jueves, 20 de mayo de 2010

Mi voz, mi mirada

Ha sido una obsesión para mí durante muchos años. Desde que tengo uso de razón he buscado con ahínco diferenciarme de los demás. Recuerdo mis paseos en soledad por mi barrio pensando y repensando cómo encontrar mi propia voz. Esa costumbre la he abandonado hace unos años, aunque sigo empeñado en la misma misión.

Imagino que la búsqueda de una mirada propia es eterna y no termina nunca. Sin embargo, a mis 40 años, pienso que ya puedo decir que algo he conseguido en ese terreno. Si hago balance de lo logrado, no tengo más remedio que sentirme razonablemente satisfecho.

Vale, sí, todo muy bonito...

Aunque, ¿para qué sirve tener una voz propia si no la escucha nadie?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

eso de que no la escuha nadie es lo que tu te crees...

Anónimo dijo...

Deacuerdo con anónimo

Pink Freud dijo...

Tú lo tienes fácil. Solo tienes que mirar los índices de audiencias para ver cuanta gente te escucha.

Daphne dijo...

Me sonrojo porque creo que eres muy famoso y yo no lo sé. Yo conozco solo la voz de tus textos y, nuevamente, me declaro tu seguidora. Efectivamente, te leo porque escucho tu voz.

Vencido dijo...

Gracias a todos. Como casi siempre no hay que tomarse al pie de la letra lo que escribo en esta humilde bitácora. Aún así, ¿cuántas veces nos hemos sentido solos e incomprendidos? Personalmente, yo muchas. La penúltima vez fue cuando escribí esta entrada.

No, Daphne, no soy nada famoso. Me dedico al mundo de los medios y nada más. Gracias por declararte mi seguidora. Aunque yo no creo que sea capaz de ser líder de nada no de nadie, aunque sí compañero, correligionario o, mejor aún, compinche de quien me acepte.