Y al final... llegó la furia

1 de septiembre de 1920. JJ OO de Amberes (Bégica). La selección española de fútbol juega contra la sueca. Pierde 1-0 y la posibilidad de llevarse la medalla de plata se esfuma. Entonces, José María Belausteguigoitia, Belauste, pide la pelota a Sabino Bilbao con este grito:

"A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo"

Belauste controló la pelota, unos dicen que con el pecho, otros con la cabeza, y se metió con ella en la portería llevándose por delante a tres defensas suecos y al portero. Empate a 1. Luego, Acedo convirtió el 1-2 y la selección española de fútbol pudo seguir su camino hasta alcanzar la medalla de plata, su primer gran éxito. Años después llegaría la victoria contra Inglaterra (1929), el cuarto puesto del Mundial del 50, las Eurocopas de 1964 y 2008 y el subcampeonato de Europa de 1984.

El grito de Belauste quedó para los restos como la piedra fundacional de la Furia Española, la filosofía de base del fútbol de nuestro país.

Los héroes de Amberes.

Con la llegada de la democracia tras la muerte de Franco, se empezó a matizar lo de la Furia Española. Por un lado, no había dado un resultado extraordinario y, por el otro, se pretendía superar conceptos raciales porque queríamos ser europeos, queríamos ingresar en el primer mundo con plenos derechos.

Además, algo se movía en los estadios españoles. La irrupción de la Quinta del Buitre, primero, y, sobre todo, la del Barça de Cruyff, enterró la Furia. Se empezó a valorar el fútbol de toque por encima de las tácticas defensivas. El corolario de todo este proceso, que arranca en los primeros 80 del siglo XX, es la España de la Eurocopa, la España de Luis Aragonés. Encaramada a ese estilo, España llegó a Sudáfrica para disputar la primera Copa del Mundo disputada en suelo africano de la historia.

Entonces, cuando más se necesitaba, en la semifinal contra Alemania, Sabino Bilbao se puso el disfraz de Xavi y Belauste el de Puyol.

"A mí el pelotón, Xavi,
que los arrollo".

La realidad me ha dado la razón. Yo, que soy Bilardista y Menottista a un tiempo, no puedo estar más de acuerdo con esta crónica del partido de ayer.


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