La batalla de los formatos

Me acuerdo de un anuncio de TV de finales de los años 80. Asistíamos a una reunión en la que unos ejecutivos japoneses, creo, trataban de encontrar las diferencias de sonido entre un CD y una cinta. Uno de ellos hace alguna locura porque no puede distinguir el de la cinta del disco compacto. Es curioso que en aquella época el estándar máximo de calidad fuera el CD y que se pensara que la competencia era la cinta (o musicassette, como pretendían llamar a aquello entonces). Por lo menos, ese era el subtexto que yo siempre extraje de aquel anuncio.

Con este ejemplo quiero decir que nuestra visión cambia con el tiempo y que unas veces lo que nos parece verde es rojo y lo que nos parece rojo termina siendo negro para cambiar por completo unas unidades de tiempo indeterminadas después.

Hoy, mi posición con respecto a los formatos en los que consumimos la música es ésta.

La cinta



Para mí, el peor formato con diferencia. Siempre se jodía algo. Se desenrrollaba la cinta, se escuchaba siempre el motorcito que hacía girar las ruedas, o la cinta corría más despacio de lo que debía, o más rápido. A favor tenía que las cintas vírgenes estaban relativamente baratas y que podías grabar en ellas lo que quisieras muy fácilmente. Cuando salió el Walkman, podías escucharlas en cualquier sitio. Además, en el coche podías reproducirlas en la radio casette. Algo común era grabarte cintas vírgenes de discos originales para poder luego escuchar tus discos favoritos en cualquier situación.

Sé que hay muchos que recuerdan con cariño las cintas. Yo no. El que siente eso está cayendo en la trampa de la nostalgia pura y dura. La nostalgia de evocar el pasado, lo bueno y lo malo, sólo porque teníamos pelo y éramos unos chavalotes majetes y tal.

 El mp3 y aledaños




El sonido es el peor de todos los formatos habidos y por haber. Si escuchas un mp3 cualesquiera por auriculares la cosa más o menos funciona. No ocurre lo mismo si lo haces a través de unos altavoces, especialmente si son buenos. Cosas de la compresión.

Como la cinta, es un formato práctico. Permite a tu música deambular sin problemas por todos los escenarios de tu vida y no ocupa nada de espacio. Es buena idea archivar tus originales y migrarlos a formato mp3. Así los tienes a mano y perfectamente controlados.

Pero si quieres disfrutar de un buen álbum no lo escuches por mp3. Dicen que el oido humano se acostumbra muy fácil al sonido malo. Mi experiencia así me lo indica.

El CD


Los japoneses nos engañaron. Nos dijeron que el CD duraría toda la vida y no es verdad. Nos dijeron que su sonido era insuperable y nos lo creímos. Picamos porque el CD no tiene ruido de fondo, ni chicharra de vinilo ni motorcito de cassette, y por eso supusimos que era un paso adelante. Sólo con el correr de los años nos dimos cuenta de que el sonido del CD era más pequeñito que el de un vinilo. Es más grande que el de un mp3 pero palidece al lado de un vinilo bien planchado.

Un día me lo explicaron muy bien. El CD corta a un determinado de nivel de graves. Por debajo de ese nivel, el oido humano no percibe ningún sonido. Entonces, ¿por qué preocuparse? Pues porque el sonido no sólo se oye, también se siente, y si no se reproducimos toda la gama de graves que hay en la canción que estemos escuchando no lo sentimos todo. ¿No se oye pero se siente? El ejemplo que suelo poner para intentar explicarme apela a un concepto un tanto etéreo, el "color de los sonidos". Supongamos que un bajo produce un sonido de color marrón. Si lo escuchamos reproducido por un tocadiscos ese marrón será algo más oscuro, porque tiene más graves, que el reproducido por un Compact Disc Player.

No puedo pretender que a todo el mundo le importe la diferencia entre el marrón oscuro y el marrón claro. Aún así, sé que no estoy solo en esto.


El vinilo




Aparte de que tiene el sonido más completo que existe, como he explicado en el epígrafe anterior, el vinilo tiene otras ventajas. Es más bonito, no se puede perder, obliga a cuidarlo y eso hace que lo valoremos más, y es extremadamente físico. La sensación de pinchar un disco es incomparable. Es sentir la música de una manera superlativa.

Mucha gente dice que no es capaz de encontrar diferencias sustanciales entre los diversos formatos. Siempre te cuentan lo mismo. "Yo escucho un vinilo y un cd y no distingo" suelen comentar. Al 90% de la población mundial, y a mí, nos pasa lo mismo. En cambio, si escuchas un disco entero en vinilo y, a continuación, ese mismo disco entero en CD, os aseguro que os dáis cuenta.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Supongo que hay un error en el último párrafo, ¿no?
Daphne.
Vencido ha dicho que…
Pues sí, había puesto dos veces vinilo. Gracias por el aviso.
Kankoat ha dicho que…
Aún a riesgo de sonar a herejía, los elepés de vinilo no suenan mejor que los cedés de ninguna manera objetivamente mesurable. La razón por la que suenan más “cálidos” es porque el extremo superior está "rolled off" y porque el bajo suena más intenso. Pero por el otro lado de la misma moneda, los cedés ofrecen una reproducción de la música muchísimo más fiel a como fue realmente grabada. Es verdad que de una manera subjetiva, mucha gente prefiere el colorido del elepé, y por supuesto, están en su derecho. pero otros factores como la nostalgia o el efecto placebo colorean también el sonido de los elepés. Es cierto que hay un montón de cedés que suenan como el culo, pero hay un montón de elepés que también suenan como el culo. El gran problema es que es muy difícil comparar de manera precisa uno con el otro… los componentes son diferentes, los niveles de salida, el equilibrio tonal, etc. Si a alguien le interesa profundizar en este asunto, puede gugelear "vinyl cd myth audio" (sin las comillas).

Hablando por mi experiencia, he escuchado (e incluso producido) una gran cantidad de cedés de una gran calidez y de una gran riqueza sonora, porque esa música fue grabada para sonar cálida y rica y el formato cedé reproduce eso con enorme fidelidad. Y tampoco hecho en absoluto de menos el tener que darle la vuelta al elepé, ni su omnipresente ruido de superficie, ni los problemas de velocidad/pitch de los tocadiscos.

Obviamente, esto no lo he escrito yo, sino Fred Simon, un poco conocido pianista de jazz, pero tiendo a ver esta dialéctica más a su manera.

PS: perdón por lo de "rolled off", pero no sé muy bien qué quiere decir y he preferido dejarlo así a traducirlo mal.
Vencido ha dicho que…
A mí me parece que el que no demuestra nada es este tal Fred Simon. Dice lo mismo que yo, que el vinilo suena más "calido" y sólo dice, porque nos lo tenemos que creer, que el cd reproduce fielmente la música tal y como ha sido grabada. Si él mismo dice que los graves suenan más intensos en el vinilo, que es exactamente lo que yo he dicho, entonces no veo como un bajo menos intenso es más fiel a como ha sido grabado. Sobre todo teniendo en cuenta que los graves son el alma de la música, de cualquier música.

El pitch, si tienes un tocata bueno, que los vuelven a hacer ahora, no es un problema. El sonido de superficie, si cuidas el vinilo, tampoco. Darle la vuelta al vinilo no es tan malo. Pero lo que yo no echo de menos del CD es que cuando uno se jode, se jode TODO, en cambio un vinilo, aunque se raye, siempre se puede reproducir.

Me da la sensación de que el efecto placebo también lo sienten los del CD. Yo creo estar a salvo, he puesto en mi balanza por encima al mp3 que a la cinta, así que...

Por supuesto que los aparatos son distintos y la comparación directa no arroja resultados definitivos. Pero yo, durante muchos años, tuve en mi misma cadena de sonido un reproductor de CD y un tocadiscos y el sonido salía, en ambos casos, por los mismos altavoces. No había color. Por cierto, en esa cadena sigo reproduciendo vinilos a entera satisfacción y hace más de 5 años que la disquetera de lo CD's se me jodió, igual que la del coche.
Kankoat ha dicho que…
Hombre si hacemos caso a Fred sin más, cuando dice que el sonido del vinilo es más cálido, se lo podremos hacer también cuando dice lo otro. Con mayor motivo si tenemos en cuenta que se trata de un músico que produce sus discos con un reputado productor, y que algo más sabra del tema que nosotros.

En cuanto a la fiabilidad del motor Ferrari, digo de los tocadiscos/cedés, yo creo que depende en gran medida de la calidad de cada aparato, aunque a todos los tocadiscos hay que cambiarles la aguja de vez en cuando. Yo tengo uno que no he usado mucho porque tardó poco tiempo en romperse el mecanismo. También se rompió el cedé, pero tras un millón de horas más de uso. Ahora tengo uno con el que llevo 11 años y ni una sóla incidencia.

Mientras usé el tocadiscos (qué bella palabra, por cierto), probé a escuchar con el mismo equipo un par de vinilos que me compré en cedé y compararlos. Cada vez que lo hice me pareció que no había mucha diferencia, pero siempre me pareció mejor el cedé. Quizá fui víctima del efecto "comida de tarro".

Aunque reconozco que hace un porrón de años que no oigo un vinilo y mi opinión sobre como suena no tiene valor. Pero sonido aparte, es un formato que me da una pereza insuperable.

Eso sí, tener efecto placebo con la cinta, sí que sería grave ¿no?
Vencido ha dicho que…
Dos días sin mirar la bitácora y veo que me has vuelto a contestar. Deberías abrir una por tu cuenta, hombre.

Unas cuantas puntualizaciones. Yo no hago caso a Fred Simon sin más. Lo de la calidez del vinilo con el tema de los graves ya lo había dicho yo. Esta teoría parece apoyarla. De lo la fidelidad del CD no se molesta en demostrar nada. Ni en intentarlo siquiera.

¿Que sabe más que tu y que yo? De tocar el piano seguro. De las diferencias entre vinilo y CD seguramente también. El problema, como te digo en el anterior párrafo es que no se molesta en demostrar por qué el CD es fiel al original. O, por lo menos, más fiel al original que el vinilo. Eso nadie me lo ha explicado de una manera "mensurable".

Por otro lado, ya que apelamos a la autoridad de Fred Simon yo también puedo alinear a mi lado de la trinchera a cienes y cienes de productores que huyen de lo digital y vuelven a lo analógico, y en todos los estilos. La persona que me dijo lo de que el CD cortaba graves a un determinado nivel es un productor y dj de enorme prestigio, Alex Under, un tío respetado por el auténtico rey del minimal, como es Richie Hawtin. Es evidente que ni Alex ni Richie han tocado con Lyle Mays, como Fred Simon, pero de maquinitas saben mucho más, dado que se ganan la vida con ellas. Y ellos, como yo y como muchos otros preferimos toda la experiencia vinílica.

Por cierto, a ti te parece grave tener efecto placebo con la cinta pero pasa mucho, aunque esto es, únicamente, por el valor sentimental de la cinta.

Más cosas. ¿Lo de la aguja? La última vez que me compré una comerciábamos con pesetas. Ahora costaría unos ¿30 pavos? No sé, hace más de 10 años que no tengo que cambiar la aguja.

Siento que hayas tenido un problema con el tocadiscos. Yo, y mucha más gente como yo, está aburrida de que el laser del CD se joda, que los aparatos de CD acumulen polvo y rayajos y casi no se puedan reproducir. Y esa gente apenas tiene problemas con el tocadiscos. El plato que yo tengo tiene década y media de uso ininterrumpido y todavía le queda un huevo. El anterior me duró 20 años porque lo heredé de mi viejo y lo jubilé sólo porque me compré el que ahora tengo.

Te animo a que superes esa pereza insuperable y vuelvas a ponerte un vinilito bien planchadito (ahora los vuelven a planchar de puta madre). Yo sostengo la teoría de que los vinilos de finales de los 80 son los peores de la historia porque había que promocionar el CD. Se nota al tacto. Tengo vinilos de mi viejo, bien cuidados, que tienen más de 40 años y todavía suenan muy bien (hostia, el de Hendrix suena como un cañón). En cambio, el "Tunnel of love" de Springsteen, del año 87, suena flojito. Si lo miro de canto, tengo la solución. Es mucho mas finito que casi cualquier vinilo de mi colección.
N.Poe ha dicho que…
Me encuentro a favor de la música grabada en analógico por un motivo muy obvio: la cantidad de información. El analógico se queda con toda la información; todas las señales se graban tal y como fueron reproducidas. En un formato digital siempre hay un proceso de transformación de la información en el que inevitablemente se pierde cantidad. Se supone que lo que se pierde no es relevante, pero como bien se ha dicho en la entrada, el sonido no sólo se percibe con el oído.
Kankoat ha dicho que…
No digo que no suene mejor un vinilo que un cedé, ya he comentado que hace un buen porrón de años que no hago la prueba y aún así mi opinión no tendría mayor relevancia

Lo que sí puedo decir es que yo suelo tener efecto placebo y nostalgia de casi todo.

He llegado a llevar a tres casas un radio-tocadiscos Koster de los años 50 que era todo un mueble (no especialmente bonito, pero que pesaba el doble que cualquier mueble de su tamaño), con toda mi familia pidiéndome que lo tirara.

Pero no sé muy bien por qué, con el vinilo no me pasa. O a lo mejor sí lo sé: el vinilo es un peñazo. No me gustan esas portadas tan grandes, ni lo mal que se leen los títulos de sus cantos, ni cómo se deterioran (esto también le pasa al cedé, pero cambias la carcasa y ya está). No me gusta, por supuesto, darle la vuelta al disco, ni tener que andar contando rayas aguja en mano para buscar una canción concreta, ni me gusta la lata que es transportarlos. Tampoco me gusta algo peor: estar tumbado tranquilamente escuchando un disco y que aparezca una canción que no me gusta o que no me apetezca escuchar en ese momento y tener que levantarme a cambiarla. Y tampoco me gusta que el tocadiscos del coche no se pueda estropear. Sí me gusta sin embargo, el ruido de la aguja en el surco. Cosa de la nostalgia.

Todo esas molestias no las compensa un sonido más cálido, que desde luego en mi modesto equipo de sonido, ni yo, ni mi oído (que por cierto es finísimo), ni mi esencia hemos notado nunca.

Por otro lado, como tengo comprobado que por alguna razón te molesta que te pongan comentarios, este será el último mío por aquí.

Un abrazo y ya nos vemos.
Vencido ha dicho que…
Esto último no es cierto. De ser así, hace mucho tiempo que hubiera quitado la posibilidad de hacer comentarios, ¿no crees? Lo que pasa es que cuando no estoy de acuerdo, lo digo. Exactamente igual que tu.

También te digo que los comentarios que tu haces tienen la extensión y el interés necesarios para abrirte una bitácora por tu cuenta.

A ver esas gambas, por cierto.