Otro novísimo mini cuento de Navidad. Las luces del centro

Al principio, sólo se acercaba a la Plaza de España para comprobar cómo se encendían las luces de Navidad. Esperaba en silencio a que empezaran a brillar esas lámparas, supuestamente de bajo consumo, que enviaban C02 a la atmósfera amplificando el "efecto invernadero". Los primeros días sólo sentía una desazón indefinible, que crecía día a día. "Es un contraentido", "es un gasto innecesario", "sólo se gastan pasta en estas gilipolleces pero no en subvencionar las energías alternativas". Todas las tardes de diciembre escuchó estas frases a todo tipo de personas y esa desazón empezó a convertirse en esperanza. No estaba solo, a todo el mundo le parecía una barbaridad.

Tenía que hacer algo.

Decidió que apagaría las luces de la Gran Vía la tarde del 24 de diciembre. Sólo unos minutos, en señal de protesta. No iba a molestar a nadie, total, a esa hora no hay casi nadie en la calle. Ya se imaginaba saliendo en los telediarios explicando su pacífico sabotaje.

Preguntando en el Ayuntamiento se enteró de que los fusibles de la iluminación de las luces de Navidad de la Gran Vía estaban en un pequeño habitáculo situado a escasos metros de la estatua del Quijote en Plaza de España. El 23 fue a inspeccionarlo. Para su sorpresa, no estaba vigilado, le resultó sencillo llegar a escasos centímetros de los fusibles. Incluso los tocó.

El 24 por la tarde, a eso de las 19 horas, se dirigió a cumplir su misión. Se sentía confiado y tranquilo. Apagaría las luces, esperaría cinco minutos, las volvería a encender y esperaría a que llegara la policía. O los periodistas, le daba lo mismo.

Llegó a la estatua ecuestre de Alonso Quijano, la contempló unos segundos, para disimular, e ingresó en el habitáculo. Bajó los fusibles y oyó un sonido brusco. Las horteras luces de la Navidad 2009 habían dejado de lucir. Empezó a contar los minutos en silencio.

Habían pasado unos 240 segundos cuando sintió un ruido. "¡Hijo de puta, te quieres cargar la Navidad!", gritó el policía antes de vaciar su cargador en el vientre y en la cabeza de nuestro héroe.

Al día siguiente, los telediarios contaron una historia distinta. Sobre unas imágenes de la Gran Vía engalanada por la Navidad, una voz en off dijo: "Ayer en Madrid se evitó un atentado terrorista. La policía abatió al presunto sospechoso cuando huía. Nadie ha reivindicado esta acción. La primera fase consistía en dejar a oscuras el centro..."


                      Dedicado a los miembros
de Greenpeace encarcelados
en Copenhague.

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