Guía para ganar una discusión

Antes de nada, quiero resaltar el hecho de lo parada que está esta humilde bitácora. Tengo un lío tan morrocotudo en esta etapa de mi vida que no dispongo, casi ningún día, de 10 minutos hábiles para escribir mis cositas. De hecho, esta entrada la tengo pensada desde hace más de 20 días y no he podido redactarla hasta hoy. Todavía no sé si podré, me he puesto a escribirla, que ya es algo, pero en 30 segundos tengo que levantarme de la silla y salir pitando a otro sitio. Espero poder continuar cuando regrese. Y espero y deseo poder completar la entrada con cierta dignidad. La misión es complicada, estoy en el curro.

Ya estoy de vuelta. Retomemos esta historia. Como consideración previa quiero haceros notar que el título dice "Guía para ganar una discusión" y no dice "Guía para tener razón". Se puede perder una discusión y estar en lo cierto, es algo que ocurre con demasiada frecuencia. (No, no es tu caso, ignoto lector. Sí, pasa con frecuencia, como he advertido, pero no quiere decir que cada vez que perdemos una discusión es que tenemos razón. De hecho, si has pensado"a mí me pasa" cuando has leído esto es que eres de los que se creen que mean colonia).

Para ganar una discusión es fundamental creer que se tiene razón. Parece una perogrullada, pero si no piensas que estás en lo cierto te impresionará cualquier argumento mínimamente construido. Es aconsejable dejar hablar al otro al principio, que suelte todo lo que tiene. Incluso es bueno que hable más de lo que él tenía pensado. Tu misión en este momento es detectar algún fallo en su discurso. Los más habituales son las incoherencias o las inexactitudes. No siempre esos defectos anulan la versión del otro, pero resaltarlos siempre es bueno para ti. Y si el argumentario exhibido por tu oponente es débil, tu trabajo ya casi ha terminado. Puedes coronarlo con una expresión del tipo "juego, set y partido" o "no hay más preguntas señoría".

Si no has encontrado nada en el discurso de tu antagonista, puedes tratar de provocar sus errores haciéndole preguntas con intención. Preguntas cuya respuesta te vaya a dar la razón implícitamente. Esta estrategia tiene el defecto de que es muy complicada y que, si se hace mal, puede reforzar más que debilitar al otro.

Para el caso de que no puedas hacer preguntas para pillarle o no hayas encontrado falla alguna en su argumentario, no te queda más remedio que exponer tu visión de la manera más convincente posible, teniendo en cuenta dos cosas: el tipo de audiencia al que te diriges y la obligatoriedad de ser preciso y contundente. Es importante hablar menos que tu oponente porque la gente estará cansada de la discusión en este punto. La peor de todas las opciones, la que menos te asegura la victoria, es esta, así que hay que huir de ella.

Si no tenemos más remedio que abrir fuego nosotros, es necesario ser breve y resrevarse balas para más adelante. De hecho, es aconsejable guardarte tu mejor argumento para la réplica, el momento donde más daño puede hacer.

Muchas veces, ganamos una discusión y nosotros mismos la alargamos innecesariamente. Cuando el otro recurre a la descalificación personal, pretende hacer bromas o busca hablar de trivialidades, es que hemos ganado. Es el momento de callarse, de dejarle a solas con sus patéticos últimos esfuerzos por entrar en la discusión de nuevo. Si le damos bola en ese momento, le concedemos una prórroga que, seguramente, nos ganará él, porque cuenta con la ventaja psicológica de haber variado el rumbo de la conversación.

A pesar de todo lo que he escrito aquí, mi consejo es el siguiente. Si te ha convencido el otro o si no eres capaz de contrarrestar su argumentario, dale la razón. Y escucha. Y aprende. Es la manera de ganar la siguiente discusión.

Comentarios

Polkium ha dicho que…
Buenos conejos, si señor.
Metalkas ha dicho que…
Que enorme es usted Maestro, cada dia mas... con la de pateticos que se han ido al tema personal cada vez que hemos tenido una discusion ideologica...
Se le admira siempre y cada vez mas!
tiago cotes ha dicho que…
Mereció la pena la espera. Gran entrada, sí señor.
Ahora que yo mearé colonia, ¡pero tú eres un soplagaitas! :-)
djflow ha dicho que…
Te ha salido el abogado que hay agazapado en ti, amigo. Interesante reflexión, una vez más...

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