Tele para ricos, tele para pobres

Hace unas semanas estaba yo en mi casa por la noche viendo la televisión. Estaba sintonizado un canal llamado Boing que emitía una reposición de "Los Serrano". Eso es la tele para pobres, la TDT.

Esa misma noche me fui a casa de mi padre, que estaba viendo en Sony TV una reposición de "Becker", la estupenda sitcom protagonizada por Ted Danson. Eso es la tele para ricos, el satélite.

Esta primavera he vuelto a ver en DVD "Yo, Claudio" y "Roma". Eso es tele para ricos.

Anoche vi 20 minutos de "Hispania", con un sentimiento de vergüenza ajena fusionado con cierto aburrimiento. Eso es tele para pobres.

Quisiera detenerme en la tele para pobres.
La TDT empezó siendo un nido de fachas y de echadoras de cartas. Ahora hay que añadirle refritos de todo tipo y condición, canales de TV que hacen radio televisada (mala) y cosas exóticas, sin ánimo peyorativo, como ese canal llamado Butaca Latina, aún en pruebas. En general, los canales específicos de la TDT están hechos con cuatro duros y aún menos profesionalidad.

"Hispania" es una serie de romanos que nada tiene que ver con las obras maestras que hacen los ingleses con ese periodo histórico desde Shakespeare. En "Yo, Claudio" están los mejores actores británicos de los 70 y el texto es una suma de dos novelas históricas escritas por Robert Graves. Se trata de un duelo de personalidades apasionante. Octavio contra Agripa, Livia contra Agripa, Octavio contra Tiberio, Octavio contra Livia, Tiberio contra Livia, Sejano contra todos, Tiberio contra Sejano, Calígula contra todos, Claudio contra el Senado, Mesalina contra Claudio, Agripina contra Claudio. Aquella fue una época apasionante, no era una democracia ni un sistema monárquico. De alguna manera anticipa los totalitarismos del siglo XX. Es el poder político aliado con el pueblo por pura estrategia, para derrotar a la aristocracia. "Roma" tiene el gran acierto de combinar hechos históricos con ficción. La tendencia historiográfica de finales del siglo XX huía de los grandes nombres de la historia y elevaba a los pueblos a la condición de actores del curso de los acontecimientos. "Roma" va por ahí, el vulgo interacciona con Julio César o con Octavio. Encima, tiene momentos de enorme emotividad ("Thirteen, thirteen").

En el intento español los problemas se suceden unos a otros. El tono no me gusta. Si hay un momento histórico en el que está de más el maniqueísmo ese es el de la antigua Roma. La batalla que vi en esos 20 minutos fue épica con h. Larga, y rodada como si el realizador no supiera cómo lo hizo Eisenstein en "Alexander Nevski". (En esto, no se diferencia de los directores actuales). Del reparto mejor no hablar. Lo único positivo es que se ha intentado hacer una serie que no cuenta la vida de Paquirri o el romance de los Príncipes de Asturias. Alguna vez saldrá bien.

Echo de menos cuando había sólo dos cadenas y un videoclub a la vuelta de la esquina. Mi vida era más entretenida entonces. Eran los 80, yo tenía granos en la frente, pelo largo, pelusilla en el bigote, era adolescente y toda la tele pretendía ser para ricos.

Comentarios

Entradas populares