Sin guitarra ni papel

Pienso que la única crítica que se puede hacer a la perfección es acusarla de obvia. Por eso, la decisión, obvia, de dedicarle una entrada a Antonio Vega es perfecta.

Voy a hablar bien de un muerto, otra obviedad perfecta. Incluso voy a ignorar sus flaquezas. Por dos razones, porque ahora ya no importan y porque quién coño soy yo para juzgar a nadie. Y menos a una persona cuyo talento está muy por encima de lo que quiera que tenga yo.

Anoche tenía que haberme ido al “Penta“ a tomarme una copa. Ya sé que ya no es el garito que retrató Antonio en su “Chica de ayer“. Seguramente, yo nunca conocí ese “Penta“ pre-movida, así que da igual. Era casi obligatorio echarme un gin tonic al cuerpo a la memoria de Antonio Vega, uno de los tíos más inspirados en esto del pop de los que yo he tenido noticia. Han sido incontables las noches que “El sitio de mi recreo“ puso banda sonora a mis cavilaciones, creo que se lo debo. Seguramente lo haré la semana que viene.

En un primer momento, me llamó la atención la repercusión mediática que ha tenido su fallecimiento. Este es una país de sordos que no valora la música, ni la pop ni la culta. No era lógico que todas las televisiones, radios y periódicos se hicieran eco de la muerte de un músico que nunca vendió millones. Mucho menos que un Alejandro Sanz o un Miguel Bosé, incluso una Alaska. Se me ocurren dos explicaciones, en apriencia contradictorias, aunque en realidad, me temo, han sido sincrónicas.

Como ya he dicho, este es un país de sordos. Y también de cotillas morbosos. La leyenda negra de Antonio ha atraído, como moscas a la mierda, a esos que buscan en la música elementos que nada tienen que ver con la música. Los mismos que siguen a Amy Winehouse o Britney Spears, por ejemplo.

Afortunadamente, se ha dado, creo yo, otra circunstancia. Las canciones de Antonio Vega se han metido en la vida de mucha gente sin pegar puñetazos en la mesa. Lo han hecho de manera silenciosa, poco a poco. Y ahí se han quedado, por encima de modas. Por encima de músicos, como los nombrados arriba, que han vendido más que él. He leído por ahí que el primer disco de Nacha Pop es más moderno que lo último de Fangoria. No es verdad, en el año 80 Nacha Pop no eran modernos. Eran buenos, coño, muy buenos. Por lo tanto, el primer disco de Nacha Pop no es más “cool“ que nada de Fangoria. Simplemente, es mejor.

Ahora va a haber mucha gente que va a hacer dinero con su talento. No será el mío, yo ya tengo todo el cancionero de Antonio Vega desde hace años. Lo que sí haré será seguir preguntándome cómo es eso de componer “sin guitarra ni papel“, como cantó en propio Antonio en aquel tema de Nacha Pop llamado “Una décima de segundo“.

Comentarios

charly ha dicho que…
pues con el corazón, de donde sale todo lo bueno.

Descanse en paz y mueran las sabandijas. Putos buitres de mierda.

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