sábado, 24 de julio de 2010

Never surrender

La convicción es algo imposible de simular. Por un tiempo, corto, quizá puedas conseguirlo. Sin embargo, en un momento determinado, un momento poco importante, harás o dirás algo que, inmediatamente, dejará a las claras que eres un impostor.

La convicción, asimismo, es algo imposible de provocar. Se tiene o no se tiene. No basta con querer tener convicción. No basta con la convicción de tener convicción.

Hay algo misterioso en los motivos que hacen posible que hagas determinada cosa con convicción. Tomemos el caso de John Lydon aka Johnny Rotten. Cuando separó por primera vez a los Pistols dejó una frase para la historia, "¿No habéis tenido nunca la sensación de que os están engañando?". La pronunció en el último bolo de la etapa clásica de los Pistols, unos segundos antes de atacar el último tema, una versión de "No fun" de los Stooges que seguro que no se eligió al azar. Una de las interpretaciones de esta anécdota proclama que Lydon se estaba riendo del público asistente a ese famoso concierto en San Francisco. El hecho irrefutable de que disolviera el grupo al día siguiente y que inmediatamente formara Pil (Public Image Limited) con Keith Levene y Jah Wobble sólo puede signifcar que, aquella noche, Lydon se sentía un fraude.

Una vez el propio Lydon dijo algo así como que el punk se había terminado el día que el primer chaval se puso un imperdible como hacía él. El punk era rebeldía, era libertad, era anarquía, era rabia. No era una marca registrada, un estilo musical más, una pose. Sin la coartada ideológica el punk no es nada. Con la coartada ideológica es lo único que salva a la música popular de la intrascendencia. El punk es como un insecticida, gracias a él se puede preservar la salvaje inocencia del rock. Es la única receta aplicable cuando todo empieza a ser una tomadura de pelo.

Pil es un concepto que no tiene nada que ver con los Sex Pistols. Anticipa el after punk unos meses, aunque sólo pudo seguir su intrincado camino una banda oscura como Swell Maps. Los demás se apuntaron a la senda marcada por Joy Division, un grupo que, por cierto, se empezó a formar despues de un concierto de los Pistols en Manchester. Ya en 1979 Pil experimentaba con electrónica, con dub y ya entonces manejaba canciones con estructura minimal, cuando no rota. En definitiva, era un suicidio comercial en toda regla. Pero gracias a esos discos ("First issue", "Metal box", "Flowers of romance"), Pil es uno de los grupos que más ha influido, directa o indirectamente, en el mundo de la música popular de los últimos 30 años.

No parece que Lydon se estuviera riendo de nadie aquella noche en San Francisco, ¿verdad?

Regresemos a la actualidad. John Lydon ha vuelto a tocar con los Pistols con cierta frecuencia desde mediados de los 90. Son giras que él mismo las ha llamado del Lucro Indecente y cosas así. Hace aún menos tiempo aceptó protagonizar un anuncio de una marca de mantequillas para la TV inglesa.





Con el dinero de este anuncio, John Lydon decidió acometer un nuevo proyecto. En 2009 se cumplió el 30º aniversario de la publicación del segundo, y fundamental, disco de Pil, "Metal box". Y Lydon, con una situación económica saneada, decidió invertir todas las ganancias del anuncio en reformar a Pil e irse de gira.

El 17 de julio Pil dio un concierto en el FIB a la misma hora que The Prodigy. Sólo asistimos al concierto una veintena de personas, pero Lydon se dejó la piel e, incluso, nos regaló un bis. Yo le ví muy de cerca y pude apreciar que creía en lo que estaba haciendo. Que cantaba con convicción. Y ya sabéis que la convicción no se puede simular ni provocar.
Cuando más metido le vi en el papel fue cuando Pil tocó "Warrior"

No man is my enemy
This is my land
I'm a warrior
Never surrender


Al día siguiente del concierto,
me compré esta camiseta.


sábado, 10 de julio de 2010

Dos apuntes sobre política

1. Sobre la sentencia del TC acerca del Estatut

No descubro nada si digo que detecto cierta impostura en todas las partes en lo concerniente a este asunto. Tampoco innovo demasiado si denuncio que el debate identitario alrdedor del Estatut es estéril. ¿Pasa algo por sentirse catalán antes que español? ¿Pasa algo por sentirse español antes que catalán? Mientras no peguemos tiros, cada uno puede ser lo que quiera. Otra cosa es la asimetría entre territorios, aunque en este campo estoy seguro de que hay mucho de fabulaciones periodísticas y/o políticas.

Por otro lado, todo este ruido acerca del Estatut se terminará con las elecciones catalanas de este otoño. Ganará CiU y el PP iniciará un acercamiento para poder pactar con ellos de cara a las generales que, me imagino, tendrán lugar en el otoño de 2011.

2. La derecha sociológica y Zapatero

La última vez ha sido hace unos minutos, en un bar. "ZP es un gilipollas", dijo un parroquiano como si nada, como si estuviera explicitando una verdad objetiva, no sometida a discusión. Es algo común a toda la derecha. Odian a Zapatero, le desprecian profundamente, le echan la culpa de todo.

Un día, unos periodistas franceses, haciéndose eco de su colegas españoles, le dijeron a Sarkozy que Zapatero era un bobo. Y el presidente de la república francesa les contestó que "Zapatero no será muy listo pero ya ha ganado dos elecciones seguidas". Eso es lo que le pasa a la parte de la sociedad que vota al PP. Se creen que el presidente del gobierno es un ser malvado, salido del averno. Cuando Zapatero va y gana las elecciones, la derecha se lleva las manos a la cabeza y se da cuenta de que en el país que viven no todo el mundo opina como ellos. En lugar de hacer autocrítica, condenan a los 10 millones de personas que votan al PSOE y los tildan de pesebreros, vengativos, diábolicos, idiotas. Es enconces cuando proclaman que este es un "país de mierda". De nuevo, como si fuera algo tan fácilmente demostrable como afirmar que el sol sale todos los días.

Jamás he votado a Zapatero y jamás lo haré. Cuando ganó las elecciones para secretario general del PSOE, en el verano de 2000, supuse que no había esperanzas para las políticas económicas que no fueran las neo liberales. Para mí fue una mala noticia, pero supongo que la otra opción, la que estuvo a punto de ganar, la de Bono, era aún peor. Por lo tanto, me siento muy extraño cuando defiendo a Zapatero, algo que casi nunca hago. Lo que pasa es que cada vez que alguien se mete con Zapatero pienso en un ex presidente que se hizo una foto en las Azores, en un tío que se retrató poniendo los pies encima de la mesa, que presumió de la longitud de su pene, que tiró un bolígrafo por el canalillo de una periodista, que pactó con los nacionalistas catalanes y vascos, que puso a un amigo al frente de la empresa pública más importante del país, que negoció con ETA y la llamó "movimiento de liberación nacional vasco", que organizó el sainete de la Isla de Perejil, que terminó de dar los últimos toques al modelo de crecimiento basado en el ladrillo, el germen de la crisis actual. Así que, suponiendo que Zapatero sea un idiota, no lo es menos su antecesor, la verdad.

viernes, 9 de julio de 2010

Apocalipsis

Esta entrada se me ocurrió hace casi 7 años, los primeros días de agosto de 2003. El problema es que no la pude escribir entonces por un motivo muy poderoso, esta humilde bitácora no existía. Le quedaban unos meses para pasar de las musas a la red.

Yo estaba en Colonia, asistiendo a la boda de un amigo muy querido. La prueba de que ha pasado mucho tiempo es que mi colega y su ya ex mujer están separados y a punto de divorciarse. Han pasado mucho más que casi 7 años. Un ciclo vital se ha completado, el formado por el trinomio boda/matrimonio/divorcio.

Hacía un calor espantoso allí en Alemania. Recuerdo perfectamente asistir a la fiesta de después de la boda en traje y corbata. Una incómoda vestimenta que tuve que abandonar muy rápidamente para tirarme en calzoncillos a la piscina junto a los demás españoles y ante la estupefacción de los alemanes. La ola de calor estaba asolando Europa. Extremadura y Portugal estaban ardiendo de manera literal, sufriendo una colección de incendios forestales que tardaron mucho en ser sofocados.

¿Por qué hacía tanto calor en toda Europa? Es verdad, estábamos en agosto, aunque creo que no era muy habitual por allí esas temperaturas de más de 30 grados, que asociadas a la humedad del Rhin convertía aquello en un infierno .

Ocurrió en un segundo de lucidez. Lo vi claro.
El mundo, tal y como lo conocemos, se va acabar con una ola de calor.
Hace unos minutos he comprendido que tenía que recuperar esta entrada de la parte de atrás de mi cerebro.

jueves, 8 de julio de 2010

Y al final... llegó la furia

1 de septiembre de 1920. JJ OO de Amberes (Bégica). La selección española de fútbol juega contra la sueca. Pierde 1-0 y la posibilidad de llevarse la medalla de plata se esfuma. Entonces, José María Belausteguigoitia, Belauste, pide la pelota a Sabino Bilbao con este grito:

"A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo"

Belauste controló la pelota, unos dicen que con el pecho, otros con la cabeza, y se metió con ella en la portería llevándose por delante a tres defensas suecos y al portero. Empate a 1. Luego, Acedo convirtió el 1-2 y la selección española de fútbol pudo seguir su camino hasta alcanzar la medalla de plata, su primer gran éxito. Años después llegaría la victoria contra Inglaterra (1929), el cuarto puesto del Mundial del 50, las Eurocopas de 1964 y 2008 y el subcampeonato de Europa de 1984.

El grito de Belauste quedó para los restos como la piedra fundacional de la Furia Española, la filosofía de base del fútbol de nuestro país.

Los héroes de Amberes.

Con la llegada de la democracia tras la muerte de Franco, se empezó a matizar lo de la Furia Española. Por un lado, no había dado un resultado extraordinario y, por el otro, se pretendía superar conceptos raciales porque queríamos ser europeos, queríamos ingresar en el primer mundo con plenos derechos.

Además, algo se movía en los estadios españoles. La irrupción de la Quinta del Buitre, primero, y, sobre todo, la del Barça de Cruyff, enterró la Furia. Se empezó a valorar el fútbol de toque por encima de las tácticas defensivas. El corolario de todo este proceso, que arranca en los primeros 80 del siglo XX, es la España de la Eurocopa, la España de Luis Aragonés. Encaramada a ese estilo, España llegó a Sudáfrica para disputar la primera Copa del Mundo disputada en suelo africano de la historia.

Entonces, cuando más se necesitaba, en la semifinal contra Alemania, Sabino Bilbao se puso el disfraz de Xavi y Belauste el de Puyol.

"A mí el pelotón, Xavi,
que los arrollo".

La realidad me ha dado la razón. Yo, que soy Bilardista y Menottista a un tiempo, no puedo estar más de acuerdo con esta crónica del partido de ayer.


domingo, 4 de julio de 2010

Cosas que he aprendido en los últimos días

1. El fútbol (y el mundial específicamente) sirve para liberar los instintos menos presentables. En las dos últimas jornadas he visto cómo se celebraban goles contra algo o alguien, con una agresividad grosera y un poco cómica. Sé que no es culpa del fútbol, es culpa del concepto absurdamente ubercompetitivo de nuestra sociedad.


2. Existe la música mala. No estoy diciendo que sobre gustos no hay nada escrito y que cada uno tiene sus querencias. Existen canciones que son objetivamente deficientes. No son muchas, la verdad, pero, si tienes mala suerte, puedes escucharlas casi todas cualquier noche de estas.

Esto es una mierda,
desde un punto de vista objetivo.

3. Me lo dijeron anoche y es verdad. De tan simple que es, a veces, no lo entendemos muy bien. Nos parece que es una solución demasiado incompleta, que no basta para construir tu vida con eso. "¿Qué sentido tiene esto de vivir si no te echas unas risas en el camino?"

4. No hay nada como un concierto de Kiss ("You wanted the best. You got it the best. The hottest men on Earth. Kiss!!!!!").