La revancha de la electrónica

La primera década del siglo XXI ha sido bastante floja en el campo de la música electrónica. Ha seguido habiendo buenos discos ("Geogaddi", de Boards of Canada, por ejemplo), sin embargo, lo electrónico ha perdido empuje y una buena parte de creatividad. En cierto modo, los primeros años del nuevo siglo han sido la resaca de los 90. El mejor ejemplo que se me ocurre es el 2-step, agraciado con un éxito instántaneo por obra y gracia de Craig David y luego fagocitado por el pop y el R&B bajo la etiqueta de urban music. La electrónica, si entendemos "electrónica" por "house + tecno y aledaños", seguía reproduciendo los mismos esquemas que en los 90 y, cuando no lo hacía, se diluía como un azucarillo al estilo del 2-step o se convertía en revival cómico-nostálgico, como en el caso de Daft Punk.

En una palabra, los 90 fueron definidos por la electrónica, por los Chemical Brothers, por Prodigy, por Orbital, por el sonido Bristol (Portishead, Tricky, Massive Attack), por Goldie y el jungle, por el culto al DJ, personificado en Carl Cox, en Laurent Garnier o, más tarde, ya en este siglo, en el rey del minimal, Richie Hawtin. Sin embargo, en el periodo 2000-2009, la electrónica ha estado presente más como influencia, y aquí el caso de Radiohead es paradigmático. Pienso que el hip hop ha tomado el lugar del que disfrutó la electrónica cuando el siglo XX agonizaba (Jay Z en Glasto '08), así como los grupos que cultivan la nostalgia y que hacen ver lo viejo como si fuera nuevo (Kasabian, sin ir más lejos, o los Strokes). Si se pasea en coche por Ibiza se pueden ver carteles de famosos DJ's, que llevana viniendo a la isla desde hace más de 10 ó 15 años. Es una imagen que describe el estado de inmovilidad de la electrónica en nuestro tiempo.

Igual que afirmo que la electrónica noventera, hoy, no explica el momento actual, creo firmememte que en la década de los 10, se va a producir su revancha. Literalmente, en los 80, tres chavales de Detroit, Juan Atkins, Derrick May y Kevin Saunderson, crearon un lenguaje, el Detroit techno, en el que se basaron muchos de los ismos de la electrónica de los 90. Algo parecido va a pasar con el dubstep, surgido hacia 2004-5, del que nos fuimos enterando en 2006 gracias a Burial. También es un código nuevo y tambien surge, casi por azar, en un barrio de una metrópoli, en este caso Londres. El dubstep es una foto cenital de la madrugada de una gran ciudad, como si fuera una instántanea de Google Earth. Es, por lo tanto, una perfecta metáfora para describir el corazón de la Tierra en estos años inciertos y críticos. De los hallazgos estéticos del dubstep se van a valer los nuevos popes de la electrónica aún por llegar. El género está empezando a madurar a todos los niveles, como lo demuestra que ya hay un súpergrupo de dubstep, Magnetic Man. Es decir, el dubstep ya ha llegado al barroco.

Olvidaros del cruce con elementos orgánicos, o con el folklore. Esa era la receta que se daba a principios de siglo y ha resultado ser falsa. El futuro se tiene que construir mirando, siquiera de reojo, a South London, la patria chica del dubstep.

Comentarios

Entradas populares