Esta entrada la tenía que haber escrito anoche, pero...

Sí, ayer debía haberme puesto a escribir este texto. Porque ayer venía emocionado de ver lo que había visto. Lo pensé, incluso pergeñé estructura, título y extensión. Al final no lo hice porque... se me olvidó. Al día siguiente, o sea hoy, ya no tengo el nivel de excitación de hace unas horas. Aún así, ¡qué coño!, voy a poner negro sobre blanco mis impresiones.

Ayer por la tarde fui a los Kinepolis a ver en pantalla grande, VO y en digital, el documental "This is it" (no confundir con ese disco venido a menos que es "Is this it", el debut de los desfasadísimos Strokes). Hay muchos motivos para poner a parir la supuesta operación comercial que algunos creen que es "This is it". A mí me da lo mismo. No sé si es un docu drama, si es cinema verité o un burdo "sacacuartos". Me la suda. Lo único que sé es que Michael Jackson bailando y cantando en plano general es algo digno de verse. Aunque tuviera 50 años y no fuera el de la fiesta de la Motown del 83.

Hay otros detalles que me gustaron mucho. La profesionalidad de Michael, por ejemplo. Él era el único que ensayaba con ropa de escenario. El único que no se quedaba sin aliento al final de los números. Me encantó el brillo de sus ojos, a veces ocultados por unas gafas de sol. Y esa manera de controlar todos los detalles con educación, cariño y talento.

Michael fue muy grande. Es lo que queda después de ver "This is it". Ayer acabé igual que cuando sales de ver una faena cumbre en Las Ventas y te pones a pegarle naturales a las farolas. La diferencia es que yo me puse a hacer el moonwalk en un estado de híper excitación. Quizá por eso se me olvidó escribir ayer esta entrada, que es cuando tenía que haberla compuesto.

Comentarios

Carlos Barazal ha dicho que…
sublime. Que peacho de artista, música y espectáculo en las venas. Cada día que pasa tengo más claro el maltrato al que se le sometió, desde muy chiquito, y que sólo la música y el baile le lograban insuflar vida.

Me ha gustado tanto a como a ti.
N.Poe ha dicho que…
Yo también lloré