Unos cuantos apuntes (musicales) más sobre esta década que se nos va

Casi con toda seguridad esta va a ser la última entrada de 2009. Un año que ha visto una drástica reducción de estos textos cibernéticos, que se quedan en el éter de la red, que no han conocido vida en el papel, la verdadera vida de las palabras escritas. El tema que he elegido para cerrar este año tan poco fértil es el de la siempre, la música.

Hace unos días, hice una reflexión en esta humilde bitácora sobre la primera década del siglo XXI. Era sucinta y poco elaborada y lo que venía a decir es que no había habido nada revolucionario en estos diez años. Quisiera corregir y aumentar ese diagnóstico.

Ha habido muchas cosas revolucionarias en los "años 0". Ninguna en el apartado creativo. Casi todas en el lado del negocio, en la manera de acceder a la música, en la manera de consumir la música. La crisis del CD ha convertido al pop y demás estilos en algo invisible. En las casas ya no se ven vinilos, ni cedés, ni cintas, ni nada. Las personas no escuchan música en casa. Van a algunos conciertos "porque estos tíos molan mucho, saben tocar, ¿eh?" y luego se tiran todo el rato charlando.

Si hubiéramos hecho una encuesta en 2000, la música ocuparía un lugar importante, aunque quizá no demasiado destacado. Hoy, si hiciéramos esa misma encuesta, estaría muuuuuucho más abajo.

El sector voluntarista de la prensa cree que, tarde o temprano, esta democratización de los procesos colaterales de la creación de canciones traerá consecuencias positivas. Se piensan que las primeras en caer serán las grandes corporaciones multinacionales, lo cual es de una candidez rayana en un problema neuronal grave. Su teoría es que, a partir de ese improbable momento, habrá sitio para todos. Para las ideas más arriesgadas y para las más convencionales. Para el subsuelo y para las calles interiores de palacio.

Pienso que todo se ha banalizado tanto que es imposible ya que llegue la revolución. En estos diez años el engaño se ha hecho mucho más profundo y mucho más sofisticado.

Ahora (risa sardónica) nos creemos que tenemos algo que decir.

Comentarios

N.Poe ha dicho que…
Odio a las personas que van a conciertos y pasan de lo que ocurre en el escenario. Me ha pasado en todos en los que he estado ultimamente, y no solo en salas pequeñas. ¿Por qué pagas 50 euros de una entrada para luego estar con tus colegas buscando a mochilaman?

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