La gratuidad

ADVERTENCIA: Esta entrada es una suerte de "spin off" de la anterior.

Es muy probable que diga una tontería. En cuyo caso estoy deseando que alguien me corrija.



El error más grave de las discográficas multinacionales, las que manejan grandes presupuestos, es que han interpretado mal el concepto de gratuidad en nuestros días.

"Nadie da duros a pesetas", dice el refrán. En el fondo siempre ha sido así aunque ahora es más acusado que nunca. La gratuidad no quiere decir que las cosas nos salgan gratis. Cuando uno se baja un disco o una película no le sale por la cara. Como mínimo, tiene que pagar una tarifa plana y comprarse una maquinita. Creemos que es gratis pero nos sale más caro que comprarnos, por ejemplo, 50 cd's al año.

Las discográficas han creido que "gratuidad" era sinónimo perfecto de "gratis" y lo han perseguido como si fuera un pecado mortal. Si hubieran bajado los precios de manera estratégica en el año 2000 habrían conjurado el top manta. Y, sobre todo, si hubieran apostado, en el mismo año 2000, por Internet, ahora estarían mucho mejor. Si en lugar de perseguir a Napster o Audiogalaxy hubieran creado sus propios Napsters con precios competitivos hubieran sobrevivido. Si, incluso, hubieran apostado por contenidos gratuitos, a modo de promoción, para probar las bondades de su producto, ahora no estarían en crisis. De hecho, estarían viviendo una edad de oro. Eso hicieron las operadores de telefonía móvil con el resultado que todos conocemos. Y lo siguen haciendo, por eso yo uso una Blackberry.


¿Por qué sé todo esto? Porque un amigo mío, en el año 2000, en el mismito año 2000, tuvo la oportunidad de coordinar el módulo de música de Plus.es. Y hasta que se fue, allá por 2004, las discográficas se comportaron con él de manera conservadora. Era el último en el orden de prioridad de la promoción de la estrella de turno. Es decir, la última revista gratuita, maquetada por un tuerto y escrita por infraseres, tenía más fácil entrevistar a, por ejemplo, Michael Bolton. Ni hablamos de pasarle contenidos promocionales, como ocurre hoy con Pitchfork.com, por poner un ejemplo.

¿A quién le extraña, entonces, que las discográficas hayan perdido una parte significativa de su personal? ¿A quién le extraña que hayan perdido dinero a espuertas? No se trata de que sean la encarnación del mal. Lo que les ha pasado, y les sigue pasando, es que son muy torpes.


Comentarios

solennon ha dicho que…
Muy interesante punto de vista, estoy de acuerdo contigo.

Ha habido artistas que han sabido aprovecharlo, como Nine Inch Nails o Radiohead, el problema es que, en general, a muchas personas en el negocio de la música les falta visión de futuro

Un gusto leer tu blog, Saludos!
djflow ha dicho que…
Pues yo no creo que hayas escrito ninguna tontería. Pienso todo lo contrario, de hecho. El problema es que a las multinacionales no les suele gustar que les señalen el camino. Creo que por eso nunca apostaron por Internet.
djflow ha dicho que…
Entre otras cosas, claro...

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