Frenzy/Frenesí

"Frenesí" es la penúltima película que rodó Hitchcock. La ví de chaval, puede que tuviera sólo 10 ó 12 años. Fue por la tele, claro. Con toda seguridad debió ser en el marco de un ciclo sobre el director inglés al poco de morir. Recuerdo que me gustó aunque siempre fui consciente de que se trata de una obra menor en la filmoteca del creador de "Psicosis".

La volví a ver hace unos días y me gustó menos. Tiene cosas que están bien y otras no tanto. La profundidad de los personajes no es ni la de un estanque. Parece ser que los diálogos son demasiado "americanizados", lo que planteó problemas en el rodaje, y, en cualquier caso, son planos, excepto el humorismo presente en las conversaciones culinarias del comisario y su esposa. Repite el esquema del falso culpable con más o menos acierto, lo que la convierte en una película que todo aficionado a Hitchcock, cosa que yo no soy, tiene que ver.





A mí, en este segundo visionado de "Frenesí", me llamó la atención otra cosa. Se trata de una película estrenada en 1972 y rodada un año antes, en 1971, en Londres. Esa es la época en la que en la capital de Inglaterra está hirviendo el glam rock, en la que la levadura del punk está ya presente. Es un momento en el que la juventud se viste de manera llamativa y se hace notar por la calle. Son los años posteriores al "Swingin' London", el punto álgido de los Kinks y de Carnaby Street.





Por esos años también se estrena "Un hombre en casa", una serie de televisión inglesa de la que se hizo un spin-off quizá más famoso, "Los Roper". "Un hombre en casa" cuenta las aventuras de un chaval jovencito que comparte piso con dos chicas. Mi memoria registra en uno de esos primeros episodios una fiesta salvaje con los Beatles como banda sonora. La primera temporada de "Un hombre en casa" va de agosto a septiembre de 1973.





Mientras veía "Frenesí" no podía dejar de pensar en que en ese Londres retratado por Hitchcock no había ni rastro de los Beatles, de los Kinks, de Carnaby Street, de "Un hombre en casa", ni de nada parecido. Era un Londres muy distinto al que yo me imaginaba. Al principio lo achaqué a que Hitchcock estaba ya mayor y que no fue sensible en absoluto al ritmo de la vida en aquellos años. Puede que esta explicación sea certera. La otra respuesta que se me ocurre es más atractiva porque habla del poder de los medios, de que "parecer ser" se convierte en "ser" sin solución de continuidad. ¿No sería plausible que en el año 1972 todavía existiera un Londres muy parecido al de la posguerra, al de los años 50? ¿No sería plausible que ese Londres avejentado tuviera más preponderancia que el Londres imaginado por mí? ¿No sería plausible que ese es el Londres retratado por Hitchcock, el Londres real del año 1972?

Algo parecido pasa con el Madrid de la Movida. Yo tenía 15 años cuando cerró el Rock Ola. Conozco muchas gente que formó parte de aquella escena. Y, sin embargo, yo puedo afirmar sin temor a equivocarme que la Movida existió en dos garitos y en algunos medios de comunicación. Que eran, como mucho, un par de cientos de personas. En mi barrio, no nos gustaba Alaska, nos gustaba Leño. Por lo tanto, el Madrid de 1980 era como el Londres de 1972. Una ciudad gris y chapada a la antigua en la que cuatro locos trataban de insuflarle sangre nueva. Entre esos locos estaba Radio Futura.


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