sábado, 29 de agosto de 2009

¿El fin de Oasis?

Según leo en NME y en Pitchfork, Noel Gallagher ha dejado Oasis. Ayer, 28 de agosto, se canceló un concierto que la banda mancuniana debía dar en París por culpa de un “altercado“. Poco después, se hacía oficial por medio de un escueto comunicado en la web de Oasis que Noel se iba del grupo. En él se dice que ya no puede trabajar con Liam “ni un día más“. También pide disculpas a los que compraron entradas para el show de París y para los dos siguientes que Oasis tenía previstos en Konstanz (Alemania) y Milán (Italia), lo que parece sugerir que la gira europea se suspende.

Como es público y notorio, no es la primera vez que Noel se harta de su hermano y da un portazo. En el verano de 1996, Liam pasó de grabar un “Unplugged“ y Noel tuvo que asumir las responsabilidades vocales de ese bolo y de algunos más. Cuando Liam volvió, Noel abandonó temporalmente el grupo. En el año 2000, después de un concierto en Madrid en la Cubierta de Leganés que yo ví, Noel volvió a dejar a su hermano durante una gira de verano. Djflow le hizo una entrevista a Noel el día del concierto de Madrid en la que le confesó que haber dejado que Liam metiera sus propias canciones en el grupo podría haber sido un error del que se iba a arrepentir en el futuro. Por cierto, que esa gira fue en la que Liam tuvo un incidente en Suiza con el público y también fue la gira en la que dieron un estupendo concierto en Benicassim.

La tensión entre los dos hermanos ha sido siempre el motor de Oasis. Hay una foto muy famosa en la que se están pegando y una grabación de una bronca que tuvieron en una radio. Ese documento sonoro se recogió en un single que llegó a estar en el top 20 de la lista de singles en el Reino Unido. En esa entrevista Liam justificaba los destrozos que había causado en un hotel, creo que en Holanda, diciendo que aquello era “rock and roll“. Noel, por su parte, le mandó a tomar por culo porque pensaba que esa afirmación de su hermano era una gilipollez. Creo que todavía no habían publicado “Definitely maybe“ (1994) y sólo tenían en las tiendas el que fue su primer single, “Supersonic“.

La experiencia nos dice que lo más probable es que esto será una tormenta pasajera. Sin embargo, estaría bien que Noel sacara un par de discos en solitario, con Andy Bell y Gem, si puede ser. Y que Liam se dedique a su marca de ropa, Pretty Green, durante unos añitos. Una vez agotado este periodo sabático, una gigantesca gira de reunión con un “no hay billetes“ puesto en casi todos los grandes estudios del mundo. Digo esto porque soy un fan fatal de Oasis decepcionado por las últimas andanzas de los Gallagher Brothers.

viernes, 28 de agosto de 2009

Los amiguetes

El otro día ponía a parir a Pereza en un asturiano de la Villa y Corte, ante un foro de amigos y colegas de las cosa esta del periodismo rock. Entonces dí con un argumento que me gustaría compartir con quien quiera que lea esta entrada. Hay una serie de músicos en este país que han cimentado su carrera profesional en el buen rollo con los plumillas. Normalmente, nacen del indie o de los aledaños del mainstream. Se caracterizan por hacer discos que buscan una tercera vía, ni comerciales, ni experimentales. No venden mucho y no venden poco. Cada vez que tocan en un sitio dan buena imagen y suelen llenar a la siguiente ocasión que dan un concierto allí. Se cuelan en las páginas de cultura de los periódicos porque son más accesibles que los Bisbal de turno y más interesantes para el gran público que unos, pongamos, Pony Bravo. Por lo tanto, se hacen con un hueco que les pemite sobrevivir durante mucho tiempo, a salvo incluso de crisis estacionarias o estructurales.

Y, encima, son (o se hacen) buenos tipos, amables con la prensa, a la que agasajan dándote sus móviles y tomándote una cerveza (o dos) con ellos. Son los "amiguetes".

Creo que el modelo se fundó con los Piratas, así que debemos convenir que Iván Ferreiro es su profeta. Para mí, el grupo de Vigo es lo mejor que ha dado esa especie, con uno de los más brillantes discos de la historia del pop español, aquel cuerpo raro dentro de la industria de nuestro país que se llamó "Relax" (2003). Detrás de los Piratas vienen los demás, muy inferiores a ellos.

A continuación, pongo una lista, no del todo exhaustiva, de grupos y solistas a los que podríamos llamar "amiguetes". Advierto que hay algunos que me gustan y otros que me resultan indiferentes y otros a los que odio, a quienes rotularé en rojo.

Piratas (Iván Ferreiro)
Amaral
Quique González
Deluxe
Pereza
Sidonie
Vetusta Morla
Russian Red

jueves, 27 de agosto de 2009

“Bringing it all back home“

Así se llama, “Bringing it all back home“, uno de los mejores discos de Bob Dylan. Estábamos a principios de 1965, la Beatlemanía se encontraba en su punto álgido y detrás venían los Stones y todos los demás grupos ingleses de la época (Kinks, Small Faces, Yardbirds y muchos más). El pop se estaba convirtiendo en un asunto británico. Sin embargo, al otro lado del Atlántico, un chico judío que cantaba raro y que había llevado al folk al circuito comercial estaba preparando la revancha.

Para ello, debía transcender el folk y dejarse llevar por las mismas influencias que los ingleses estaban adaptando tan bien al gusto de los 60. Un paso en esa dirección fue “Another side of Bob Dylan“ (1964). Todavía fue un paso tímido, casi imperceptible. Fue la primera variación en el rumbo del que iba a ser el nuevo Pete Seeger. Dylan no quería eso, Dylan no sabía que quería ser Dylan pero sí sabía que quería ser famoso. De ahí que empezara a construir, desde sus mismos inicios, ese personaje que hoy conocemos, el trovador huraño que escarba en nuestras miserias. Y para ser famoso, para ser Dylan, tenía que romper la baraja.

La demostración de que no fue un acto visceral es que se tiró dos años dando pasos, de 1964 a 1965, para electrificar su folk. Algo que hoy parece natural, el rock americano, nació entre “Another side of Bob Dylan“ y “Highway 61 revisited“ (agosto de 1965). El punto de partida fue “Another side of Bob Dylan“ y el de llegada “Highway 61 revisited“. El papel reservado a “Bringing it all back home“ es el de nudo, ahí están ya casi todos los indicios de la revolución que se avecinaba. Cuando esos indicios se convirtieron en pistas, y los Byrds le dieron el argumento definitivo reconstruyendo “Mr. Tambourine Man“, Dylan parió el rock americano.

Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido “Highway 61 revisited“ ni “Blonde on blonde“. Está claro que sin “Bringing it all back home“, no hubieran existido dos de los discos que más he estado escuchando estos dos últimos días. El hemoso sin paliativos último trabajo de los American Music Club de Mark Eitzel, “The golden age“ (2008), y el clásico sin imposturas que es “Reckoning“ (2008), firmado por un Kasey Anderson sobre el que tengo que investigar un poco más.

jueves, 20 de agosto de 2009

Desierto y mutación

Poder arrancar el mes de agosto del calendario, ese sería el deseo que le pediría al genio de la botella, si alguna vez me lo encuentro. Sería muy feliz si de julio fuéramos directamente a septiembre. No recuerdo nada bueno que me pasara en el octavo del mes del año. Sí me acuerdo de un par de cosas malas.

Dicho esto, quisiera hacer una reflexión sobre este cálorico mes de agosto de 2009. (La completaré mientras escucho la esquelética “Bang bang“ de Nancy Sinatra). ¿Por qué el azar y la humanidad eligen estos días para cambiar el color de las cortinas de nuestro trayecto vital? ¿Será el calor? ¿La inactividad? Es un mes en el que hay que estar alerta. Siempre hay muchos cambios, mutaciones de mayor o menor grado que determinarán, como mínimo, nuestro otoño. Seamos protangonistas o no de esos cambios o mutaciones, en algo nos van a afectar.

37 grados en Madrid. Tiempo seco. Ni un alma por las calles. No hay que fiarse, hay fuerzas que trabajan al amparo de las sombras y del suave rugir del aire acondicionado.

miércoles, 19 de agosto de 2009

A favor del doping

Ben Johnson había derrotado a Carl Lewis en la final de 100 metros lisos correspondiente a los JJOO de Seúl, en 1988. El crono se había detenido en 9.79. Yo estaba contento porque Lewis había terminado por caerme un poco mal. Al día siguiente, leí una pequeña noticia, de tono anécdotico, en la que se relataban los problemas que Johnson tuvo para llenar el frasquito del control anti doping. Parecía una tontería, pero enseguida me acordé de esa breve cuando se anunció que había dado positivo por estanozolol, con lo cual se le despojaba de la medalla de oro y del récord.

Unos meses después, ya en otoño, me convencieron de que la lucha contra el doping era cínica. Fue en clase de Filosofía. El profesor, el Padre Sines (el primero que me explicó bien lo que era el marxismo y al que le debo ser de izquierdas), argumentó que era una contradicción moral exigirle a un ser humano ser el primero y no dejarle usar todos los medios a su alcance. Es tan sencillo como eso. Cada uno juega con su cuerpo como le venga en gana.

Lo digo porque el domingo Usain Bolt hizo 9.58 en la final de los 100 metros lisos de los Campeonatos del Mundo de Atletismo que se celebran esta semana en Berlín. Y porque lo primero en que pensé fue en una tarde del otoño del 88 que pasé en un aula del Colegio San Agustín de Madrid.

martes, 18 de agosto de 2009

Vómito nº 799

Está demasiada generalizada la generalización.

"Los x son todos los iguales". ¿Cuántas veces hemos escuchado/leído esta frase sólo en la última semana? Eso sí, despejando la x con "políticos", "periodistas", "remeros del Volga" o lo que se quiera. O, incluso, intercambiando "iguales" por "cojonudos", "hijos de puta" o "mediopensionistas".

En lugar de hacer afirmaciones gratuitas, ¿por qué no buscar abstracciones y, a partir de ellas, construir argumentos de aspiración universal? Algo parecido hace la filosofía, ¿no? También podemos seguir el camino inverso, que es el que la ciencia transita.

En vez de eso, damos cancha a creencias mágicas, reflejo de nuestro yo más antiguo. A eso lo llamamos "religión". Bien es cierto que generalizar no te lleva a seguir una doctrina supersticiosa. No estoy afirmando eso. Sólo digo que manejar la abstracción nos ayuda a matizar con más éxito nuestra propia ignorancia.

Y a ser menos arrogantes, aunque eso es un efecto colateral que no siempre se produce.

viernes, 7 de agosto de 2009

Los 80 se acabaron

Cuando tenía 15 ó 16 años y los 80 estaban en todo su esplendor nos hablaban maravillas de la década de los 60. A mí me gustaba todo lo que sabía de esa época, pero lo veía como algo lejano y ya caducado.

Ayer murió John Hughes, guionista y/o director de algunas de las películas que más me gustan. Estoy hablando de, principalmente, "La chica de rosa" y "El club de de los cinco", películas que trascendieron su propio género, la comedia teen, y se convirtieron en documentos audiovisuales de la parte central de los 80, el tiempo en el que yo tenía 15 ó 16 años.

Hace un mes y medio se fue Michael Jackson, el auténtico ídolo de masas de aquellos años. En ese momento no se me ocurrió certificar que ya no quedaba nada de los 80. Jackson fue más que su época, algo que sólo ha ocurrido con otros dos músicos en siglo XX, Elvis y Gardel. Sin embargo, en la figura de Hughes confluyen muchos de los factores que hicieron de los 80 una década estupenda. La década del pac-man, del advenimiento de la música electrónica, la última vez en que el ideal de la belleza debía pasar por tener curvas, la década del after punk y del mejor pop británico de la historia, la del mejor pop español. La década en la que el futuro era una oportunidad. La década en la que se estrenaban películas que contaban la historia de amor de una "white trash" y un pijo, con el trasfondo de la crisis socioeconómica que el ultraliberalismo reaganiano estaba pariendo. La década en la que se estrenaban películas que se atrevían a tomar prestados recursos estéticos del teatro y confrontar tipos de adolescentes distintos sin caer en el tópico. La década en la que se estrenaron "La chica de rosa" y "El club de los cinco", ambas películas escritas por John Hughes.

Seguramente, los 80 son ahora para un quinceañero/a lo que eran los 60 para mí cuando era un adolescente. La muerte de John Hughes me ha servido para escenificarlo. Pondré el último clavo en el ataúd de los 80 con este enlace, un montaje, algo cutre, de escenas de "La chica de rosa". La música es la impagable "Pretty in pink" de los Psychedelic Furs, el mismo grupo que se arrastró, hace menos de un mes, en Benicassim 09.

Los 80 han muerto
¡Larga vida a los 80!


martes, 4 de agosto de 2009

Borrar

Acabo de borrar una entrada que he empezado a escribir hace cinco minutos. Ya llevaba dos párrafos y terminarla era un trámite. Sin embargo, he leído lo que había redactado y me ha parecido aburrido y, sobre todo, confuso.

Y lo he borrado sin dudar un instante. Era una mierda y no tenía por qué seguir trabajando en un texto mierdoso.

Conozco mucha gente que completa proyectos que no van a ningún lado. Se convencen de que son interesantes y los terminan. Pierden el tiempo, amontonan basura en nuestras vidas y en las suyas. Tratan de convencerte de que a ti también te parecen valiosos. ¡Cuántas veces me han aburrido con explicaciones que trataban de justificar un desastre desde todos los puntos de vista! Demasiadas.

Evitarlo es muy fácil. Sólo hay que pulsar la tecla "delete" o "supr" antes de que la bola se haya hecho tan grande que tengas que sacarla de tu casa porque ya no entra.

"Cada dos párrafos, pregúntate si lo que estás haciendo merece la pena". Si no lo hace, que no te tiemble el pulso, el mundo de los hombres está lleno de buenas ideas que merecen llegar al plano de lo real. No gastes energía en las que sabes seguro que son malas. Aunque las tengas tan bosquejadas que te cueste mandarlo todo a la hoguera.