Nostalgias


Hace mucho que no me paso una tarde gastando horas muertas en una tienda de discos. Vagar sin rumbo por entre baldas de CD´s perfectamente ordenadas, deteniéndome cada dos por tres en un título, solía ser para mí la mejor manera de pasar el tiempo. Mi colección de discos se ha construido precisamente de esa manera. Y mi colección de discos es mi más valiosa posesión, tanto en el aspecto patrimonial como en el emocional.

Y, sin embargo, hace demasiado que no me entrego a esta actividad. Hacía mucho más que no dejaba que la tarde se diluyera mientras escuchaba música y escribía y/o leía. Del año 90 al 2000 y pico, esa debió ser mi ocupación principal. Ayer por la tarde la recuperé, con intención de repetirla con la mayor asiduidad posible. Sé que es una ocupación demasiado solitaria. Me pone peligrosamente cerca de convertirme en un ser huraño, en un proyecto de misántropo. Aún así, estoy decidido a volver a convertirla en una costumbre.

Desgraciadamente, lo que no puedo hacer es lo de perder horas en una tienda de discos. Ya no, mi economía no me lo permite. Eso sí, en cuanto pueda, me volveré a entregar a ese inmenso placer. Aunque a lo mejor ya no existen tiendas de discos, ¿quién sabe?

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