La voz de la libertad

En la otra punta del mundo agoniza Mercedes Sosa, un símbolo para el folklore argentino, una voz del pueblo. Sufrió el exilio cuando los milicos accedieron al poder en la convulsa década de los 70 en el país austral. No es mi música, es la música de mi padre, pero hoy no puedo dejar de sentir una punzadita en el corazón.

La memoria sonora que tengo de Mercedes es muy escasa. No pasa de “Gracias a la vida” o “Sólo le pido a Dios”, dos himnos de otro tiempo. Pertenecen a una época en la que la música no era una justificación intelectual o una coartada estética. En aquellos tiempos, cuando el rock todavía no había terminado de irrumpir, la música era una expresión popular genuina.

Quizá sea por eso por lo que hoy una parte de mí, chiquita pero bien importante, está pendiente de lo que está pasando en un hospital de Buenos Aires.

Comentarios

Kankoat ha dicho que…
A mí me gusta mucho "Alfonsina y el Mar". Te recomiendo su escucha.
Vencido ha dicho que…
Ya lo he escuhado, y otros temas como "Te recuerdo Amanda", "Zamba para no morir" o "Como la cigarra". Ya he dicho que mi padre es fan y la tengo muy escuchada.

La cosa es que no me quería hacer el guay.
Anónimo ha dicho que…
Vencido, tu post me pareció muy ad hoc y mira que tus presentimientos se cumplieron. Sosa era una de las cantantes preferidas de mi tía hippie. Nunca fui su fan, pero me gusta una canción muy bonita que canta con Fito Páez, "Detrás del muro de los lamentos", incluida en el disco El amor después del amor.
Saludos. Dafne.