“Bringing it all back home“

Así se llama, “Bringing it all back home“, uno de los mejores discos de Bob Dylan. Estábamos a principios de 1965, la Beatlemanía se encontraba en su punto álgido y detrás venían los Stones y todos los demás grupos ingleses de la época (Kinks, Small Faces, Yardbirds y muchos más). El pop se estaba convirtiendo en un asunto británico. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, un chico judío que cantaba raro y que había llevado al folk al circuito comercial estaba preparando la revancha.

Para ello, debía transcender el folk y dejarse llevar por las mismas influencias que los ingleses estaban adaptando tan bien al gusto de los 60. Un paso en esa dirección fue “Another side of Bob Dylan“ (1964). Todavía fue un paso tímido, casi imperceptible. Fue la primera variación en el rumbo del que iba a ser el nuevo Pete Seeger. Dylan no quería eso, Dylan no sabía que quería ser Dylan pero sí sabía que quería ser famoso. De ahí que empezara a construir, desde sus mismos inicios, ese personaje que hoy conocemos, el trovador huraño que escarba en nuestras miserias. Y para ser famoso, para ser Dylan, tenía que romper la baraja.

La demostración de que no fue un acto visceral es que se tiró dos años dando pasos, de 1964 a 1965, para electrificar su folk. Algo que hoy parece natural, el rock americano, nació entre “Another side of Bob Dylan“ y “Highway 61 revisited“ (agosto de 1965). El punto de partida fue “Another side of Bob Dylan“ y el de llegada “Highway 61 revisited“. El papel reservado a “Bringing it all back home“ es el de nudo, ahí están ya casi todos los indicios de la revolución que se avecinaba. Cuando esos indicios se convirtieron en pistas, y los Byrds le dieron el argumento definitivo reconstruyendo “Mr. Tambourine Man“, Dylan parió el rock americano.

Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido “Highway 61 revisited“ ni “Blonde on blonde“. Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido dos de los discos que más he estado escuchando estos dos últimos días. El hemoso sin paliativos último trabajo de los American Music Club de Mark Eitzel, “The golden age“ (2008), y el clásico sin imposturas que es “Reckoning“ (2008), firmado por un Kasey Anderson sobre el que tengo que investigar un poco más.

Comentarios

djflow ha dicho que…
Ahora que menciona usted los años 65 y 66 ¡Vaya dos cosechas sonoras! Al margen de esos tres discos de Dylan, "Today!" y "Pet Sounds" de los Beach Boys, "Rubber Soul" y "Revolver" de los Beatles, "A Love Supreme" de Coltrane, "Mr. Tambourine Man" "Turn! Turn! Turn!" y "Fifth Dimension" de los Byrds, "My Generation" de los Who, "Out of Our Heads" y "Aftermath" de los Stones, "Freak Out!" de Zappa, "River Deep Mountain High" de Ike & Tina Turner...

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