Un día voy a explotar (Homenaje a mi generación)

Todos nosotros, y todos los días, tenemos razones más que de sobra para pegar un puñetazo en la mesa. Ninguno hemos tenido un curro estable hasta llegar a la treintena. Nos dijeron que aprendiéramos inglés y lo hicimos. Que estudiáramos una carrera y lo hicimos. Que aceptáramos ser becarios sobreexplotados para adquirir experiencia y lo hicimos. Que fuéramos respetuosos con los trabajadores de la generación anterior y lo fuimos. Que diéramos las gracias por ser “mileuristas“ a los 35 y las dimos.

Felipe nos regaló una par de reformitas laborales, atornilladas por Jose Mari, que hicieron que nuestra situación profesional fuera precaria. Somos la segunda generación que lidió con el paro, un fenómeno que apenas se conocía en España hasta finales de los 70. El SIDA irrumpió cuando éramos adolescentes, por lo que no pudimos ser lo promiscuos que fueron nuestros hermanos mayores.

Si nuestros padres no se hubieran comido una década de más, como mínimo, de nuestra manutención, no sé qué hubiera sido de nosotros. No hemos salido de la casa de papa y mamá hasta los 30, no nos hemos casado hasta los 33, no hemos tenido hijos hasta los 34 (y esto en el mejor de los casos).

Nuestros mejores años, de los 20 a los 35, se han ido por el retrete mientras peléabamos para que nuestra vida diera comienzo por fin. Esta sociedad nos debe 10 años. Nada menos que 10 años.

Lo peor de todo es que el todavía hay quien dice que le miramos por encima del hombro.
Sí, un día voy a explotar. Y alguno se va a volver calentito a casa.

Comentarios

N.Poe ha dicho que…
La historia se repite... sólo que a los que vamos depúes también nos piden saber informática.
"Los jóvenes lo tienen todo muy fácil" Y una mierda.