Autocensurado

Mucha gente dice de mí que me gusta discutir, que me mola eso de llevar la contraria. Normalmente es lo que me responden cuando se quedan en un callejón sin salida tras un intercambio de opiniones. O cuando, una tercera persona quiere poner paz en una discusión en la que yo he sido tan apasionado como el otro/la otra. Se trata de una salida fácil e indolora o, por lo menos, esa es la creencia común. También suele ser aceptado como una verdad casi absoluta. Soy polemista, me gusta la controversia, esa es la opinión generalizada.

Lo cierto es que, conforme me hago mayor, menos me gusta discutir. Sí me atrae conversar y que mi interlocutor tenga un punto de vista distinto, aunque estoy seguro de que muchos de los que me conocen me consideran un intransigente (y lo soy en muchos aspectos). Diría que en este tipo de diálogos es cuando más he aprendido de la gente y de las cosas de la vida. Es muy saludable oir argumentar a otra persona en dirección contraria a la tuya. No se trata de convencer a nadie, ni de que te convenzan. Mis innumerables cambios de opinión se han producido después, a veces mucho después, de un debate constructivo. Discutir es otra cosa. Soy de naturaleza ardiente y me implico mucho cuando defiendo mis posturas. Cuando un ciudadano/a dice falacias, con o sin conocimiento, me enciendo y entro al trapo como un idiota. Con ese punto de partida es imposible hacer nada, siempre es una experiencia desagradable. Y empeora con el tiempo.

No, no soy polemista. Me subleva oir gilipolleces. Y no, no me gusta discutir, es que mis opiniones suelen estar siempre en una aplastante minoría. En el momento en que me hice del Atleti en un colegio a escasos 100 metros del estadio del máximo rival sellé mi destino.

En los últimos tiempos practico la autocensura como medio de defensa. Fácil no me resulta. No lo logro siempre, además. Nada me garantiza que me vaya yendo mejor con el tiempo. Puede que sólo esté hastiado de tanta estupidez y que pronto vuelva al campo de batalla. Ojalá que no ocurra, porque rebajarme a emplear trucos dialécticos de tercera, como he hecho tantas veces, no entra en mis planes.

Eso sí, aquí, en esta humilde bitácora, no me voy a privar de escribir lo que piense. Ahora que parece que viene menos gente y que no comenta casi nadie, me siento más cómodo que nunca.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Pues a mí me encantas. Querido, eres la persona más coherente y razonable que conozco.
Yo envidio y admiro tu sabiduría. Los que confunden pasión o vehemencia con polemizar ¿interesa realmente lo que digan o piensen? A palabras necias

Moon

*Vernos.Pronto.Besines.
N.Poe ha dicho que…
Siempre nos autocensuramos los mismos. ¿A que la gente que suele llamarte polémico siempre suelta su opinión aún sabiendo que puede molestarte? Yo me canso de tener que callarme y dejar que otros suelten tontería tras tontería, sin dejarles claro que no todo el mundo piensa como ellos. Pero nos callamos, porque ellos buscan discutir y con eso sólo ganamos un enfado.