Primos frente a frente

Cuando Nacha Pop se separó los dos hombres que tiraban de la banda adoptaron caminos distintos. Por un lado estaba Antonio, el chico triste y solitario, que empezó a contruir su leyenda con un primer disco excepcional, “No me iré mañana”. Las letras mejoraron bastante, no en vano Antonio había crecido y eso sólo puede ser positivo para escribir. Lo más llamativo era, no obstante, el hecho de que la faceta como guitarrista de Antonio pasó a un primer plano. Ahí está el riff de “Esperando nada” o un tema que es toda una declaración, “Guitarras”. El que quiera comprender mejor a ese ser humano que se llamó Antonio Vega debería escuchar ese magistral debut en solitario.

Poco después, Antonio se sacó de la manga otra de esas canciones que sólo él podía escribir. La enigmática “El sitio de mi recreo” le convirtió en inalcanzable para todos los demás. Por esa época, su leyenda empezó a aumentar de manera exponencial por su adicción a la heroína. Se le hizo un álbum tributo, “Ese chico triste y solitario” donde, a mi juicio, sobresalía la re-lectura de Rosendo de “Lo que tu y yo sabemos”. Una década y media antes de su muerte ya nos estábamos despidiendo de él.

Por otro lado, Nacho Gª Vega decidió apostar por el lado lúdico de Nacha Pop. Lo hizo con Rico, un grupo de efímera vida que nadie quiere recordar. Sin embargo, en ese momento era la opción que parecía más viable desde un punto de vista comercial. Puede que sea la poca inspiración de sus canciones o puede que los 90 no fueran una década proclive a la fiesta, como demostró el grunge y el indie/noise. Dos fueron las consecuencias de este fracaso. Nacho fue desapareciendo de la escena, mientras que Antonio fue subiendo al olimpo. Nada que objetar, Nacho no tiene el talento que tenía Antonio. Nadie tiene el talento que tenía Antonio.

Sin embargo, hay un olvido que me parece más grave. El lado hedonista de Nacha Pop parece olvidado. Se limita a “La chica de ayer”, y eso suponiendo que sea alegre la canción que define la movida madrileña para casi todos. Sin embargo, a mí me parece que ese momento de la historia del rock español es, sobre todo, divertido. Sin risas, la movida madirleña no sería mucho.

Quisiera, con este humilde entrada de esta humilde bitácora reivindicar las canciones más frescas de Nacha Pop. Canciones que tienen una enorme capacidad evocadora porque mezclan con lo más valioso de aquel frenesí del Madrid de principios de los 80.

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