Déjame salir

La verdad es que no me gustó. Me la recomendaron a saco y fui a verla con unas expectativas altas. Ya sé lo que estáis pensando, creéis que me la pintaron tan bien que, como siempre ocurre, me iba a defraudar. Ya no es mi caso. Hace mucho que no me pasa nada parecido.

La película se llama "Déjame entrar". Dicen que es sueca, lo cual es cierto. Dicen también que es de vampiros, lo cual no es exacto. Sí, hay un vampiro. Sí, le vemos en acción. Eso no la convierte automáticamente en una de vampiros. Como no convierte a "Ciudadano Kane" en una de millonarios por el hecho de que el personaje sobre el que pivota la acción sea un tipo de muchos posibles. Soy consciente de que la analogía es tramposa. Sin embargo, explica perfectamente que el género vampírico precisa de algo más que de vampiros para existir. Necesita del intento, por lo menos del intento, de dar miedo. Y, por encima de todo, no puede manejar lo que me parece que es un código naturalista. Es un contrasentido eso de hacer el ejercicio de imaginar qué ocurriría si en el mundo real existieran elementos fantásticos. Hace un mes que la vi y hasta ayer no me dí cuenta de que eso era lo que me molestaba. Al final, va a resultar que soy más cuadriculado de lo que estoy dispuesto a admitir.

Me pasa un poco lo que me pasó con "Dancer in the dark", el musical de von Trier protagonizado por Bjork. "Dancer in the dark" es un musical falso que sólo gustó a los que no les gustan los musicales. "Déjame entrar" es una de vampiros falsa que, creo, sólo está gustando a los que no les gustan las de vampiros.
Sin embargo, tengo que confesar una cosa... A mí tampoco me gustan las de vampiros.

Comentarios

N.Poe ha dicho que…
Primero Polidori convierte a los vampiros en aristócratas enigmáticos, luego Anne Rice les dota de humanidad y, finalmente, Stephanie Meyer los convierte en protagonistas de novela rosa para adolescentes hormonadas.
Para más información, léase "La desvampirización del vampiro" de Vicky Vera (publicación futura)

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