La respuesta

Tras varios años, y varias entradas, buscando la solución a la paulatina destrucción de la industria de la música tal y como la conocemos, puedo afirmar que ya la ha encontrado. Como siempre, la salida es conceptualmente sencilla, aunque con una difícil traslación a lo práctico.

He estado leyendo el Rock de Lux de noviembre de 2009, un número especial que hace un repaso a la década que agoniza. Entre listas arbitrarias de mejores discos, mejores singles, mejores películas, etc,... había un artículo que reflexionaba acerca de la implosión del mercado discográfico. Es un texto que no aporta nada nuevo. No se atreve a dar soluciones y sólo logra acumular datos escalofriantes que explican el estado de la cuestión.

Creo haber entendido la naturaleza del dilema que tenemos planteado. Llevamos desde los tiempos de Napster tratando de anticiparnos al futuro. Estos últimos 10 años, más o menos, han estado plagados de sentencias que nos parecían muy acertadas y que luego han sido sobrepasadas por la realidad. Todos los años se dice que al CD le quedan dos telediarios y, de momento, sigue aquí. Me he cansado de oir que el hip hop es el más dinámico de los estilos. Lástima que, por lo menos en España, sus principales representantes den síntomas de cansancio. Podría seguir...

Vivimos en el futuro y no somos capaces de sobrevivir al presente. Ahí está la clave. Para reflotar a la industria de la música hay que pensar en qué es lo que quiere el público hoy, en 2009. No en 2015, no en 2012, ni siquiera a un año vista. Si hoy salvamos el día, estaremos preparados para mañana.

Sencillo. Fácil de entender. Complicado de poner en práctica. Hay mucho dinosaurio en los puestos jerárquicos de la industria. Quizá una nueva generación de jefes sea más práctica y permita poner en práctica la sencilla fórmula que acabo de proponer.

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