Prontuario para evitar marrones

Lo primero que hay que saber para evitar marrones es que... no se pueden evitar. Un marrón es algo que aparece de improviso, que nos pilla con el paso cambiado. Por eso es fundamental saber que sólo podemos limitar los daños cuando uno de esos se nos presenta. Por tanto, no vale de nada estar alerta.

Antes al contrario, es mejor estar tranquilo, incluso algo pasivo. En el momento en el que empezamos a comernos un marroncito hay que tener la cabeza lo más fría posible porque ante nosotros sólo hay dos posibles vías de actuación.

Por un lado, podemos optar por la inmovilidad. Especialmente indicada cuando se produce un encuentro indeseable. Si nos pillan, nos pillaron, ya está. Aguantemos el tirón, que la cosa pase rápido y no tratemos de balbucear excusas porque ni nos van a creer ni nos van a servir para escaquearnos. Hacemos el Tancredo y punto. Si pronunciamos alguna palabra, si hacemos algo parecido a un gesto, el marrón no hará sino crecer de forma exponencial.

                                    El Tancredo           

La otra opción es dar la razón a nuestro oponente. De esa manera ganamos tiempo para que podamos trasmitir ese marrón a otro. Pongo un ejemplo práctico. Tu jefe te pilla por banda y te encarga algo imposible. Lo que te pide el cuerpo es mandarle a tomar por culo y decirle que no tiene ni puta idea. Sin embargo, es mucho más inteligente darle la razón de manera entusiasta. Restarle importancia a los defectos que vemos claramente para que crea que los ha descubierto el solito. Esto ya puede funcionar pero si no lo hace, una vez que te has quedado con el encargo imposible se lo colocas a otro con alguna excusa barata y a espaldas de tu jefe. Al pobrecillo le basta con no escuchar la palabra "no" y que el encargo esté hecho por quien sea. Si le dices "no", aunque al final hagas la tarea, serás un tío indisciplinado. Si le dices "sí" y le peloteas un poco (sin exagerar porque hasta un jefe se da cuenta cuando nos pasamos), aunque al final no hagas la tarea, serás un tío trabajador, inteligente y con ideas. (Esto lo aprendí viendo la serie de la BBC "Yes,  minister".)

"Yes, minister", Alta Política


En definitiva, no hay que ponerse nervioso y apostar, siempre, por el mínimo esfuerzo.
                                       

Comentarios