada en Madrid, disfrutó de Cruyff, Rexach, Schuster, Maradona, Laudrup, Romario, Rivaldo, Ronaldinho, Xavi, Iniesta, Messi,... Y sigue disfrutando.

Yo no soy del equipo de mi padre. A mí me encanta el juego del Barça de Guardiola. Considero que Xavi es el mejor jugador español de todos los tiempos. Y, aunque mi equipo sea el Atleti, me siento muy cerca del Barça del Cruyffismo, el del rondo eterno. Pero no nos equivoquemos, porque este tampoco es el equipo de mi padre.

Mi padre no vio jugar nunca a su equipo. En él, la estrella era César.


Comentarios

Luis ha dicho que…
El Charro Moreno...
Anónimo ha dicho que…
Bonita entrada Sebas. Abrazos,
IT

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