Dos apuntes sobre política

1. Sobre la sentencia del TC acerca del Estatut

No descubro nada si digo que detecto cierta impostura en todas las partes en lo concerniente a este asunto. Tampoco innovo demasiado si denuncio que el debate identitario alrdedor del Estatut es estéril. ¿Pasa algo por sentirse catalán antes que español? ¿Pasa algo por sentirse español antes que catalán? Mientras no peguemos tiros, cada uno puede ser lo que quiera. Otra cosa es la asimetría entre territorios, aunque en este campo estoy seguro de que hay mucho de fabulaciones periodísticas y/o políticas.

Por otro lado, todo este ruido acerca del Estatut se terminará con las elecciones catalanas de este otoño. Ganará CiU y el PP iniciará un acercamiento para poder pactar con ellos de cara a las generales que, me imagino, tendrán lugar en el otoño de 2011.

2. La derecha sociológica y Zapatero

La última vez ha sido hace unos minutos, en un bar. "ZP es un gilipollas", dijo un parroquiano como si nada, como si estuviera explicitando una verdad objetiva, no sometida a discusión. Es algo común a toda la derecha. Odian a Zapatero, le desprecian profundamente, le echan la culpa de todo.

Un día, unos periodistas franceses, haciéndose eco de su colegas españoles, le dijeron a Sarkozy que Zapatero era un bobo. Y el presidente de la república francesa les contestó que "Zapatero no será muy listo pero ya ha ganado dos elecciones seguidas". Eso es lo que le pasa a la parte de la sociedad que vota al PP. Se creen que el presidente del gobierno es un ser malvado, salido del averno. Cuando Zapatero va y gana las elecciones, la derecha se lleva las manos a la cabeza y se da cuenta de que en el país que viven no todo el mundo opina como ellos. En lugar de hacer autocrítica, condenan a los 10 millones de personas que votan al PSOE y los tildan de pesebreros, vengativos, diábolicos, idiotas. Es enconces cuando proclaman que este es un "país de mierda". De nuevo, como si fuera algo tan fácilmente demostrable como afirmar que el sol sale todos los días.

Jamás he votado a Zapatero y jamás lo haré. Cuando ganó las elecciones para secretario general del PSOE, en el verano de 2000, supuse que no había esperanzas para las políticas económicas que no fueran las neo liberales. Para mí fue una mala noticia, pero supongo que la otra opción, la que estuvo a punto de ganar, la de Bono, era aún peor. Por lo tanto, me siento muy extraño cuando defiendo a Zapatero, algo que casi nunca hago. Lo que pasa es que cada vez que alguien se mete con Zapatero pienso en un ex presidente que se hizo una foto en las Azores, en un tío que se retrató poniendo los pies encima de la mesa, que presumió de la longitud de su pene, que tiró un bolígrafo por el canalillo de una periodista, que pactó con los nacionalistas catalanes y vascos, que puso a un amigo al frente de la empresa pública más importante del país, que negoció con ETA y la llamó "movimiento de liberación nacional vasco", que organizó el sainete de la Isla de Perejil, que terminó de dar los últimos toques al modelo de crecimiento basado en el ladrillo, el germen de la crisis actual. Así que, suponiendo que Zapatero sea un idiota, no lo es menos su antecesor, la verdad.

Comentarios

Pink Freud ha dicho que…
¡Por supuesto!

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